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Colombia Internacional

Print version ISSN 0121-5612

colomb.int.  no.119 Bogotá July/Sep. 2024  Epub July 19, 2024

https://doi.org/10.7440/colombiaint119.2024.04 

Tema Libre

Correísmo y anticorreísmo: una fractura emocional en Ecuador. Elecciones presidenciales de 2021

Correismo and Anti-Correismo: An Emotional Fracture in Ecuador. Presidential Elections of 2021

Correísmo e Anti-Correísmo: Uma Fratura Emocional no Equador. Eleições Presidenciais de 2021

José Manuel Rivera Otero** 

Nieves Lagares Diez*** 

María Pereira López**** 

Erika Jaráiz Gulías***** 

**Es doctor en Ciencia Política por la Universidad Santiago de Compostela (España). Profesor titular de Ciencia Política y de la Administración en la misma institución. Sus líneas de investigación actuales se centran en el estudio de las emociones en la política, el análisis de las organizaciones partidistas y el liderazgo político. Últimas publicaciones: “El régimen emocional del procés tras las elecciones catalanas de 2021” (en coautoría), Revista Española de Ciencia Política 58: 19-52, 2022, https://doi.org/10.21308/recp.58.01; y Emociones, política y comunicación en Ecuador (en coautoría) (Quito: Centro de Publicaciones PUCE, 2022). * josemanuel.rivera@usc.es * https://orcid.org/0000-0003-0306-1768

***Es doctora en Ciencia Política de la Universidad Santiago de Compostela (España). Profesora titular de Ciencia Política y de la Administración en la misma institución. Sus líneas de investigación actuales se centran en el estudio de las emociones en la política, el análisis de las organizaciones partidistas y el liderazgo político. Últimas publicaciones: “El régimen emocional del procés tras las elecciones catalanas de 2021” (en coautoría), Revista Española de Ciencia Política 58: 19-52, 2022, https://doi.org/10.21308/recp.58.01; y Emociones, política y comunicación en Ecuador (en coautoría) (Quito: Centro de Publicaciones PUCE, 2022). * mnieves.lagares@usc.es * https://orcid.org/0000-0001-5304-0581

****Es licenciada en Ciencia Política y de la Administración y doctora en Ciencia Política por la Universidad Santiago de Compostela (España). Profesora ayudante doctora de Ciencia Política en la misma institución desde 2015. Sus líneas de investigación se centran en el estudio de las emociones en la política, el análisis de las organizaciones partidistas y la extrema derecha. Últimas publicaciones: “Emociones y voto a Vox en las elecciones generales de abril y noviembre de 2019” (en coautoría), Revista Española de Ciencia Política 58: 53-81, 2022, https://doi.org/10.21308/recp.58.02; y “La construcción emocional de la identificación partidista. El caso de las elecciones generales de 2016 en España” (en coautoría), Revista Española de Investigaciones Sociológicas 179: 39-58, 2022, https://doi.org/10.5477/cis/reis.179.39. * maria.pereira.lopez@usc.es * https://orcid.org/0000-0002-2802-9396

*****Es doctora en Ciencia Política y profesora titular del Departamento de Ciencia Política y Sociología de la Universidad Santiago de Compostela (España). Sus líneas de investigación actuales se centran en el estudio de las emociones en la política, el análisis de las organizaciones partidistas y la extrema derecha. Últimas publicaciones: La construcción emocional de la extrema derecha en España (en coautoría) (Madrid: CIS, 2022); y “The Emotional Dimension of the Spanish Far Right and Its Effects on Satisfaction with Democracy” (en coautoría), Social Sciences 11 (10): 475, 2022, https://doi.org/10.3390/socsci11100475. * erika.jaraiz@usc.es * https://orcid.org/0000-0003-2382-6713


RESUMEN.

Objetivo/contexto:

el objetivo que persigue esta investigación es analizar la posible existencia de una fractura social y política en torno a la figura del expresidente Rafael Correa y su legado político, la Revolución Ciudadana, que actuaría como una especie de división polarizante de la sociedad ecuatoriana: eje correísmo/anticorreísmo. Esta división, nacida de lo político, se habría instaurado en el seno de la sociedad, permitiendo la aparición de dos bandos enfrentados que sienten, perciben y actúan en política de forma muy diferenciada.

Metodología:

se diseña un estudio con un enfoque metodológico cuantitativo sustentado en un análisis de los datos contenidos en el “Estudio política y emociones en Ecuador, marzo 2021” (EPEE), realizado por el Equipo de Investigaciones Políticas de la Universidad de Santiago de Compostela (EIP-USC), tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2021.

Conclusiones:

los resultados de esta primera aproximación (descriptiva y multivariante) permiten afirmar que hay importantes diferencias entre partidarios y detractores del correísmo, especialmente en lo que a las cuestiones políticas y emocionales se refiere; no así en torno a las cuestiones sociodemográficas.

Originalidad:

resulta especialmente relevante la influencia que el factor emocional, expresado hacia los diferentes líderes políticos, tendría en la construcción de esta fractura. Este hallazgo aporta una visión novedosa a la literatura sobre la influencia de Rafael Correa y su proyecto en el sistema político ecuatoriano.

PALABRAS CLAVE: anticorreísmo; correísmo; Ecuador; elecciones presidenciales; emociones; fractura; polarización

ABSTRACT.

Objective/context:

The objective pursued by this research is to analyse the possible existence of a social and political fracture around the figure of former President Rafael Correa and his political legacy, the Citizen Revolution, which would act as a kind of polarizing division of Ecuadorian society: correismo/anti-correismo axis. A division that, born of politics, would have been established within society, allowing the existence of two opposing sides that feel, perceive and act in politics in a very different way.

Methodology:

To this end, a study has been drawn up with a quantitative methodological approach based on an analysis of the data contained in the Study of Politics and Emotions in Ecuador, March 2021 (SPEE), carried out by the EIP-USC after the first round of the 2021 presidential elections.

Conclusions:

The results of this first approach (descriptive and multivariate) allow us to affirm the existence of important differences between supporters and detractors of correismo, especially as regards political and emotional issues, but not so regarding sociodemographic issues.

Originality:

The influence that the emotional factor expressed towards the different political leaders would have in the construction of this fracture is especially relevant; providing a novel vision to the literature on the influence of Rafael Correa and his project in the Ecuadorian political system.

KEYWORDS: anticorreismo; correismo; Ecuador; emotions; fracture; polarization; presidential elections

RESUMO.

Objetivo/contexto:

o objetivo desta pesquisa é analisar a possível existência de uma fratura social e política em torno da figura do ex-presidente Rafael Correa e seu legado político, a Revolução Cidadã, que atuaria como uma espécie de divisão polarizadora da sociedade equatoriana: eixo correísmo/anticorreísmo. Esta divisão, nascida do político, teria se instaurado no seio da sociedade, permitindo a aparição de dois lados opostos que sentem, percebem e atuam na política de forma muito diferenciada.

Metodologia:

foi elaborado um estudo com uma abordagem metodológica quantitativa sustentada em uma análise dos dados contidos no “Estudo política e emoções no Equador, março de 2021” (EPEE), realizado pela Equipe de Investigações Políticas da Universidade de Santiago de Compostela (EIP-USC), após o primeiro turno das eleições presidenciais de 2021.

Conclusões:

os resultados desta primeira abordagem (descritiva e multivariada) permitem afirmar que há diferenças importantes entre partidários e detratores do correísmo, especialmente no que diz respeito às questões políticas e emocionais; não tanto em relação às questões sociodemográficas.

Originalidade:

é especialmente relevante a influência que o fator emocional, expressado em relação aos diferentes líderes políticos, teria na construção desta fratura. Esta descoberta traz uma visão inovadora à literatura sobre a influência de Rafael Correa e seu projeto no sistema político equatoriano.

PALAVRAS-CHAVE: anticorreísmo; correísmo; eleições presidenciais; emoções; Equador; fratura; polarização

Introducción

El 11 de abril de 2021 Guillermo Lasso, candidato de la alianza entre las formaciones Movimiento CREO (MCREO) y el Partido Social Cristiano (PSC) se convertía, en segunda vuelta, en presidente de Ecuador con el 52,36 % de los votos, contra Andrés Arauz, candidato de la plataforma Unión por la Esperanza (UNES), quien obtendría el 47,64 % de los votos. Esta victoria electoral inauguraba una nueva etapa para el sistema político ecuatoriano, y ponía fin a lo que Rafael Correa y su Revolución Ciudadana habían representado para el país, incluyendo la breve pero convulsa etapa de su antes simpatizante Lenín Moreno, pues Arauz era el candidato oficialista del correísmo y promesa de futuro de este.

No es posible entender estos resultados electorales, ni la política ecuatoriana actual, sin hablar de Rafael Correa, de su larga etapa como presidente y del legado que su estilo político imprimió, no solo a su gobierno, sino a la competición política. En los más de diez años que duró su mandato, Correa instauraría un estilo político al que algunos tildarían como populista (Conaghan 2008; Montúfar 2011; Ospina 2011) o tecnopopulista (De la Torre 2013, 2020 y 2022) y que le llevaría a formar parte del famoso tridente del llamado socialismo del siglo XXI (Freidenberg 2007; De la Torre y Arnson 2013; Raby 2006). El expresidente aglutinó el poder político en torno a su figura durante su etapa presidencial, y llegó a cambiar la Constitución e incluso a controlar los medios de comunicación a través de desarrollos normativos ad hoc. Estos hechos habrían influido no solo en la política del país, sino también en la percepción de la población ecuatoriana.

Más allá de los éxitos y fracasos de su presidencia, es innegable que su figura política ha marcado la política ecuatoriana hasta la actualidad, incluso desde el exilio. No podemos olvidar que Correa nombró a quien en su momento fuera su vicepresidente, Lenín Moreno, como su sucesor en las elecciones de mayo de 2017 en binomio con Jorge Glass, quien había sido también vicepresidente del primero en su último mandato. Y si bien Moreno daría un importante giro al inicio de su etapa gubernamental, es preciso considerar su intensa implicación en el mayor proyecto político del correísmo, la Revolución Ciudadana.

Como mencionamos, la influencia de Correa se ha mantenido, y desde su residencia en Bélgica ha seguido tejiendo la política ecuatoriana hasta las elecciones de 2021, en las que presentó como candidato oficial y heredero de su legado a Andrés Arauz, como un paso más en su lucha férrea por mantener el pulso al intento de “descorreización” o perestroika (De la Torre 2018) llevado a cabo por Moreno. Este proceso tuvo su punto álgido en el referéndum popular celebrado en marzo de 2018, el cual eliminó la posibilidad de la reelección presidencial, sacando del juego político a Correa.

Estos hechos y otros muchos que son imposibles de describir en estas líneas permiten comprender el grado de imbricación que el correísmo ha tenido y tiene todavía en el país andino y en su sociedad (Ospina 2011). Tal conexión permite esbozar uno de los planteamientos de esta investigación: la posible existencia de una fractura social y política en torno a la figura del expresidente Correa y su legado político, la Revolución Ciudadana, que actuaría como una especie de división polarizante de la sociedad ecuatoriana (eje correísmo/anticorreísmo). Esta división, nacida de lo político, se habría instaurado en el seno de la sociedad, permitiendo la existencia de dos bandos enfrentados que sienten, perciben y actúan en política de forma muy diferenciada.

Esta fractura provocaría un tensionamiento centrífugo del sistema político que se reflejaría no solo en una contraposición de las percepciones sobre la política, sino especialmente en una exacerbación de las emociones expresadas hacia esta en general y hacia sus líderes en particular. Se dibujaría de esta forma un complejo trasfondo que puede ser clave para dar lectura a lo sucedido en este proceso electoral y también en los últimos quince años del sistema político ecuatoriano.

1. Polarización, afectos y emociones. Una aproximación teórica

En los últimos años hemos asistido en diferentes contextos políticos al surgimiento de un clima generalizado de tensionamiento provocado por diferentes causas, pero sustentado en una base común, la construcción de antagonismos afectivos entre grupos. En el ámbito académico, este fenómeno ha sido definido como polarización y adjetivado por la mayor parte de autores, en un intento de diferenciarlo del concepto clásico, como afectiva (Abramowitz y McCoy 2019; Druckman et al. 2021; Hernández, Anduiza y Rico 2021; Iyengar et al. 2019; Klein 2021; Lelkes 2018; Miller 2023; Nordbrandt 2023; Olaz y Ortiz-García 2021; Orriols y León 2020; Reiljan 2020; Rojo y Crespo 2023; Torcal 2023; Wagner 2021).

El concepto de polarización no es nuevo en la ciencia política; todo lo contrario: es quizás de los que podríamos definir como clásico, si bien es cierto que ha experimentado desde hace unos diez años un nuevo esplendor, que se ha hecho especialmente evidente en los últimos tres. Torcal distingue entre polarización política y polarización afectiva, refiriéndose a la primera como

una determinada distribución de la opinión pública en la que los ciudadanos se concentran en polos opuestos en detrimento de aquellos con valores intermedios. ENT#091;…ENT#093; Cuando dicho término es utilizado en el contexto de la política, normalmente describe la presencia de actitudes extremas que se ubican en polos opuestos del espectro político y que son responsables de conductas políticas más radicales. (2023, 18)

Pero lo cierto es que la mayor parte de los trabajos exponen la idea de polarización política o polarización ideológica como contrapunto a la polarización afectiva.

Este creciente interés académico por la polarización afectiva, correlato de lo que acontece en los diferentes sistemas políticos, tiene su punto de partida en el artículo publicado por Iyengar, Sood y Lelkes (2012). A partir del caso estadounidense, los autores reflexionan sobre la idea clásica de polarización y proponen una nueva conceptualización, basada en la construcción de identidades sociales y personales, aun siendo políticas, y sustentada en la idea de apego hacia el endogrupo y de desapego hacia el exogrupo. Una suerte de contrapuestos identitarios, que construyen, desde las visiones clásicas de la alteridad, lo otro, lo opuesto, mi propia identidad.

Autores como Mason (2018) o Klein (2021) apuntarían la importancia que en esta construcción tienen las identidades políticas, que se convierten en magnificadoras de otras identidades sociales y dan lugar a lo que la primera denominó como megaidentidades. “Nuestras identidades políticas se han convertido en megaidentidades políticas. La fusión de las identidades significa que cuando se activa una a menudo se activan todas y que cada vez que se activan se fortalecen” (Klein 2021, 109). Así, para Mason y Klein, la polarización termina convirtiéndose en una suerte de clasificación social (social sorting), en torno a otras identidades sociales y políticas que generan una mayor homogeneidad intergrupal.

Una cuestión fundamental en la idea de esta construcción de homogeneidad endogrupo y heterogeneidad exogrupo es que está sustentada no solo en actitudes, sino también en percepciones y, por supuesto, en afectos. Si bien la literatura ha profundizado en el origen de este tipo de polarización (electorado, élites o medios de comunicación), así como en el contexto en el que se produce (sistemas bipartidistas o multipartidistas), lo cierto es que ha avanzado poco respecto a uno de los elementos que la construyen: el componente afectivo. Este hecho ha provocado que tal planteamiento haya estado fuertemente anclado en el componente actitudinal, dejando de lado la vertiente estrictamente afectiva, al menos hasta los últimos tres años, cuando encontramos algunas referencias que incluyen la importancia de las emociones en este análisis (Torcal 2023).

Otra cuestión relevante en lo que al estudio de la polarización afectiva se refiere es su operacionalización y cuantificación. Son múltiples las propuestas que en este sentido podemos encontrar, partiendo de los trabajos basados en puntuaciones de termómetros de sentimiento (Iyengar et al. 2019; Iyengar, Sood y Lelkes 2012; Iyengar y Westwood 2015), el trabajo de Druckman y Levendusky (2019), las propuestas de índices en contextos bipartidistas (Reiljan 2020) y multipartidistas (Wagner 2021), o los trabajos basados en la encuesta experimental de Bassan-Nygate y Weiss (2022). Pero, como ya hemos señalado, en la mayoría de ellos la construcción afectiva no ha sido desarrollada de forma exhaustiva.

En el trabajo que se presenta proponemos un desarrollo empírico de la vertiente afectiva vinculada a la polarización que parte de una visión constructivista de las emociones, las cuales, entendemos, juegan un papel relevante en la conformación de las preferencias políticas y, por esto, pueden y deben ser cuantificadas. Para ello, es necesario ir más allá de una panorámica general respecto de la existencia de afectos/desafectos hacia distintos grupos, y tratar de identificar y desentrañar cuáles son las emociones concretas que cada grupo siente y expresa hacia el propio grupo y hacia grupos opuestos, con la finalidad de determinar, como señalan Lagares, Máiz y Rivera (2022), la existencia de diferentes regímenes emocionales en el electorado que condicionarían su visión y experiencia respecto de la política. Desde esta lectura, la importancia que las emociones tienen en la polarización nos lleva a hablar de una suerte de “polarización emocional”, que indica la necesidad de observar tres cuestiones: el tipo de emociones presentes que articulan un régimen emocional, el volumen de presencia de dichas emociones entre la ciudadanía y la intensidad con la que los ciudadanos sienten esas emociones. A partir de estos tres elementos, el régimen emocional refiere a los componentes emocionales de una situación -cuáles son las emociones presentes-, mientras la arquitectura hace referencia al cuánto y al cómo de la distribución de estas: cuánta presencia hay de cada una de ellas y con qué intensidad están presentes (21-26).

El valor agregado de este trabajo se relaciona con tres cuestiones relevantes: a) si bien se enmarca en la línea de los estudios de la polarización afectiva, intenta superar la visión basada únicamente en actitudes y plantea una más completa que otorgue un mayor peso al componente afectivo, en línea con aportes recientes como el de Torcal (2023), para lo cual se recurre al estudio de emociones discretas; b) así mismo, pretende cubrir un espacio vacío en lo que al análisis empírico de la división correísmo/anticorreísmo se refiere; al tiempo que c) establece una relación entre dicha brecha y el componente emocional, cuestión sobre la cual no existen trabajos en el contexto ecuatoriano.

Bajo estas premisas, se pretende explicar la existencia de una fractura que divide el contexto político ecuatoriano y que se sustenta sobre diferentes identidades sociales y políticas surgidas en torno a la figura de Rafael Correa, a su mandato y a su principal proyecto político, la Revolución Ciudadana. Con el paso del tiempo se habría convertido en una fractura emocional/afectiva que vincula bloques constituidos sobre diferentes elementos de carácter ideológico, social y político, similar a la “grieta” señalada en el contexto argentino por Quevedo y Ramírez (2021), o articulada en torno a comunidades de significado amplio, como apuntan Hobolt, Leeper y Tiley (2021).

2. Objetivos y metodología

Si bien esta investigación se encuentra en sus primeras etapas, los trabajos que hemos desarrollado en Ecuador en los últimos años como grupo de investigación, así como la línea de investigación desarrollada desde hace diez años sobre política y emociones en España, la cual se ha extendido a otros países como Portugal, Colombia o México, nos han permitido sentar las bases de algunas de las cuestiones que se mostrarán a continuación.

El objetivo central de esta investigación es analizar la posible existencia de una suerte de fractura de la sociedad ecuatoriana en torno al correísmo y los condicionantes que dicha división podría haber tenido en la comprensión, percepción y afección hacia la política. Este objetivo puede trasladarse a una serie de preguntas de investigación:

P1. ¿Puede identificarse la existencia de diferentes grupos de individuos con base en su nivel de identificación con el correísmo en el seno de la sociedad ecuatoriana?

P2. ¿Existen diferencias en términos sociodemográficos y políticos entre dichos grupos?

P3. ¿Cuáles son las emociones que definen la arquitectura emocional de estos grupos?

P4. ¿Las diferencias existentes entre grupos generan una cosmovisión diferenciada de la política ecuatoriana?

Tabla 1. Ficha técnica del “Estudio política y emociones en Ecuador, marzo 2021” (EPEE) 

Ámbito Nacional (Ecuador)
Universo Población mayor de 16 años
Tamaño de la muestra Teórica: 1.000; realizada: 1.000
Afijación Proporcional
Procedimiento de muestreo Selección última de las unidades primarias de muestreo (provincias) de forma proporcional y de las unidades últimas (individuos) por rutas aleatorias, y cuotas de sexo y edad. Los cuestionarios se han aplicado mediante entrevista personal en los domicilios.
Error muestral Nivel de confianza: 95,5 % (2 sigmas), supuesto más desfavorable p = q y error asociado de ± 3,16 %
Fecha de realización Del 5 al 13 de marzo de 2021

Fuente: elaboración propia.

Para dar respuesta a estas cuestiones, hemos diseñado un análisis cuantitativo realizado a partir de los datos procedentes del estudio demoscópico elaborado por el Equipo de Investigaciones Políticas de la Universidad de Santiago de Compostela (EIP-USC), “Estudio política y emociones en Ecuador, marzo 2021” (EPEE) (tabla 1), realizado tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2021. Se trata de un amplio estudio de carácter político construido ad hoc para el análisis de este proceso electoral y que ha tenido como resultado la realización de una obra colectiva (Lagares et al. 2022).

En cuanto a las variables incluidas en el análisis, nos gustaría señalar dos cuestiones. En primer lugar, en lo tocante a la variable dependiente, su concepción es fruto del análisis de los resultados recabados en una investigación previa sobre la campaña de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. En ella se realizaron varios grupos de discusión y un estudio demoscópico de ámbito nacional. El análisis grupal evidenció la verbalización de la idea de una división entre partidarios y detractores de Rafael Correa. Estos hallazgos nos llevaron a profundizar, a través del estudio demoscópico, en las diferencias existentes entre grupos de electores, atendiendo a la valoración que realizaban del exmandatario. El estudio parecía indicar la existencia de importantes contraposiciones entre grupos en torno a la figura de Correa y, en consecuencia, consideramos oportuno evaluar directamente esta cuestión en una segunda encuesta. En ella se incluyó una variable que pregunta directamente por esta cuestión: identificación con el eje correísmo/anticorreísmo. Atendiendo a la idea de una línea de división o cleavage, y a cómo se han operacionalizado en otros estudios demoscópicos cuestiones de esta índole, se decidió optar por medirlo usando una escala de 0 a 10, donde 0 significaba considerarse totalmente anticorreísta y 10, totalmente correísta. Por cuestiones del análisis y de la propia distribución de los datos, se consideró adecuado transformarla y convertirla en una variable cualitativa (ver tabla 9).

En segundo lugar, se incluye un apartado específico destinado al análisis de las emociones expresadas por los ciudadanos hacia los principales líderes políticos. La medición del componente emocional se sustenta en una batería compuesta por trece emociones sobre las cuales se miden tres cuestiones: la presencia, la intensidad y la duración de la expresión emocional hacia líderes y partidos políticos. Doce de las trece emociones analizadas se corresponden con la solución ortogonal full set planteada en la Pilot Study ANES 1995 (Marcus, Neuman y MacKuen 2017 y 2000): orgullo, esperanza, entusiasmo, ansiedad, miedo, preocupación, enfado, resentimiento, disgusto, odio, desprecio y amargura; a la que se ha añadido una más, tranquilidad.

Para que el lector tenga total claridad sobre la forma en la que han sido medidas las variables incluidas en este análisis, se adjunta en el anexo una tabla en la que podrán ser consultadas la naturaleza y codificación de cada una de ellas (tabla 1A).

3. Análisis de resultados

a. Caracterización sociodemográfica y política del correísmo y el anticorreísmo

Como se mencionó al comienzo de este trabajo, una de las percepciones que la ciudadanía ecuatoriana expresaba en el momento en que se celebraron las elecciones presidenciales de 2021 era la existencia de una importante polarización, fruto, en gran medida, del contexto político que atravesaba el país y que era a su vez consecuencia de procesos políticos previos (De la Torre y Ortiz Lemos 2015). Este tensionamiento de las percepciones era especialmente perceptible en todo lo que rodeaba la figura de Rafael Correa y sus “herederos políticos”, Lenín Moreno y Andrés Arauz.

Así, la autoubicación del electorado en la escala correísmo/anticorreísmo es la expresión más nítida de dicho tensionamiento político (gráfico 1) y da respuesta a nuestra primera pregunta de investigación. Como se puede ver, los porcentajes más altos de respuesta se acumulaban en los extremos y el centro de la escala, al tiempo que las diferencias de las puntuaciones respecto a la media eran muy elevadas (media = 4,69; desviación estándar = 3,53). Ante esta situación se consideró oportuno, por la propia distribución que presentaba la variable, realizar una transformación de su naturaleza en términos cualitativos (tabla 2). A partir de este panorama se empezó a trabajar en precisar cuáles eran las características que nos permitirían describir a estos grupos de electores y dibujar, así, su posicionamiento ante la política ecuatoriana.

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del EPEE.

Gráfico 1. Histograma de autoubicación en la escala correísmo/anticorreísmo, 2021 

Tabla 2. Distribución de frecuencias en la escala correísmo/anticorreísmo 

Frecuencia Porcentaje
Anticorreísmo extremo 209 20,9
Anticorreísmo moderado 122 12,2
Correísmo neutro 204 20,4
Correísmo moderado 99 9,9
Correísmo extremo 168 16,8
No sabe / no constesta 198 19,8
Total 1.000 100,0

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del EPEE.

En el gráfico 2 el lector puede observar, en términos comparados, las principales características sociodemográficas que definen a cada uno de estos grupos. En el caso de los grupos anticorreísmo extremo (AE) y anticorreísmo moderado (AM), encontramos que el integrante típico es un hombre de entre 30 y 49 años, con estudios secundarios completos, en situación de actividad laboral remunerada, católico y que reside en zonas urbanas. Estas características son prácticamente idénticas a las de los denominados correístas neutros (CN). En contraste, observamos diferencias en el caso de correístas moderados (CM) y correístas extremos (CE). En ambos grupos nos encontramos ante una mujer, de entre 18 y 49 años, que ha terminado estudios de secundaria, se encuentra preferentemente en situación de actividad laboral remunerada, es cristiana y reside en zonas urbanas.

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del EPEE.

Gráfico 2. Descripción sociodemográfica de los grupos con base en la escala correísmo/anticorreísmo 

En general, se encuentran ciertas diferencias en la evaluación que realizan de la situación económica actual y prospectiva del país; no así de la personal. Si bien las tres evaluaciones consideradas presentan valores medios notablemente bajos (en una escala de 0 a 10), es cierto que entre los sostenedores del correísmo se apreciaría una cierta “esperanza” en la mejora de la economía de cara al futuro, cuestión que no se encuentra en los otros tres grupos, y que podría tener que ver, dado el momento en el que se realizó este estudio, con la esperanza depositada en su candidato y en su posible éxito electoral.

En el gráfico 3 se muestra la caracterización política que se dibuja para cada uno de estos grupos. En el caso de los AE, observamos que se trata fundamentalmente de antiguos apoyos de Guillermo Lasso en las elecciones de 2017, y que en este proceso electoral se habrían decantado por mantener su voto o por apoyar a Yaku Pérez (27,4 %). Tendrían un posicionamiento en la escala ideológica de 4,7 sobre 10, siendo de los cinco grupos los más escorados hacia la centroderecha. Manifiestan una mala percepción de la situación política actual, así como también una baja confianza en la mejora de esta en un futuro. Estos datos son consistentes con el elevado nivel de corrupción que perciben en la clase política ecuatoriana y la baja confianza en esta. Estos valores se complementan con una baja confianza en las instituciones democráticas y un bajo nivel de satisfacción con el sistema democrático. Este perfil político se repite entre los AM con apenas tres cuestiones relevantes: 1) el apoyo dividido a Arauz y Lasso en los comicios de 2021; 2) el notable apoyo a Moreno en 2017; y 3) un posicionamiento ideológico más hacia la izquierda (4,03). No se aprecian apenas diferencias (ligeras décimas en algunas valoraciones medias) entre este grupo y el de los CN.

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del EPEE.

Gráfico 3. Descripción política de los grupos con base en la escala correísmo/anticorreísmo 

De nuevo, las principales diferencias se observan en comparación con los correístas moderados y los correístas extremos. En ambos casos, se trata de individuos que habrían apoyado a Lenín Moreno en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2017 (en mayor medida, entre los CE) y que en los actuales comicios se habrían decantado mayoritariamente por el apoyo a Andrés Arauz. Expresan un posicionamiento ideológico hacia la izquierda, de casi un punto de diferencia entre ambos (3,87 para los CM y 2,84 para los CN). Al igual que en los tres casos anteriores, manifiestan una baja evaluación de la situación política actual y futura del país, que de nuevo se encuentra en consonancia tanto con una mala percepción de la clase política como con una mala percepción del papel de las instituciones democráticas y un bajo nivel de satisfacción con el sistema democrático. Es importante señalar que la percepción negativa respecto a la democracia es una constante habitualmente presente en los sistemas políticos latinoamericanos, a la que podríamos tildar casi de estructural a la propia constitución de sus sociedades (Wences y Güemes 2016).

Las pruebas de significatividad realizadas de esta primera panorámica arrojan importantes conclusiones. En primer lugar y como se desprende de la información presentada en el gráfico 2, no existen diferencias estadísticamente significativas entre los grupos en cuanto a las variables sociodemográficas, con la única excepción del nivel de estudios (60,544; 36; 0,006) y la valoración de la situación económica futura; el test F confirma la existencia de diferencias estadísticamente significativas (4,219; 4; 0,002) entre los grupos (CE y AM). En el caso de las variables de carácter político, y como ya apuntaba el análisis descrito en el gráfico 3, existen diferencias estadísticamente significativas en relación a casi la totalidad de las variables consideradas, con la excepción de la valoración de la situación política actual, la confianza en la clase política y el nivel de satisfacción con la democracia. Las diferencias de medias se producen especialmente entre los grupos situados en los extremos: anticorreístas extremos y correístas extremos; es el caso de la autoubicación ideológica (8,596; 4; 0,000) o la valoración de la situación política futura (3,708; 4; 0,005). En el caso del recuerdo de voto de 2017 (247,438; 28; 0,000), así como en el recuerdo de voto de primera vuelta de 2021 (188,322; 24; 0,000), también existen diferencias estadísticamente significativas. Se unen a este listado las diferencias relativas al nivel de corrupción percibido en la clase política ecuatoriana (14,129; 4; 0,000), especialmente entre los grupos extremos y el grupo intermedio. Estos hallazgos permiten respoder a nuestra segunda pregunta de investigación, pues si bien se aprecian escasas diferencias en la caracterización sociodemográfica de estos grupos, no ocurre así en el caso de sus opiniones políticas.

Siguiendo con el análisis de las percepciones políticas de cada grupo de electores, hemos incluido la evaluación que realizan de la figura política de los principales líderes ecuatorianos (Andrés Arauz, Guillermo Lasso, Yaku Pérez y Xavier Hervas) (gráfico 4), así como de los dos exmandatarios (Rafael Correa y Lenín Moreno), por la influencia que, entendemos, ambos tienen para la comprensión de la situación política actual. Hemos considerado oportuno realizar una mención aparte de esta cuestión, el liderazgo, habida cuenta de su importancia, no solo por el tipo de sistema político (presidencial), sino por la relevancia que los liderazgos han tenido también en este país, como expresión de ese estilo político de corte populista al que hemos hecho referencia. Así, y como se observa en el gráfico 4, los AE muestran unas valoraciones muy bajas de los líderes relacionados con el correísmo (Correa, Moreno y Arauz), mientras que muestran valoraciones notablemente superiores (por encima del 5 sobre 10 en todos los casos) para los líderes de otras formaciones como Lasso (MCREO), Pérez (Pachakutik) y Hervas (Izquierda Democrática). Un patrón similar observamos en el AM, si bien las valoraciones medias son ligeramente superiores para los líderes del correísmo y ligeramente inferiores para el resto. El CN muestra un patrón prácticamente idéntico al del AM.

De nuevo, las diferencias fundamentales se observan entre el correísmo y el anticorreísmo. Así, los CM y los CE muestran elevadas valoraciones de Arauz y valoraciones más bajas para los líderes no correístas, como Lasso, Pérez o Hervas. A pesar de ello, sí muestran un patrón común con el resto de los grupos, y es el de las bajísimas valoraciones, especialmente entre los denominados correístas extremos, de Moreno. Esto sería consecuencia del propio devenir de este líder político, quien, siendo eslabón fundamental del correísmo en un principio, apoyaría más tarde la cruzada de la “descorreización”. Las pruebas de Anova realizadas confirman la existencia de diferencias estadísticamente significativas en lo tocante a las valoraciones de todos los líderes, entre todos los grupos, salvo en el caso de Lenín Moreno, en el que las diferencias solo se encuentran entre dos grupos.

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del EPEE, marzo de 2021.

Gráfico 4. Radial de las valoraciones medias de la actuación de los líderes políticos según posicionamiento correísmo/anticorreísmo 

b. Arquitectura emocional del correísmo y el anticorreísmo

Como ya se mencionó, una de las cuestiones que entendíamos como fundamental para comprender la fractura de la sociedad ecuatoriana es atender a las emociones que los diferentes grupos tienen hacia los líderes políticos. Así, se presenta en las tablas 3-7 la presencia emocional que cada uno de los grupos ha expresado sentir hacia los cinco principales líderes políticos que concurrieron en el proceso electoral analizado, así como hacia Rafael Correa y Lenín Moreno.

Antes de describir la caracterización emocional de cada grupo, nos gustaría destacar una cuestión que podemos observar a simple vista: la menor emotividad, independientemente de su valencia, que caracterizaría a los anticorreístas moderados frente al resto de grupos analizados. También es importante la menor presencia de emociones muy negativas que manifiestan los grupos que no se posicionan en los extremos de la escala, siendo especialmente evidente esta tendencia en el correísmo neutro, lo que reforzaría esa idea de tensionamiento centrífugo del sistema. Así mismo, debemos indicar la mayor presencia de emociones positivas en el correísmo extremo, junto con una emoción que suele ser habitual entre simpatizantes de partidos y formaciones: el orgullo, cuestión que no se muestra en el resto de los grupos. Este dato podría relacionarse con la elevada adhesión hacia un proyecto político -el correísmo- enclavado en las instituciones y organizaciones del país, pues, como señalan Suhay y Erisen (2018), la estimación del orgullo como motivación “prosocial” busca reconducir o reforzar actitudes sobre valores políticos, provocando mayor adhesión y defensa de estos.

La caracterización emocional del AE vendría marcada por la presencia de notables porcentajes de emociones positivas, especialmente de esperanza hacia Lasso y, en menor medida, hacia Pérez. La esperanza ha sido descrita como una de las emociones con mayores implicaciones políticas (Barber 1972; Kinder 1994) y representa además un afecto prospectivo que, como señalan Frijda, Kuipers y Schure (1989), mantiene un estrecho vínculo con la estimación de resultados futuros posibles o favorables, perfilándose además como un mecanismo alentador de la acción (Lazarus 1999). En esta línea, su presencia dentro de este grupo podría trasladarse como factor explicativo del apoyo político a través del voto a ambos candidatos.

Pero como la arquitectura emocional no se construye únicamente sobre la base de emociones con valencia positiva, observamos una notable presencia de emociones negativas (enfado y preocupación) hacia los líderes correístas, especialmente hacia Correa y Moreno, y, en menor medida, hacia Arauz (preocupación). Nos gustaría señalar la importancia que adquiere la presencia de las emociones negativas, especialmente del enfado. Este ha sido considerado como la emoción política esencial (Lyman 1981, 61) y es así mismo una emoción movilizadora (Valentino et al. 2011) que puede llevar a las personas a correr riesgos que de otra forma no asumirían (Lerner y Keltner 2001). Asimismo, y teniendo presente la tensión que esta división estaría produciendo en la sociedad, es importante indicar que el enfado actuaría como motor de la polarización política, por cuanto las posiciones políticas e ideológicas a lo largo de todo el espectro se ven reforzadas.

Completan esta caracterización la presencia de emociones muy negativas, especialmente desprecio hacia Correa y Moreno, y resentimiento y odio hacia el primero. El desprecio es una emoción que se construye sobre evaluaciones negativas y actúa como un elemento distanciador de un grupo que, se entiende, no aporta valor o es inferior (Fischer y Giner-Sorolla 2016; Izard 1977). Junto al odio estarían trasladando la idea de una ausencia de respeto y reconocimiento hacia el “otro”, por lo que ambas pueden ser comprendidas como emociones fundamentales a contemplar en espacios caracterizados por un importante nivel de polarización (ver tabla 3).

Tabla 3. Presencia de emociones hacia líderes políticos del anticorreísmo extremo (%) 

Rafael Correa Lenín Moreno Andrés Arauz Guillermo Lasso Yaku Pérez Xabier Hervas
Emociones Entusiasmo Orgullo 9,1 6,4 6,3 20,7 26,0 17,2
Esperanza 13,3 8,3 7,7 41,9 35,1 29,7
Entusiasmo 7,1 4,1 0,7 22,6 23,8 17,7
Tranquilidad 4,5 3,8 3,7 23,9 20,5 16,0
Emociones Ansiedad Miedo 13,6 8,6 7,0 3,6 4,4 2,9
Ansiedad 8,4 9,9 4,4 2,0 1,5 3,4
Enfado 25,6 33,2 7,7 4,6 0,7
Preocupación 28,8 16,9 6,9 2,9 2,3
Emociones Aversión Odio 16,5 9,6 2,2 2,0
Desprecio 20,1 13,1 7,0 2,6
Resentimiento 17,2 11,5 8,1 1,3 1,1
Amargura 9,1 11,8 5,5 1,3 0,7
Asco 2,6 2,9 1,8 1,3 1,1

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del EPEE.

Tabla 4. Presencia de emociones hacia líderes políticos del anticorreísmo moderado (%) 

Rafael Correa Lenín Moreno Andrés Arauz Guillermo Lasso Yaku Pérez Xabier Hervas
Emociones Entusiasmo Orgullo 17,3 7,0 1,2 6,2 10,8 10,4
Esperanza 18,1 8,7 11,5 12,4 15,6 21,9
Entusiasmo 8,5 4,7 3,6 11,9 10,1 17,3
Tranquilidad 14,1 4,7 3,6 6,8 10,2 15,0
Emociones Ansiedad Miedo 7,4 5,2 4,2 3,4
Ansiedad 3,4 3,5 3,6 4,5 1,4
Enfado 7,9 25,6 4,2 3,4 1,4
Preocupación 6,8 8,7 6,0 4,5 1,4
Emociones Aversión Odio 2,3 7,0 1,2 1,1
Desprecio 1,1 7,0 2,4 2,3 0,7
Resentimiento 3,4 1,2 4,8 1,1
Amargura 2,3 4,7 1,2 2,3
Asco 2,3 4,7 1,2 1,1

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del EPEE.

Por su parte, la arquitectura emocional de los AM vendría marcada por la presencia de emociones positivas, especialmente esperanza, hacia los nuevos líderes como Hervas y, en menor medida, Pérez y Lasso. Este grupo mostraría además bajos porcentajes de emociones negativas y se destaca únicamente el enfado expresado hacia Moreno. También expresan emociones muy negativas hacia este líder, especialmente odio y desprecio, pero con bajos valores porcentuales (ver tabla 4).

Tabla 5. Presencia de emociones hacia líderes políticos del correísmo neutro (%) 

Rafael Correa Lenín Moreno Andrés Arauz Guillermo Lasso Yaku Pérez Xabier Hervas
Emociones Entusiasmo Orgullo 29,3 4,6 12,0 5,7 14,1 13,4
Esperanza 34,3 8,2 30,5 9,7 21,2 23,2
Entusiasmo 20,4 2,0 13,0 4,7 11,6 19,5
Tranquilidad 24,0 4,0 11,3 3,4 13,4 15,9
Emociones Ansiedad Miedo 4,9 7,2 2,1 6,0 1,4
Ansiedad 2,3 8,2 1,7 1,7 1,4 1,8
Enfado 3,6 29,9 2,1 8,7 0,3 0,6
Preocupación 6,2 22,7 4,1 5,7 1,8 0,6
Emociones Aversión Odio 0,3 12,2 0,3 4,0 0,7
Desprecio 1,0 10,9 0,3 4,4
Resentimiento 2,3 8,9 4,0 0,3 0,6
Amargura 1,6 11,8 2,4 3,4
Asco 0,7 2,0 0,7 1,7

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del EPEE.

El correísmo neutro, por su parte, muestra una caracterización emocional focalizada en las emociones positivas, especialmente esperanza, hacia Arauz, Pérez y Hervas. De nuevo, las emociones negativas y muy negativas se concentran sobre todo en la figura del expresidente Moreno, siendo el enfado y la preocupación las más importantes en el caso de las primeras; y en el de las segundas, el odio, la amargura y el desprecio. Esta cuestión es especialmente relevante, puesto que los porcentajes de presencia emocional muy negativa son prácticamente inexistentes para el resto de los líderes, incluido Correa, lo cual reforzaría la idea de la existencia de una suerte de sentir negativo hacia la figura del expresidente Moreno en el conjunto de la población ecuatoriana, aunque, posiblemente, cada uno de estos grupos sustente ese sentir en distintos elementos explicativos (ver tabla 5).

Tabla 6. Presencia de emociones hacia líderes políticos del correísmo moderado (%) 

Rafael Correa Lenín Moreno Andrés Arauz Guillermo Lasso Yaku Pérez Xabier Hervas
Emociones Entusiasmo Orgullo 40,0 6,7 16,1 4,8 16,6 6,2
Esperanza 47,7 6,0 52,7 5,5 17,3 8,7
Entusiasmo 33,6 2,0 35,2 1,4 14,3 12,4
Tranquilidad 37,0 4,0 32,1 1,4 12,8 8,6
Emociones Ansiedad Miedo 0,7 19,3 1,5 13,0 0,7 1,2
Ansiedad 13,3 5,5 0,7
Enfado 3,4 35,3 3,1 18,4 2,3
Preocupación 2,7 33,3 5,4 16,3 2,3 1,2
Emociones Aversión Odio 24,7 1,5 10,9 0,7
Desprecio 1,3 22,7 10,9 1,2
Resentimiento 2,0 22,0 1,5 7,5
Amargura 14,7 4,8
Asco 7,4 1,5 0,7 0,7 1,2

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del EPEE.

Las emociones de esperanza, entusiasmo y tranquilidad hacia Arauz marcan la arquitectura emocional de los CM, quienes también muestran, aunque en menor medida, emociones positivas hacia Pérez. Este grupo manifiesta además la presencia de emociones negativas que se concentran fundamentalmente en la figura de Moreno (enfado y preocupación, especialmente) y, en menor medida, de Lasso (enfado y preocupación). El mismo patrón se repite para las emociones muy negativas, cuyos porcentajes son mayores hacia el expresidente, especialmente en cuanto al odio y el desprecio (ver tabla 6).

Para finalizar este análisis, se presenta la caracterización emocional del correísmo extremo. La emotividad positiva se concentra especialmente en las figuras de Correa y Arauz, siendo mayores en el caso del primero los porcentajes, especialmente de orgullo, una cuestión lógica teniendo presente que se trata de una emoción que se construye como recuerdo de un pasado. Sin embargo, la emoción positiva expresada en mayor medida hacia ambos líderes es la esperanza, que muestra un deseo de futuro basado en la adhesión a ambos liderazgos. La arquitectura emocional se termina de conformar con la presencia de emociones negativas y muy negativas, con un patrón prácticamente idéntico al descrito para el correísmo moderado, si bien con porcentajes de presencia mayores en todos los casos (ver tabla 7).

Tabla 7. Presencia de emociones hacia líderes políticos del correísmo extremo (%) 

Rafael Correa Lenín Moreno Andrés Arauz Guillermo Lasso Yaku Pérez Xabier Hervas
Emociones Entusiasmo Orgullo 56,3 8,1 35,7 6,9 5,5
Esperanza 69,3 12,4 66,7 0,8 10,0 13,0
Entusiasmo 55,6 4,3 53,6 0,8 8,2 6,8
Tranquilidad 60,2 5,0 1,6 9,1 8,2
Emociones Ansiedad Miedo 0,8 17,5 0,8 22,5 3,5 1,3
Ansiedad 3,8 13,6 1,9 15,4 2,1
Enfado 2,3 42,6 2,3 31,9 5,6 2,0
Preocupación 1,5 41,9 1,5 32,3 4,8 2,0
Emociones Aversión Odio 0,8 19,4 0,4 18,5 2,6
Desprecio 0,4 23,7 15,8 3,0 2,0
Resentimiento 0,8 20,2 0,7 13,0 1,3 1,4
Amargura 19,0 0,4 11,1 0,9 0,7
Asco 8,9 6,3 0,9

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del EPEE.

A modo de resumen y en respuesta a la tercera pregunta de investigación, cabría señalar que se observan distintas arquitecturas emocionales para los grupos analizados. Unas arquitecturas que pivotan tanto sobre la base de emociones de valencia positiva, especialmente la esperanza, como de emociones de valencia negativa, como el enfado y la preocupación, y, en menor medida, muy negativas, como el desprecio y el resentimiento.

c. Análisis multivariante del correísmo/anticorreísmo en Ecuador

Para finalizar este análisis y dar respuesta a las preguntas planteadas, se realizaron varios modelos de regresión logística binaria, con el fin de encontrar aquellos factores que permitirían caracterizar a los grupos entre los que se observa una mayor división política, social y emocional: el correísmo extremo y el anticorreísmo extremo. Se ha procedido a través de una lógica aditiva en el planteamiento y ajuste de tres modelos. El primero de ellos trata de explicar la variable dependiente a partir de las variables sociodemográficas presentes en la caracterización del gráfico 2. En el segundo modelo se han añadido las variables de índole política. Finalmente, se han incluido en la tercera modelización la presencia de emociones positivas y negativas hacia los líderes políticos, así como las valoraciones de estos.

Los resultados del primer modelo (tabla 8) permiten confirmar que, de todas las variables sociodemográficas consideradas, únicamente resulta significativo el nivel de estudios. Así, a medida que se tiene un menor nivel de estudios, aumentarían las probabilidades de identificarse como correísta extremo. Resultan también significativas las valoraciones de la economía, pero en sentido opuesto. Así, a medida que los ciudadanos valoran peor la situación económica actual del país, o bien a medida que consideran que la situación económica futura será mejor, aumenta la probabilidad de identificarse como correísta extremo frente a los anticorreístas extremos. Esta aparente contradicción podría explicarse porque los seguidores de Correa valoran muy positivamente el desarrollo económico que experimentó el país bajo su mandato, tiempos de bonanza que terminaron con la llegada de Moreno al poder. Sin embargo, a pesar de que valoren negativamente la gestión económica del hasta entonces presidente, tendrían sus esperanzas depositadas en la gestión que llevaría a cabo el actual candidato del correísmo (Arauz); de ahí que valoren positivamente la situación económica futura.

El segundo modelo mantiene la significatividad de las variables sociodemográficas y evaluativas de la situación económica actual y futura, y añade la significatividad de algunas variables políticas. La autoubicación ideológica resulta relevante, de modo que, a medida que los ciudadanos se sitúan más a la izquierda, aumenta la probabilidad de que se puedan identificar como correístas extremos. A esto se une la relevancia de la valoración de la situación política actual, de tal forma que, cuanto mejor se valore dicha situación, más correísta se declararía el individuo. A pesar de haber sufrido recientemente una época de convulsiones políticas, a juzgar por los resultados de la primera vuelta, los individuos caracterizados como correístas extremos podrían estar valorando positivamente la situación política, alentados por las expectativas de cambio hacia un gobierno de Arauz y, por tanto, con tintes correístas en términos de dirección política.

Para finalizar, el tercer modelo indica no solo la significatividad de la presencia emocional hacia los líderes, sino también un importante incremento en el nivel de ajuste global. El valor del R2 de Nagelkerke pasa de 0,081 en el primer modelo a 0,823 en el tercero. Así, el hecho de sentir entusiasmo y tranquilidad hacia Correa incrementa la probabilidad de ser identificados como correístas extremos, lo que muestra la significativa construcción afectiva que seguiría pivotando sobre su figura frente a otros liderazgos. Además, y como hacía presagiar el análisis descriptivo, las valoraciones económica y política aumentan la probabilidad de que un individuo se defina como correísta extremo. Por último, cabe señalar el peso que ejercerían en estas predicciones las valoraciones de Arauz y el propio Correa. A medida que se valora mejor al icónico líder del correísmo y al que aspiraba a sucederlo, aumenta la probabilidad de identificarse como correísta extremo.

Tabla 8. Modelos explicativos del correísmo extremo / anticorreísmo extremo 

Modelo 1 Modelo 2 Modelo 3
Sociodemográficas
Nivel de estudios -0,203** (0,074) -0,195* (0,087)
Valoración de la situación económica actual de Ecuador -0,171** (0,058) -0,298*** (0,078)
Valoración de la situación económica prospectiva de Ecuador 0,186*** (0,052) 0,170** (0,064)
Políticas
Autoubicación ideológica -0,169*** (0,040) -0,154* (0,080)
Valoración de la situación política actual de Ecuador 0,192** (0,074)
Emociones (presencia)
Entusiasmo hacia R. Correa 1,459* (0,770)
Tranquilidad hacia R. Correa 2,601*** (0,768)
Liderazgo
Valoración de la actuación política de R. Correa 0,482*** (0,117)
Valoración de la actuación política de A. Arauz 0,312** (0,103)
Constante 0,477 (0,410) 0,923 (0,523) -4,899*** (0,816)
R2 Nagelkerke 0,081 0,187 0,823
% Correcto 60,7 66,1 90,3
N 334 257 229
Significatividad: + p < 0,10 * p < 0,05; ** p < 0,01; *** p < 0,001.

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del EPEE.

Conclusiones

Si bien esta es una investigación todavía en progreso y sobre la cual nos gustaría profundizar con mayor detenimiento, esta primera exploración no impide extraer algunas conclusiones de interés sobre las que nos gustaría reflexionar.

Como se ha mostrado a lo largo de este trabajo, parecen existir importantes diferencias entre partidarios y detractores del correísmo, especialmente en lo que a las cuestiones políticas y emocionales se refiere, no así en torno a las cuestiones sociodemográficas. Son particularmente marcadas las diferencias entre los dos grupos extremos de la escala. Ambas afirmaciones permiten responder a las dos primeras preguntas de investigación planteadas.

En términos emocionales, es importante señalar la arquitectura emocional enfrentada hacia los liderazgos que se produce entre partidarios y detractores de uno y otro grupo, en lo que a emociones positivas, negativas y muy negativas se refiere; esta cuestión viene a dar respuesta a nuestra tercera pregunta de investigación. La arquitectura emocional también se muestra polarizada, puesto que, si bien en los diferentes grupos se encuentran porcentajes de emociones de diferente valencia hacia los diversos liderazgos considerados, lo cierto es que se observa una mayor presencia de emociones muy negativas (aversión) entre aquellos grupos que se sitúan en los extremos de la escala.

A pesar de las diferencias señaladas, también se observan similitudes entre los grupos en cuanto al componente emocional. La primera de ellas es el rechazo emocional amplio (en términos porcentuales) y manifiesto que el conjunto de la población ecuatoriana muestra hacia Lenín Moreno. El enfado, la preocupación, el desprecio y el resentimiento son emociones negativas que se aglutinan en torno a su figura, en una suerte de rechazo a lo que unos posiblemente considerarán un fracaso para el país, por el notable empeoramiento de la economía, y otros, una traición a un ideal: la Revolución Ciudadana. La segunda es la relevancia que para todos los grupos tiene la presencia de esperanza hacia los diferentes líderes, emoción íntimamente ligada a la idea de futuro y que tiene en estos comicios, percibidos por muchas razones como unas elecciones de cambio, un valor fundamental.

Los modelos multivariantes planteados confirman esta polarización, con claros tintes emocionales, entre partidarios y detractores del correísmo. Tal polarización se teje en torno principalmente a la figura de Correa y a las emociones que genera entre ambos grupos, cuestión que ha sido destacada por la literatura que analiza la polarización afectiva desde la perspectiva de las élites. Al mismo tiempo, desde un punto de vista metodológico, los resultados de la modelización abren una ventana de oportunidad para seguir trabajando con otras técnicas estadísticas que puedan ofrecer mayor claridad analítica, como los modelos de ecuaciones estructurales, los cuales permitirían establecer no solo la existencia de relaciones directas entre las variables, sino también de relaciones indirectas y mediadoras.

Finalmente, nos gustaría afirmar la existencia de una fractura en la sociedad ecuatoriana en torno al correísmo/anticorreísmo, que se evidencia en la existencia de una cosmovisión diferenciada, con un claro componente emocional de la política en general y del liderazgo político en particular; se da respuesta, así, a la última de las preguntas de investigación formuladas. Es necesario seguir trabajando sobre esta división, a la vista de los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2023. En ellas, se habría articulado de nuevo una lucha antagónica entre correísmo y anticorreísmo, vehiculada en torno al voto negativo que le habría otorgado nuevamente la victoria al anticorreísmo, en la figura de Daniel Noboa, repitiendo lo sucedido en las elecciones de 2021. Por esa razón y dado nuestro interés en seguir profundizando en esta cuestión, estamos trabajando en el diseño de un nuevo estudio demoscópico a nivel nacional, que esperamos nos permita contrastar algunos de los hallazgos presentados en este trabajo.

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CÓMO CITAR: Rivera Otero, José Manuel, Nieves Lagares Diez, María Pereira López y Erika Jaráiz Gulías. 2024. “Correísmo y anticorreísmo: una fractura emocional en Ecuador. Elecciones presidenciales de 2021”. Colombia Internacional 119: 91-121. https://doi.org/10.7440/colombiaint119.2024.04

Anexo

Tabla 1A Variables incluidas en el análisis 

Variable Tipo Codificación
Correísmo/anticorreísmo Ordinal 1: Anticorreísmo extremo 2: Anticorreísmo moderado 3: Correísmo neutro 4: Correísmo moderado 5: Correísmo extremo
Sexo Nominal 1: Hombre / 0: Mujer
Edad Cuantitativa 18-99
Nivel de estudios Ordinal 1: Nivel de estudios más bajo 7: Nivel de estudios más alto
Situación laboral Nominal 1: Activos remunerados 2: Activos no remunerados 3: Pasivos remunerados 4: Pasivos no remunerados
Valoración de la situación económica personal Cuantitativa 0: Muy mal 10: Muy bien
Valoración de la situación económica actual del Ecuador Cuantitativa 0: Muy mal 10: Muy bien
Valoración de la situación económica prospectiva del Ecuador Cuantitativa 0: Muy mal 10: Muy bien
Área de residencia Nominal 1: Urbana 0: Rural
Religión Nominal 1: Cristiano católico 2: Cristiano no católico 3: No cristiano 4: Ateo 5: Otro 6: No contesta
Autoubicación ideológica Cuantitativa 0: Posición más a la izquierda 10: Posición más a la derecha
Corrupción de la clase política Cuantitativa 0: Nada corrupta 10: Muy corrupta
Confianza en la clase política Cuantitativa 0: Ninguna confianza 10: Máxima confianza
Confianza en las instituciones democráticas del país Cuantitativa 0: Ninguna confianza 10: Máxima confianza
Nivel de satisfacción con la democracia Cuantitativa 0: Muy insatisfecho 10: Muy satisfecho
Valoraciones de líderes políticos (Rafael Correa, Lenín Moreno, Andrés Arauz, Guillermo Lasso, Yaku Pérez, Xavier Hervas) Cuantitativa 0: Muy mal 10: Muy bien
Presencia de emociones: entusiasmo, esperanza, orgullo, tranquilidad, ansiedad, enfado, miedo, preocupación, amargura, asco, desprecio, resentimiento y odio Nominal 1: Presencia 0: Ausencia

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del EPEE.

Tabla 2A Valores odds ratio modelos de regresión 

Modelo 1 Modelo 2 Modelo 3
Sociodemográficas
Nivel de estudios 0,816 0,823
Valoración de la situación económica actual de Ecuador 0,842 0,742
Valoración de la situación económica prospectiva de Ecuador 1,205 1,185
Políticas
Autoubicación ideológica 0,845 0,857
Valoración de la situación política actual de Ecuador 1,211
Emociones (presencia)
Entusiasmo hacia Rafael Correa 4,302
Tranquilidad hacia Rafael Correa 13,479
Liderazgo
Valoración de la actuación política de Rafael Correa 1,366
Valoración de la actuación política de Andrés Arauz 1,619

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del EPEE.

Recibido: 14 de Septiembre de 2023; Aprobado: 22 de Abril de 2024

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