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Revista Universidad y Empresa

Print version ISSN 0124-4639On-line version ISSN 2145-4558

rev.univ.empresa vol.26 no.47 Bogotá July/Dec. 2024  Epub June 04, 2024

https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/empresa/a.13759 

Artículo de reflexión

Un breve diálogo entre decolonización y estudios organizacionales en Venezuela*

A brief Dialogue between Decolonization and Organizational Studies in Venezuela

Um breve diálogo sobre decolonização e estudos organizacionais na Venezuela

Egberto José González Durán** 
http://orcid.org/0009-0001-7957-4677

Dauwy Yoselin El Zailah Bernal*** 
http://orcid.org/0000-0001-7227-2337

**Universidad de Los Andes (Venezuela). Correo electrónico: egbertojose@gmail.com

***Universidad de Los Andes (Venezuela). Correo electrónico: dauwysj@gmail.com


Resumen

Este trabajo busca contribuir al debate entre la decolonización y los estudios organizacionales (EO) en Venezuela, abriendo las puertas a las múltiples formas de hacer las cosas y no desde la mejor. Se aborda desde la impronta colonizadora, para cuyo análisis se utiliza una metodología reflexiva desde una revisión bibliográfica. Versa sobre dos temas: el boom petrolero, la colonización y sus resultados, y los EO en Venezuela y la necesidad de la decolonización desde la mirada organizacional. De esta forma, el tema petrolero como fenómeno organizacional en un país con rezagos desde el siglo XIX y con cultura rural permitirá comprender la cultura dominada por lo "moderno", traído desde Estados Unidos y Reino Unido. La bonanza económica resultante de la explotación petrolera en un país monoproductor mostrará la marginalización del conocimiento. Son variados los fenómenos organizacionales que surgieron del fenómeno organizacional petrolero, por lo que la decolonización epistemológica, desde las bases de los EO como anarquías organizadas dentro del significado polisémico de la organización, será una herramienta indispensable para deconstruir y reconstruir la organización emergente del siglo XXI.

Palabras claves: bonanza petrolera; colonización; estudios organizacionales; decolonización

Abstract

Problem:

This paper seeks to contribute to the debate between decolonization and organizational studies (OS) in Venezuela, opening the doors to the multiple ways of doing things and not from the best. It is approached from the colonizing imprint, using for its analysis a reflexive methodology from a bibliographic review.

Analysis:

It deals with two topics, the oil boom, colonization, and its results, and the os in Venezuela and the need for decolonization from an organizational point of view. In this way, the oil theme, as an organizational phenomenon in a country with a rural culture and a backwardness since the nineteenth century, will allow us to understand and comprehend the culture dominated by the "modern," brought from the United States and the United Kingdom. The economic bonanza resulting from oil exploitation in a mono-producer country will show the marginalization of knowledge.

Conclusions:

The organizational phenomena that emerged from the oil organizational phenomenon are varied, therefore, the epistemological decolonization, from the bases of the OS as anarchies organized within the polysemic meaning of the organization, will be an indispensable tool to deconstruct and reconstruct the emerging organization of the twenty-first century.

Keywords: Oil bonanza; colonization; organizational studies; decolonization

Resumo

Este artigo busca contribuir para o debate entre a decolonização e os estudos organizacionais (EOR) na Venezuela, abrindo as portas para as múltiplas formas de fazer as coisas e não a partir da melhor. Ele é abordado do ponto de vista da marca colonizadora, usando uma metodologia reflexiva baseada em uma revisão bibliográfica. Ele trata de dois temas: o boom do petróleo, a colonização e seus resultados, e os EOR na Venezuela e a necessidade de decolonização a partir de uma perspectiva organizacional. Dessa forma, a questão do petróleo, como um fenômeno organizacional em um país com atrasos do século 19 e uma cultura rural, permite-nos entender e compreender a cultura dominada pelo "moderno", trazido dos Estados Unidos e do Reino Unido. A bonança econômica resultante da exploração de petróleo em um país monoprodutor mostra a marginalização do conhecimento. Os fenômenos organizacionais que emergiram do fenômeno organizacional do petróleo são variados, de modo que a decolonização epistemológica, a partir das bases dos EOR como anarquias organizadas dentro do significado polissêmico de organização, é uma ferramenta indispensável para deconstruir e ser capaz de reconstruir a organização emergente do século 21.

Palavras-chave: bonança do petróleo; colonização; estudos organizacionais; decolonização

Introducción y problemática

El presente diálogo busca contribuir al debate sobre los estudios organizacionales desde la decolonización como reflexión necesaria para poder deconstruir la organización de la racionalidad limitada, identificada por Herbert Simon (1916-2001), e ir a la nueva racionalidad: al nuevo pensamiento complejo, a la reconstrucción organizacional. Para ello se recurrirá a la bonanza económica como fenómeno organizacional, a través de un breve recorrido por el transitar organizacional en una Venezuela que terminó siendo monoproductora y cuya industrialización llevó a conocer la realidad de la colonización en la cultura organizacional. Allí se evidenció en sus inicios la debilidad en formación y experiencia en cuanto al manejo de la industria petrolera, que se palpó aún más con la entrada al mercado internacional, cuyos resultados terminaron en un arropamiento acelerado en dominación de las estructuras académicas, empresariales y públicas por la dependencia generada en las relaciones comerciales, donde la ebriedad de la democracia post Pérez Jiménez (1958) abrió la puerta a un nuevo proyecto político en 1999, donde los errores en decisiones políticas y económicas fueron la llave en la cerradura.

No se pretenderá en este trabajo buscar la mejor forma de hacer las cosas desde los EO, sino afirmar la existencia de múltiples formas para hacerlas, como lo expresó Gonzáles-Miranda (2014), por lo que al ir avanzando se invitará a aprender, conocer y comprender para analizar la organización desde las bases de los EO como anarquías organizadas que permitan configurar una identidad organizacional en un lenguaje propio dentro de una polisemia organizacional que facilita la multiplicidad de miradas desde la compleja realidad de la organización.

Se reflexionará sobre el tema organizacional, el desarrollo del hombre, la subjetividad de la objetividad y la gestión del hombre por encima de la gestión de la organización para dejar en evidencia cómo la bonanza económica, producto del petróleo y la colonización en que ha estado inmerso el país, ha tratado al hombre como herramienta para la eficiencia productiva a favor de la rentabilidad y no como una parte fundamental. Todos estos temas convocan a los estudios organizacionales y a la multirracionalidad en tiempos de transdisciplinariedad, donde la decolonización epistemológica es una buena manera de iniciar conversaciones y debates sobre los EO en Venezuela y Latinoamérica.

Análisis

El boom petrolero, la colonización y sus resultados

El diálogo entre decolonización y EO en Venezuela busca contribuir al debate sobre los EO (Gonzáles-Miranda, 2014). Tratar el tema del boom petrolero como fenómeno organizacional servirá para comprender la gestión de la organización petrolera en un país con una rica historia y diversidad cultural, que a su vez permitirá tener conciencia de una cultura colonizada que convoca a la deconstrucción para ir a una nueva organización, la emergente de una nueva racionalidad. No basta con reconocer el dominio del colonizador, también hay que mirar la sumisión del colonizado, recuperar la identidad aun con los cambios contextuales propios del ser humano y del entorno, e ir a lo social, a una nueva cosmovisión con la reconstrucción organizacional.

La especie humana, en su afán por satisfacer las necesidades sociales y naturales a las que se enfrenta, ha logrado ser la propia autora del cambio social; afán que no siempre ha llevado a cambios del todo satisfactorios. Una nación que obtuvo sin petitoria o proyecto a largo plazo una bendición llamada oro negro, cuya maldición embrujó y cautivó sin ningún impedimento, sustituyó el valor de uso por el de consumo en una dirigencia política maravillada por la abundancia económica, que terminó mostrando a una sociedad con fisionomía del siglo XIX, que se evidencia en los modos de vida, costumbres, hábitos y tradiciones.

Smircich (1983), citada por Navarro Otálvaro (2016), nos presenta una buena reflexión cuando desarrolla la idea de cultura como metáfora, al asumir que esta no es algo que la organización tiene, sino algo que la organización es. La cultura rural era la organización. Venezuela arrastraba una consciencia rural, donde la vida para una mayoría dependía del campo, modos de vida que no estuvieron preparados para este fenómeno organizacional llamado petróleo, donde las transnacionales acordaban las reglas de explotación y refinería a cambio de un aporte bajo en regalías y de una mano de obra barata y no especializada.

En los años veinte comenzó lo que iba a ser la variable más significativa de la economía Venezolana hasta nuestros tiempos: la explotación industrial del petróleo. Para 1925 la industria petrolera ya era el factor dominante de la economía venezolana; en 1928 Venezuela era el segundo mayor productor de petróleo a nivel mundial, y desde los años treinta los ingresos gubernamentales derivados directa e indirectamente de la actividad petrolera representaron más de la mitad del presupuesto nacional (Miranda Delgado, 2017, p. 88).

El nuevo enriquecimiento económico que iniciaba en Venezuela permite recurrir a otra metáfora: la del espejo, que mencionó Naime (2004), para ir abriendo puertas a la manera de ver y entender el estudio de la organización. Un hombre se mira frente al espejo, piensa que esa es su imagen, que el exterior así lo ve. Su imagen no es correcta porque se ve al revés de como los demás lo están mirando. Observa su lado derecho como si fuera el izquierdo y viceversa. Sin embargo, ve algo muy cercano a la imagen que él tiene de sí mismo.

¿Qué pasa si pensamos que este hombre puede mirarse a través de otros? ¿Vería su mismo rostro? ¿Sus rasgos serían los mismos? ¿Los valoraría de la misma forma? No lo creemos. Lo cierto es que su imagen se va a ver más deformada por la otra mirada. El objeto, en este caso el rostro del hombre, es el mismo, pero las miradas son diferentes. Un cuerpo o un objeto puede tener varias lecturas aun cuando su reflejo sea casi el mismo o muy cercano a lo que puede percibirse.

Algo similar sucede en las organizaciones. Si quien la observa lo hace a través de otros ojos, otros valores u otras visiones, es muy probable que su percepción sea diferente a lo que la realidad es en sí misma. Esto significa que el estudio de una organización siempre va a estar sujeto a distintas ópticas, que pueden partir de varios supuestos y llevar a concepciones diferentes sobre una misma realidad organizacional (Naime, 2004, p. 42).

Reflexión importante para este análisis sobre la organización petrolera y, continúa Naime (2004), citando a Luis Montaño (1997, p. 22):

El análisis organizacional en los países de América Latina se apega generalmente a los lineamientos de la interpretación racional formal realizados por autores de los países industrializados, tradicionalmente Estados Unidos. De esta manera quedan encasilladas, peyorativamente, las características de las formaciones sociales con racionalidades sustantivas diferentes (p. 42).

Estas características permiten reafirmar lo expresado por Mignolo (2008), citado por Szlechter et al. (2020):

Con el "descubrimiento", el continente americano comenzó a administrarse desde la perspectiva de las metrópolis europeas y para su propio beneficio. El proceso de colonización de las Américas trastocó el conocimiento local y transformó el entorno de estas sociedades e, incluso, sus organizaciones "nativas" de la época fueron sometidas y controladas por las metrópolis europeas (p. 84).

Dicha transformación colonial ha inducido a la construcción de una conducta de subdesarrollo en una sociedad racialmente organizada como la venezolana, donde la organización como concreción y su búsqueda por dar sentido a la existencia humana, ha reflejado esa condición de sometimiento inconsciente, pero vigente, con conciencia de racionalidad limitada, como la mencionó Clegg (2003) a partir de la teoría de Herbert Simon (1916-2001), donde el Estado ha dado muestras de una cultura organizacional instituida, heredada y estructurada.

Ahora bien, Sanabria et al. (2014), en el análisis que aportan sobre los EO en Latinoamérica, reiteran:

[La] literatura [latinoamericana] refleja el pasado colonial de la región. El discurso desarrollado a lo largo del pasado siglo, principalmente en los Estados Unidos y el Reino Unido, se ha diseminado como conocimiento 'moderno', que representa una 'verdad científica' acerca de cómo ser moderno. Por ello, su adopción implica una colonialidad que subordina y cambia al otro.

La incorporación de esta literatura comenzó en la región en la década de 1950, de la mano de la conformación de escuelas de negocios.

La producción local de literatura ha sido una transferencia mecánica del conocimiento tradicionalmente construido en esas latitudes, lo que ha instaurado una visión distorsionada de sus propias realidades (p. 50).

Particularidades literarias y verdades científicas foráneas que profundizaron la colonización y sus consecuencias, donde la economía precaria, basada en la agricultura, la ganadería y la explotación del café y del cacao, dio paso al petróleo, a la expansión de la industria, al oro negro seductor que convirtió a Venezuela en un país monoproductor. En esos momentos (1950-1980), a los que Miranda Delgado (2017) se refirió como el periodo de la industrialización dirigida por el Estado, denominado en la historiografía latinoamericana como la edad de oro, fueron los ingresos del petróleo los que dinami-zaron o frenaron la demanda y las inversiones; es decir, el proceso de industrialización venezolana (bonanza) del que se originó una dependencia estructural.

La abundancia de recursos económicos, como reservas petroleras, permitió la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1960, de la cual Venezuela fue promotora. Esto, posteriormente en la euforia nacionalista, dio fuerza a la nacionalización de la empresa Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA) en 1976, ambas situaciones dieron mayor impulso dentro de la economía liberal avasallante de la época a una política económica mucho más abierta al mercado de las importaciones y exportaciones de bienes y servicios, donde la interdependencia en las relaciones comerciales con otras naciones y transnacionales fueron arropando, penetrando y dominando con mayor fuerza las estructuras políticas, económicas, sociales y académicas del país. Esta situación lleva a la reflexión desde lo social y vale la pregunta: ¿De dónde venimos? De ella surgen otros interrogantes sobre la venezolanidad, su identidad y sus transformaciones, desde la sumisa colonizada en tiempos de conquista y de dictadura hasta la rebelde pero colonizada, la protagonista de las protestas sociales vividas durante el siglo pasado, donde la embriaguez de felicidad causada por la caída de Marcos Pérez Jiménez de la presidencia, el 23 de enero de 1958, abrió las puertas a una Venezuela naciente en desarrollo industrial y con una nueva clase social y un nuevo estado de bienestar; sueño del que despertó el 27 de febrero de 1989 con un estallido social originado por la crisis económica a causa de la disminución de la renta petrolera y el aumento de la brecha entre clases sociales como consecuencia de decisiones políticas y económicas erradas (Trigo, 1989). Esto permitió la entrada, en 1999, de un proyecto político ajeno a la costumbre del poder en Venezuela, fenómenos organizacionales que surgieron del fenómeno organizacional petrolero que se aprecian en esta breve revisión histórica, lo que deja abiertas las puertas a los EO a múltiples perspectivas sobre la realidad del país y sus estudios teóricos.

Estas reflexiones nos llevan al tema organizacional, al desarrollo del hombre, a la subjetividad de la objetividad, a la gestión del hombre por encima de la gestión de la organización, donde se evidencia cómo la bonanza económica producto del petrolero y la colonización en que ha estado inmerso el país, ha tratado al hombre como herramienta para la eficiencia productiva a favor de la rentabilidad y no como parte fundamental. Estos temas convocan a los EO, a la multirracionalidad en tiempos de transdisciplinariedad, donde la decolonización epistemológica es una buena manera de iniciar conversaciones y debates sobre los EO en Venezuela y Latinoamérica.

Los EO en Venezuela y la necesidad de la decolonización desde la mirada organizacional

Gonzales-Miranda (2014) expresó:

desde los EO no se [busca] la mejor manera de hacer las cosas, sino que se afirmará que existen múltiples formas de hacer las cosas. Debido a esto, el enfoque ya no estará en la universalidad del método, sino en el particular y específico camino del conocimiento comprensivo propio a cada organización. De lo impersonal y descontextualizado del proceso, se pasa al reconocimiento de lo propio, de lo único e individual que cada organización trae consigo (p. 48).

Es precisamente en esta búsqueda de múltiples formas de hacer las cosas donde entra la transdisciplinariedad, que atraviesa los límites disciplinarios para aplicarlos como racionalidad emergente, acompañada de una comprensión multirreferencial y multidimensional de la realidad, donde estas comprensiones son piezas fundamentales en los procesos de investigación desde los EO al hacerlas flexibles, abiertas y contrarias a la comprobación de teorías y su universalidad y a la fragmentación y parcelación propias de cada disciplina, tal como lo expresó Osorio García (2012) en su trabajo sobre el pensamiento complejo y la transdisciplinariedad.

Ahora bien, la industria venezolana como organización social, cuando entró al mercado petrolero sin mayores consideraciones que la renta a percibir, no estuvo preparada para esta nueva condición de existencia; la cultura organizacional que existía era vertical y jerárquica, la de la identificación por tareas y no por participación. Esta no aportó fortalezas para enfrentar las reglas de un mercado mundial, donde las capacidades organizacionales fueron y han sido débiles al estar supeditadas en buena parte a conocimientos, teorías, patentes y prácticas foráneas, y sometidas a regímenes empresariales, comerciales, económicos y sociales ajenos a su contexto y particularidades.

Gonzáles-Miranda (2014), citando a Ibarra Colado (2006, p. 89), expuso que la

Apertura de mercados y la racionalidad que la acompañó modificaron la concepción de la organización, "propiciando el análisis sistemático de los problemas específicos de organización, gobierno y desempeño, que ocuparán paulatinamente un lugar más relevante en las agendas de investigación de las disciplinas sociales" (p. 47).

Este análisis sistémico nos lleva a la historia para poder comprender la realidad actual de los EO. América Latina fue creada y moldeada sobre la base de doctrinas, dogmas religiosos, métodos y posturas políticas de otros contextos y desde otras miradas. Esta situación solo profundizó la marginalización del conocimiento, de las teorías y de las prácticas e investigaciones sobre el tema organizacional. Realidades que han permitido darle empuje a los EO como línea de investigación heterogénea desde el individuo, que no asume la temporalidad y la universalidad, que invierte la relación organización-sujeto al resaltar que la eficiencia es una de las múltiples problemáticas de la organización, más no la principal ni la única.

Las organizaciones latinoamericanas solo han sido reproductoras de paradigmas y modelos para administrarse sin que se haya generado un pensamiento propio que permita comprenderlas y que, al mismo tiempo, aproveche el tiempo derivado del estudio de otras experiencias organizacionales y las considere en sus dinámicas históricas y culturales. La especificidad de las organizaciones en latinoamérica es aún un tema por estudiar (Naime, 2004, p. 45).

Ahora continuamos con la idea de Luengo (2023), quien expone:

No podemos seguir afrontando e intentando comprender los problemas nuevos con mentalidades e ideas viejas pues ello sería no solo pernicioso sino inútil. Requerimos, por el contrario, de nuevas visiones de entrelazamiento, de nuevos espacios de vinculación, de nuevos ámbitos de organización y actuación colectiva, de nuevos métodos de conocimiento. Requerimos también de nuevos conceptos y herramientas intelectuales para contribuir a dar respuestas a los desafíos de un mundo cada vez más interdependiente, incierto y vulnerable.

Debemos por tanto aprender a conocer y comprender para poder analizar la organización desde los fundamentos de los EO, donde el lenguaje y la polisemia organizacional, las anarquías organizadas y la configuración de la identidad organizacional sean parte importante para alcanzar esa multiplicidad de miradas desde la compleja realidad organizacional que debe existir yendo de lo social a lo económico y no a la inversa, buscando el bienestar y no la generación de riqueza que se derivaría de este; ir a los EO como paradigma, como cuerpo de conocimientos, como diálogo en complemento, concurrente y antagónico.

Esta discusión debe convocar a una decolonización epistémica, a la emancipación del conocimiento, al cuestionamiento permanente a favor del propio proceso epistemológico latinoamericano. Es aquí donde Dussel (2020), en conferencia dictada en la UAM Iztapalapa, como buen mentor de la decolonización en latinoamérica expuso:

La decolonización [como] proceso de reciente data (...) plantea a través de la cultura y de la ciencia independizarse del uso de la ciencia para resolver nuestros problemas y no para repetir los alcances de la ciencia del norte global, cuyo contexto es ajeno a nuestra verdad y realidad cultural.

Ahora bien, Dussel (1934-2023), cuando nos invita a la reflexión sobre la necesidad decolonizadora, hace mención a lo ya instaurado y a sus consecuencias, donde los EO son, desde la postura de las ciencias sociales, parte de la red. A esta postura se le debe sumar en mayor intensidad el tema tecnológico por sus implicaciones en pleno siglo xxi, ya que no basta con el reconocimiento ni la convocatoria a los EO como herramienta para el estudio de las organizaciones con todas sus implicaciones subjetivas, sino que se debe agregar otra realidad que apremia ante el reto contrarreloj al que se deben enfrentar en tiempos de globalización, donde buena parte del mundo, no todo, gira en versión web 4.0; la llegada de la inteligencia artificial, la velocidad en las transformaciones tecnológicas va ofreciendo a una pequeña parte del mundo la nueva versión web 5.0 (Timetoast timelines, s. f.). Estos cambios sirven para dar una idea un tanto más precisa de la situación en la que se encuentran los EO en Latinoamérica, donde la decolonización y la emancipación epistemológica nos presentan, en medio de este pequeño diálogo, la urgencia de ir al despertar en conciencia ya que actualmente los EO se debaten entre las versiones web 2.0 y web 4.0; bien cabría decir, entre la discusión filosófica entre modernidad y transmodernidad y su repensamiento desde una nueva racionalidad (Jiménez Bandala, 2015) y la nueva realidad: la de la inteligencia artificial.

No todos los miembros del planeta global poseen las mismas capacidades tecnológicas ni el acceso a las plataformas de internet, y Latinoamérica no escapa de ello. La cultura y los EO tienen un nuevo derrotero: tratar de comprender y acceder a la versión web 5.0. Parecerá contradictorio, pero no es pensar únicamente la decolonización como el deslastre de una literatura, de una única verdad científica y de formas de vida impuestas desde siglos atrás, sino que ahora surge un nuevo agregado que nos lleva a una nueva decolonización para poder enfrentar la incertidumbre que genera la neocolonización tecnológica -nuevos paradigmas, nuevas cosmovisiones-. Las realidades organizacionales son complejas y diversas, de tal forma que la representación unidimensional no es apropiada para su estudio (Gonzales-Miranda, 2014).

Estaremos como parte de la humanidad en esta periferia en un constante y complejo debate, en una permanente búsqueda de la realidad y de lo que podemos entender como verdad, donde la metáfora del espejo bien cabe como ejemplo sobre las distintas posturas y resultados.

Conclusiones

En definitiva, se pretende con este texto propiciar una conversación entre la decolonización -necesaria por su significado de emancipación epistemológica- y los EO en Venezuela a partir de la bonanza petrolera. Un diálogo entre dos paradigmas en un país con rezagos del siglo XIX, con carencias en experiencia, conocimientos y en mano de obra especializada; de un país que salió al mercado de productos y derivados petroleros bajo las pautas de grandes empresas transnacionales. Esta propuesta de diálogo se da entre una racionalidad limitada que proyecta la necesidad de deconstruir la organización para poder comprenderla y visualizarla desde lo humano y no desde la rentabilidad y la nueva racionalidad emergente, compleja en reconstrucción organizacional, que permite conocer la impronta colonizadora en el acontecer social, económico y político en una nación monoproductora, cuya industrialización producto de la bonanza tuvo mirada corta en su consolidación, que dejó llegar al caos para que la desindustrialización derivada del oro negro cayera con la crisis en los mercados internacionales por los precios del barril de petróleo a mediados de los años 80 del siglo pasado.

Ecarri (2019) escribió sobre la paradoja de Venezuela y el petróleo de Arturo Uslar Prieti (1906-2001):

Paradójicamente, la grave crisis que afecta a Venezuela en lo económico, en lo social y en lo político tiene su causa principal en la riqueza petrolera en manos del Estado. En el fondo aparece un hecho fundamental de la contradicción, muy difícil de resolver, entre el Estado cada vez más rico y el pueblo cada vez más pobre. Los partidos que han gobernado a Venezuela en el último medio siglo no han sido capaces ni de comprender, ni de plantear, ni mucho menos de iniciar una política de balances, contrapesos y verdadero desarrollo nacional que fuera mucho más allá del estatismo creciente, el paternalismo ilimitado y la desnaturalización casi insalvable de todas las funciones económicas y sociales del país.

La realidad de la industria petrolera venezolana permite a primera vista reconocer el peso de la colonización en la capacidad de desarrollo de la nación, cuya dependencia a lo foráneo en sus doctrinas y adecuaciones industriales y tecnológicas no han facilitado la consolidación de una industria desde la diversidad económica, solo han mantenido atadas las capacidades de innovar -no basta reconocer el proceso colonizador si no se acepta ser el colonizado; pudiera leerse repetitivo, pero si no se internaliza y reconoce su existencia no se podrá deslastrar-, y acá bien vale traer a la mesa la dialéctica entre las culturas científica y humanística. No hay un amarre visible, un arma detrás de la cabeza amenazando voluntades, hay una inconciencia consciente que frena por temor a ceder al Estado monoproductor, a girar la cabeza y dejar de ver las sombras y ver la luz desde la caverna: "No es la consciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su consciencia." Marx (s. f.), citado por Delgado Martínez (2015, p. 139)

Burrel (1977, p. 5), citado por Clegg (2003):

Los signos de las huellas pasadas de poder, imaginación e historia prefiguran los estudios de organización actuales. Tales pasados no son privilegiados como algo ya transcurrido y fijo, sino que siguen siendo relevantes para el entendimiento contemporáneo solo en la medida en que ese entendimiento les dé sentido (p. 10)1.

Los EO no buscan la mejor manera de hacer las cosas, solo expresan que existen múltiples formas de hacerlas; son un campo de conocimiento dedicado al análisis de las formas de organización y a las acciones y medios de gobierno; suponen una atención muy marcada sobre los sistemas y procedimientos que regulan la acción, siempre desde la comprensión que ellos son producto de relaciones y procesos sociales altamente contingentes, a partir de lo que constituye, organiza y transforma la realidad (Ibarra, 2006, citado por Gonzales-Miranda, 2014). Aquí, la multidisciplinariedad como cooperación entre disciplinas sin privarles de su autonomía, la multidimensionalidad de factores emocionales, sociales, complejos que forman parte del fenómeno organizacional y la multirreferencialidad que integra distintas posturas, enfoques, perspectivas son partes del constructo organizacional.

En definitiva, el devenir organizacional venezolano y latinoamericano ha estado marcado por la eficiencia y la rentabilidad como fin, donde el recurso humano ha sido solo la herramienta de los procesos productivos y la relación ha sido la de organización-sujeto y no la inversa. El desgaste que ha sufrido la industria venezolana por múltiples factores -sociales, políticos, culturales, económicos y éticos, donde la colonización ha sido la protagonista- invita a construir desde un pensamiento complejo un orden desde el desorden para poder llegar a la organización (Morin, 2006).

Referencias

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*Este artículo surgió en el marco del IV encuentro de la Red Venezolana de Estudios Organizacionales (REDVEU) 2023, en la mesa: "Miradas Híbridas sobre Estudios Organizacionales", realizado el 26 de julio.

1Traducción propia.

Para citar este artículo: González Durán, E. J., & El Zailah Bernal, D. Y. (2024). Un breve diálogo entre decolonización y estudios organizacionales (EO) en Venezuela. Universidad & Empresa, 26(47), 1-15. https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/empresa/a.13759

Roles de contribución (taxonomía de CRediT)

Egberto José González Durán: Conceptualización; Administración del proyecto; Recursos; Supervisión y liderazgo en la planificación; Validación; Redacción.

Dauwy Yoselin El Zailah Bernal: Conceptualización; Administración del proyecto; Recursos; Validación; Redacción.

Recibido: 01 de Octubre de 2023; Aprobado: 05 de Abril de 2024

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