INTRODUCCIÓN
El objetivo de este estudio es comprender y aplicar un modelo propuesto que se centra en la cuenca de la quebrada del río Machángara en el sector de Monjas. Se busca abordar la problemática asociada al desarrollo urbano, donde la quebrada del río Machángara ha sido identificada como receptor de aguas residuales y desechos urbanos (Loján, 2014), lo que amenaza el medio físico, incluyendo la tierra, el aire y el agua, así como el entorno no físico asociado con el riesgo, la vulnerabilidad y la incertidumbre, que afecta la integridad y la calidad de vida de las personas que habitan el lugar (Lasso, 2014). Sin embargo, el problema no está únicamente en la quebrada del río Machángara, sino también en los efectos de aquella apatía "el no hacer nada" y lo nociva que resulta esta pasividad comunitaria para el crecimiento degenerativo de estas cuencas periféricas, tal como nos explican López-Sánchez et al. (2017) y Moreno y Ussa (2008), quienes definen los efectos nocivos ambientales como los impactos negativos latentes en un límite geográfico específico, resultado de la manifestación simple, sinérgica y/o acumulativa de uno o más impactos ambientales derivados de una actividad determinada vinculada a un proyecto o causa.
Estos efectos, si no se compensan, mitigan o recuperan adecuadamente en un intervalo de tiempo oportuno, generan daños ambientales complejos a mediano y largo plazo, tales como: la expansión agresiva de la población hacia estos sectores de la ciudad; el desconocimiento de las normas, y la despreocupación del Estado en el riesgo de este tipo de asentamientos, que conduce a la reducción de recursos naturales viables para interactuar con la población (Capuz & Santamaría, 2015) propiciando la generación de secuelas nocivas para el entorno. Por último, la hipótesis plantea que, para mejorar la calidad de la ciudad y mitigar los problemas de salud y del entorno, es necesario implementar medidas en una reestructuración de la normativa, y así corregir errores de aplicabilidad de la planificación territorial y política pública cometidos en el pasado. A estas medidas se podría agregar el tratamiento de aguas residuales y una planificación urbana adecuada, basada en el análisis técnico y las necesidades de las partes interesadas.
Por ello, el presente estudio se llevó a cabo en el Distrito Metropolitano de Quito, capital del Ecuador. Esta ciudad se encuentra en un terreno variado y tortuoso, con niveles que oscilan entre 490 y 4.950 m.s.n.m., y cubre un área de aproximadamente 4.235,2 km2 con una topografía compleja donde abunda la vegetación, cerros y cañones que representan alrededor del 60,46 % de la zona verde urbana (Alba & Sarango, 2013).
La quebrada del río Machángara, cuyo origen se encuentra en el Parque Nacional Cajas al norte del país, se extiende a lo largo de 22 km y ofrece un gran paisaje verde notable, como se ilustra en la figura 1. Según datos de Google Earth, esta quebrada posee una cuenca de alta pendiente que oscila entre el 60,2 % y el 63,1 %. A pesar de estas características naturales, los habitantes de los barrios Paluco, Guabo y Orquídeas, ubicados en la parroquia de Puengasí al centro-norte de la capital, muestran desinterés por estos suelos y optan por buscar y establecerse en zonas asequibles y cercanas a sus lugares de trabajo (Quito Gob, 2013). Se debe considerar, adicionalmente, que la falta de regulación respecto al crecimiento económico, la contaminación de los recursos naturales y el bienestar de la población han sido un problema persistente durante las últimas décadas.
Lojan (2014) en su investigación manifestó que se han implementado diversas políticas de restauración y saneamiento de la quebrada del río Machángara, con el fin de proteger el bienestar de los habitantes y el entorno natural. La más antigua de estas políticas data de 1991, cuando se realizaron los primeros estudios sobre la factibilidad del tratamiento de la quebrada. No fue sino hasta 1997 que la Corporación de Agua Potable y Saneamiento de Quito se involucró en un plan maestro para sanear la quebrada, lo cual se extendió hasta 2012 cuando el alcalde de Quito aprobó la construcción de plantas de tratamiento para aguas residuales, y así devolver el espacio a la comunidad. Sin embargo, la pasividad de la población y de los entes de control empeoró la situación a un nivel alarmante en los años siguientes, y en 2019 el alcalde propuso el proyecto "Vindobona", un proyecto visionario que proponía limpiar los canales mediante la recolección de aguas residuales para las centrales hidroeléctricas, lo que generaría parques lineales en algunos tramos (Quito Gob, 2021). Lamentablemente, el proyecto fue abandonado.
Como se ha podido evidenciar, se han proyectado varios planes y acciones a lo largo de la historia de la restauración de la quebrada del río Machángara, pero debido a la falta de seguimiento y la interrupción de las alcaldías, estos planes continúan retrasándose. Es así como, en el 2015, la Alcaldía de Quito desarrolló un plan integral de intervención ambiental para los cañones de la ciudad, con el objetivo de guiar una intervención participativa en su plan de restauración de áreas protegidas (Egas & Ordóñez, 2015). A pesar de ello, esta herramienta no ha logrado solucionar las problemáticas de insostenibilidad. Además, los planes planteados han sido enfocados principalmente en la ciudad, mientras que los espacios difusos de la quebrada del río Machángara han sido obviados en estos planes.
METODOLOGIA
Metodología cuanticualitativa: encuestas en el diagnóstico de factores pasivos-nocivos
Se ha adoptado una metodología mixta que combina la recolección de datos cualitativos y cuantitativos mediante encuestas, grupos focales y la tabulación de datos a través de la matriz de Gantt, con el fin de aplicar una triangulación metodológica. De acuerdo con Okuda y Gómez (2005), la triangulación implica la combinación dinámica y flexible de varias metodologías de investigación para estudiar un mismo fenómeno, que permite identificar patrones de convergencia que, a su vez, aumentan la validez y consistencia de los hallazgos, que facilita una interpretación global del tema desde múltiples perspectivas. Esta investigación, mediante dicha metodología, explora la percepción de la comunidad acerca de una serie de impactos sobre la condición física y ambiental del sitio.
El grupo focal fue cuidadosamente seleccionado entre individuos pertenecientes a diversos conjuntos sociales y familias arraigadas en la localidad por un extenso periodo; algunos de ellos han vivido allí toda su vida. La composición del grupo de enfoque se basó en la evaluación de las opiniones con respecto a la duración de su residencia en el área, en articulación con el objetivo previamente establecido. Este enfoque permitió una profundización en las percepciones y experiencias de los usuarios. Además, posibilitó un acercamiento íntimo y directo con la comunidad, que brindó una valiosa oportunidad para captar sus necesidades, preocupaciones y deseos, partiendo de una perspectiva más individualizada y empática.
Las encuestas realizadas a los grupos focales, como se observa en la figura 2, se estructuraron para evaluar once efectos nocivos de origen natural, antrópico y físico en el entorno. Estos puntos buscan valorar diversos aspectos como el riesgo de movimientos de masa, inundaciones, deslizamientos, erosión, pérdida de productividad del suelo, inestabilidad de viviendas, presencia de basureros urbanos, contaminación por aguas residuales, contaminación acústica, plagas y enfermedades, así como la percepción del riesgo. Se utilizó una escala de valoración del 1 al 3, asignando un valor de 1 a las acciones de menor impacto negativo y un valor de 3 a aquellas de mayor impacto negativo que generen alarma, como se detalla en la figura 2. Posteriormente, los datos recopilados en las encuestas se tabularon utilizando la matriz de Gantt, perteneciente al método de Scrum como una herramienta que ofrece una representación visual clara y concisa de las respuestas que generaron mayor preocupación en relación con las actividades de alto impacto negativo en la zona. Esta estrategia ha permitido obtener una comprensión integral del proceso degenerativo y una visión panorámica amplia del sector en estudio (Handi, 2014).
Metodología cualitativa: análisis de referentes ante la acción de mitigación de efectos pasivos nocivos
La metodología aplicada en este artículo consiste en un análisis de referentes que evalúa el pasado, presente y futuro de la recuperación de espacios similares a la quebrada del río Machángara. En este análisis, el presente juega un papel crucial, ya que proporciona directrices sobre cómo se debería llevar a cabo un plan de rehabilitación de la quebrada Machángara en Quito y cómo esta puede perdurar en el futuro de manera autogestionada entre diversos actores públicos y moradores del sitio. Para ello, se han considerado casos de estudio de países como Colombia, Chile y Estados Unidos, que presentan características similares en términos de topografía, ambiente y factores nocivos. La lectura y análisis de estos casos de estudio permiten reflexionar sobre el proceso de articulación y vinculación de actores en la implementación de herramientas, medidas y procesos de planificación exitosos en la recuperación de quebradas (Briede-Westermeyer et al., 2018). Estas reflexiones y análisis han llevado a la generación de directrices de carácter retórico para abordar la recuperación de la quebrada de Quito (Aguirre Collahuazo, 2016). La metodología proporciona una comprensión teórica y práctica del tema abordado en el artículo, ya que el análisis de referentes permite comprender la problemática desde diversas perspectivas y seguir ejemplos previos.
Referentes analizados
RESULTADOS
Resultados metodología cuantitativa: encuestas en el diagnóstico de factores pasivos nocivos
Una vez realizadas las encuestas a los diversos grupos focales de la comunidad en el sector de Monjas, se pudo obtener una visión más precisa de la situación actual de la quebrada y determinar cuáles son las acciones prioritarias que se necesitan tratar para mitigar los daños causados por sus agentes contaminantes (Egas & Ordóñez, 2015). Este proceso involucró abordar un amplio rango de evaluación, que abarcó desde el nivel más básico hasta el más alto de insatisfacción frente al impacto negativo experimentado actualmente. Una vez recolectada la información de los distintos sectores, se procedió a ingresar los datos proporcionados a través de una hoja de Excel en la que se estableció una matriz de Gantt, que sirvió de sintetizador analítico para representar de forma gráfica, como lo ilustra la figura 2, en la que se puede conocer la percepción sobre el estado degenerativo ambiental y la responsabilidad de sus habitantes en este (Canelos Salazar, 2020).
En la figura 3 se puede observar que hay un grado de impacto medio para la población del sector con relación al riesgo de movimientos de masa que podrían afectar la integridad de sus viviendas. Es importante destacar que la construcción en esta área no ha sido regularizada de acuerdo con las especificaciones establecidas en la Ordenanza Metropolitana 432 (2013), en cuanto a la estructura de las edificaciones y sus requisitos de construcción.

Fuente: elaboración propia a partir de datos recopilados en sitio Quito, Ecuador. CC BY-NC-SA.
Figura 3 Proceso de recopilación y socialización de datos con la comunidad
Además, es relevante señalar que la normativa establecida por el Municipio de Quito no contempla disposiciones específicas relacionadas con la evacuación y drenaje de aguas grises, lo cual ha llevado a la adopción de prácticas rudimentarias y perjudiciales para el medio ambiente. Esta situación se refleja en la figura 4, donde se evidencia que la quebrada que desemboca en el río Machángara se utiliza como canal principal para desechar residuos, y genera una excesiva contaminación que contribuye a la proliferación de plagas y enfermedades. Este factor ha sido mencionado y contrastado por la comunidad como un efecto de gran preocupación, ya que quienes tienen una relación cercana con las cuencas sufren problemas dermatológicos y respiratorios que afectan significativamente su calidad de vida.
Se puede ver que dichos efectos nocivos para la salud se derivan del desconocimiento de los habitantes sobre la mala práctica y los efectos adversos que tiene el uso de suelos cercanos a las cuencas para el cultivo de alimentos destinados al consumo animal y humano.
La figura 4 revela diversos aspectos de impacto en la comunidad del sector de Monjas. La falta de regularización de la construcción, la carencia de disposiciones sobre el manejo adecuado de aguas grises, la contaminación de la quebrada y sus repercusiones en la salud de los residentes, así como otras preocupaciones ambientales y sonoras, evidencian la necesidad de tomar medidas y desarrollar estrategias para mitigar los efectos negativos en el área y mejorar la calidad de vida de la población afectada.
Primer referente de estudio: Quebrada Puerto Varas, Chile
El presente referente se encuentra en la ciudad de Puerto Varas en Chile, en un área protegida llamada "Quebrada Honda", que sirve para la ciudad como un principal drenaje de aguas lluvias y el hábitat del último humedal de Puerto Varas. Sin embargo, presenta distintos efectos pasivos, mismos que se observan en la figura 5, que afectan la integridad del ecosistema natural y urbano. El crecimiento de Puerto Varas ha ido degenerándose progresivamente por el uso del espacio verde y áreas protegidas por los proyectos inmobiliarios, determinado así zonas de botaderos de basura, residuos y escombros. Lo anterior ha traído efectos secundarios como la contaminación del lugar, puntos muertos que generan inseguridad para transeúntes y focos microbasurales (Urbanismo Social, 2020).
En la última década se han creado entidades que promueven una cultura de cuidado de estos espacios. El Plan Urbano de Gestión de Quebradas 2018, movimientos de regeneración como "Mi parque, Mi patio" y "Te falta parque" y medidas de cuidado de parques han reformulado estos espacios a través de concursos e iniciativas ciudadanas. Las propuestas han alcanzado a recuperar los espacios de naturaleza, en los que participan actores privados y públicos en la vinculación directa con el diseño (Urbanismo Social, 2020) en tres partes:
Articulación de actores: promueve el espacio público como un lugar de articulación y diálogo entre actores, promoviendo leyes de sostenibilidad para asegurar el cuidado del proyecto a largo plazo.
Diseño participativo: desarrollar junto a la comunidad estrategias que involucren a los residentes del sitio (Urbanismo Social, 2020).
Acción comunitaria: ejecución del proyecto a través de sesiones laborales de trabajo de la comunidad, instituciones públicas y otros actores.
Las ejecución de este plan ha sido de gran apoyo para la rehabilitación de la quebrada Honda; sin embargo, cabe recalcar que otros factores de administración de áreas verdes propuestos por el distrito de Puerto Varas en conjunto con la entidad Patagua, han apoyado en el campo económico para la creación del parque lineal y su cuidado a futuro, implantando leyes de inversión estatal, multas, recuperación de plusvalías, donación sin extensión tributaria y arriendo de espacios o actividades y servicios para los usuarios (Patagua, 2018).
Segundo referente de estudio: Parque Lineal Santa Elena, Colombia
El siguiente referente está ubicado en Medellín, Colombia, específicamente en las comunas 8 y 9 que se encuentran ligadas al tramo de la quebrada Santa Elena (Ruiz, 2010), lugar donde el crecimiento urbano ha llevado a que en las cuencas hidrográficas de las quebradas se den asentamientos de vivienda informal, lo cual ha sido el principal motivo perjudicial debido a que se han generado rellenos y plataformas rudimentarias. El problema parte del incumplimiento de regularización y proyección generando deterioro en el afluyente hídrico, reduciendo la capacidad del cauce para la transición de aguas lluvias. La población de estas comunas ha estructurado una red sanitaria que desemboca en la quebrada (Ruiz, 2010), la cual desencadena un caos nocivo representado en la figura 6.

Fuente: elaboración propia a partir de fuentes del Municipio de Medellín, Colombia (2022). CC BY-NC-SA.
Figura 6 Tarjeta reflexiva del referente Parque Lineal Quebrada Santa Elena en Colombia
Para mitigar las causas que afectan a las comunas y llegar a una recuperación de la quebrada Santa Elena, la Entidad de Desarrollo Urbano de Medellín y la Secretaría de Medio Ambiente ejecutaron un plan integral de recuperación radical, con la construcción de una red de alcantarillado que recogiera todas las aguas servidas (Empresa de Desarrollo Urbano, 2010), solucionando el principal factor que traía conflictos al entorno. Sin embargo, el proyecto se ha apoyado en la nueva agenda urbana planteada por la ONU (UN-Habitat, 2020), que indica que se deben tomar políticas directas que enfatizan el desarrollo espacial del lugar y mejoramiento de barrios marginados, los cuales han sido plasmados en el plan de gestión social denominado "Urbanismo Cívico-Pedagógico".
Este plan busca una participación de la población para asegurar el cuidado de esta obra, los actores públicos involucrados en el proyecto se encargaron de mitigar los problemas de insostenibilidad de movilidad como de diversos equipamientos públicos, abriendo a la ciudad un parque recreativo y deportivo que se encarga de articularse con otros espacios de similares características (Ruiz, 2010).
Tercer referente de estudio: recuperación de la quebrada Juan Bobo, Colombia
El tercer referente se encuentra ubicado en Medellín, Colombia, específicamente en el sector "Comuna dos", donde el proceso de ocupación ha llevado a un desarrollo informal en lugares de alto riesgo y difícil acceso. El Proyecto Urbano Integral (PUI) diagnosticó que las problemáticas más representativas estaban asociadas con la presencia de vivienda construida en malas condiciones, poca salubridad y conexión informal de servicios (URBAM, 2015). Fueron necesarios estudios geotécnicos, análisis de estabilidad, hidráulicos e hidrológicos para tomar acciones acertadas en la mitigación de riesgo (URBAM, 2015).
La intervención se llevó a cabo para recuperar el hábitat físico y ambiental, como se puede ver en la figura 7, la cual nos expresa el análisis de la normativa existente, que, según estudios técnicos realizados, cambió en beneficio de los habitantes. Se reformularon las cuencas de mayor alarma debido a la densificación existente, reubicando el número de familias en edificios construidos en el sector, liberando así espacios en la quebrada y bajando la carga viva. También se aplicaron estrategias de implementación para mejorar el confort de las personas, creando nexos entre la quebrada a través de puentes, caminerías y espacios públicos que ayudarían a mitigar la inseguridad. Por último, se analizaron estructuralmente las viviendas ya establecidas en el lugar, y se aplicó una gestión de fortalecimiento para evitar derrumbes y dotarlas de servicios básicos.
Cuarto referente de estudio: Mill River Park, Estados Unidos
El último caso de estudio está ubicado en Stamford, Estados Unidos, es un área ecológica con una topografía moderadamente inclinada (figura 8). La cuenca de este río cuenta con recursos de flora y fauna que en tiempos pasados fueron dañados por la empresa molinera, ya que utilizaban la cuenca como una fuente energética para distintos molinos; inclusive, se construyó una presa que no solo bloqueaba el cauce natural, sino que también privatizaba el acceso de las personas, desvinculándola del ecosistema natural y el entorno urbano (Ceballos, 2015).
Con el pasar de los años, la construcción de una presa trajo consecuencias catastróficas, como el surgimiento de grandes inundaciones que generaban pérdidas millonarias de propiedades públicas y privadas. En 2007 se tomaron acciones regenerativas en el Mill River, decretando planeamientos de gestión de riesgos de inundaciones y reformulando esta área industrial como un espacio ecológico protegido (Jackson, 2014).
La alcaldía, dirigida por el mayor Dannel Malloy, convocó un plan de intervención para recuperar el río, por etapas vinculadas a un grupo de actores responsables, comenzando con la reactivación de las cuencas después de la degeneración causada por la industria (U.S. Goverment Information, 2020). Se incluye un sistema de zanjas que se encargan de recibir el agua, purificarla a través de sus agregados y redirigir esa agua a un nuevo sistema de drenaje mucho más amplio, el cual soporte la carga pluvial de la zona (Jackson, 2014).
Discusión
Este estudio revela en detalle el curso histórico de las normas y actividades sociopolíticas que han regido la región del río Machángara durante décadas. Se estableció que existe un descontrol físico en el territorio por incumplimiento y falta de organización interna en el municipio. Sin embargo, es alentador que exista la oportunidad de cambiar esta situación. Las referencias analizadas muestran modelos alternativos de gobernanza que enfatizan la estrecha interacción entre el Estado y la sociedad.
Aumentando esta brecha entre crecimiento económico, desarrollo social y medio ambiente, se toman en cuenta los actuales desafíos y la crisis sistemática existente en el territorio, así como la afectación al cambio climático, ya que "la producción y el consumo de bienes y servicios causan el deterioro del medio ambiente y la degradación de los índices de bienestar y salud pública, que generan, en su esencia, una gran parte de la acechanza del cambio climático" (González, et al., 2024). En contraposición, estas alternativas buscan lograr resultados adaptados a las necesidades específicas del sector, entre ellas está la regulación de las áreas con leyes y reglamentos propias del sector.
Como se afirmó en Parque Quebrada, Chile, (Urbanismo Social, 2020), esto enfatiza la importancia de la participación activa organizada de los ciudadanos en los proyectos de regeneración. Tal compromiso no solo contribuye a la creación conjunta de ciudades más sostenibles, sino que también promueve un diálogo constructivo entre diferentes partes interesadas. Además, se reconoció el papel fundamental de las instituciones públicas y sus políticas de recuperación. Estas políticas demuestran un claro compromiso con la protección del medio ambiente y el bienestar de la comunidad, y pueden incluir leyes y reglamentos destinados a proteger los espacios naturales y crear espacios verdes en entornos urbanos. El fuerte apoyo de las instituciones públicas es fundamental para el éxito de los proyectos, ya que brindan recursos, financia-miento y asesoramiento técnico que ayudan a generar confianza pública en las actividades de recuperación (Reyes, 2018).
Por otro lado, el Modelo de Transformación Urbana implementado en Medellín (URBAM, 2015) enfatiza la importancia de la interacción de varios actores en el proceso de transformación urbana y el movimiento creado por el Estado. En este contexto, el Estado es considerado un actor central en el proceso de mejoramiento urbano e inclusión social. La participación activa de las instituciones públicas, las ONG, el sector privado y las comunidades locales es esencial para una transición exitosa. Cada participante aporta valiosas perspectivas, conocimientos y recursos que enriquecen el proceso de toma de decisiones y la implementación del proyecto. El Estado tiene el potencial de contribuir al movimiento de renovación urbana a través de sus políticas y programas, asignando recursos financieros, desarrollando regulaciones apropiadas y promoviendo la participación ciudadana. Estas campañas pueden incluir actividades como la construcción de infraestructura, la mejora de los servicios públicos, la revitalización de comunidades, la promoción de viviendas asequibles y la implementación de programas sociales destinados a mejorar la calidad de vida de los residentes.
CONCLUSIONS
Estudios de normativas y encuestas previas han demostrado que los espacios públicos, privados, zonas protegidas, etc., no son debidamente administrados y autogestionados, no existe un reconocimiento de la quebrada como parte del entorno urbano y la identidad reflejada en la misma. Los movimientos y normas urbanas están previstas para ser aplicadas en ciudades formales, por lo que limitan su aplicabilidad en distintas áreas urbanas afectando principalmente a los asentamientos informales. Las decisiones con respecto al espacio público conducen a una inconsistencia generalizada alterando así los ecosistemas y reduciendo la comodidad de las personas que viven en su entorno.
Por ello, se debe tomar en cuenta la restauración de las quebradas, y la normativa de planificación urbana debe pasar por un proceso de reformulación en el que se cree una relación entre los actores involucrados, para llegar a una propuesta que no solo genera un cambio, sino también un acercamiento a la situación actual permitiendo que la misma proporcione un desarrollo sostenible y así mitigar los efectos nocivos, como se evidencia en la figura 9.
Como otras posibles soluciones está la concientización e importancia de contar con fondos destinados a la mitigación de efectos perjudiciales que atentan contra la integridad de la ciudad. Dicha propuesta no solo ayuda financieramente, sino que también genera una capacidad de respuesta rápida y eficaz ante un posible desastre natural, pues el apoyo cíclico permitiría gestionar mecanismos de financiamiento permanentes y diversos para cada caso, evitando así la trascendencia de efectos dañinos por falta de recursos.
Un factor clave para realizar este cambio sería concientizar acerca del valor del espacio, enfatizando y comprendiendo la contribución del aspecto ambiental, así como considerar la continua explotación de la creciente densidad de población ilegal. Adicionalmente, es necesario un proceso de restauración y descontaminación de este espacio, cuya ventaja será convertirlo en una infraestructura multifuncional, creando una red verde de espacios públicos que aporten a la calidad de vida de los habitantes.