Introducción
Los servicios públicos domiciliarios(spd) son un conjunto de servicios proporcionados por el Estado, en conformidad con el artículo 1.º de la Ley 142 de 1994, los cuales son conocidos como servicios de “acueducto, alcantarillado, aseo, energía eléctrica, distribución de gas combustible, telefonía básica conmutada y telefonía local móvil en el área rural”, cuya prestación implica la existencia de redes domiciliarias [1].
Los spd son calificados como servicios esenciales, por su papel como satisfactores de necesidades básicas para la existencia humana, tanto individual como colectiva. Según la Dra. Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud (oms) en 2008, el saneamiento básico es una de las piedras angulares de la salud pública y “La mejora del saneamiento supone una enorme contribución a la salud y al bienestar de los seres humanos, especialmente para las mujeres y los niños. Sabemos que intervenciones simples y factibles pueden reducir en un tercio el riesgo de contraer enfermedades diarreicas” [2].
La oms y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (unicef) han calculado que 120 millones de personas en el mundo se beneficiaron de los progresos del saneamiento entre los años 1990 y 2004, pero existen aproximadamente 2600 millones de personas que en sus viviendas no poseen letrinas, y donde los menores de edad seguirán pagando las consecuencias, materializadas en absentismo escolar, malnutrición y pobreza [2].
En concordancia con lo anterior, los objetivos del milenio hacen un llamado universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad [3].
Según el objetivo seis:
Con el fin de garantizar el acceso universal al agua potable segura y asequible para todos en 2030, es necesario realizar inversiones adecuadas en infraestructura, proporcionar instalaciones sanitarias y fomentar prácticas de higiene en todos los niveles.
Si queremos mitigar la escasez de agua, es fundamental proteger y recuperar los ecosistemas relacionados con este recurso, como los bosques, montañas, humedales y ríos. También se requiere más cooperación internacional para estimular la eficiencia hídrica y apoyar tecnologías de tratamiento en los países en desarrollo [3].
En este mismo sentido, el objetivo siete, “Energía asequible y no contaminante”, señala que
Desde 2011 más de un 20 por ciento de la energía mundial es generada por fuentes renovables. Sin embargo, una de cada siete personas aún no tiene acceso a la electricidad. Debido (a) que la demanda sigue en aumento, es preciso un incremento considerable en la producción de energía renovable en todo el mundo [3].
Para garantizar el acceso universal a electricidad asequible para 2030, es necesario invertir en fuentes de energía limpia, como la solar, eólica y termal. La adopción de estándares eficaces en función del costo en una variedad de tecnologías también podría reducir en 14 por ciento el consumo mundial de electricidad en los edificios. Esto equivale a la energía generada por unas 1.300 centrales medianas cuya construcción se podría evitar.
Expandir la infraestructura y mejorar la tecnología para contar con energía limpia en todos los países en desarrollo, es un objetivo crucial que puede estimular el crecimiento y a la vez ayudar al medio ambiente [3].
Según Ann M. Veneman, directora ejecutiva de unicef en 2013: “La carencia de saneamiento adecuado tiene graves repercusiones en la salud y el desarrollo social, especialmente para los niños. La inversión en mejoras del saneamiento acelerará los avances hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y salvará vidas” [2].
Acrecentar el acceso al saneamiento puede reducir la incidencia de algunas enfermedades como las diarreicas, “y ayuda a mejorar entornos físicos que mejoran la seguridad, la dignidad y la autoestima” [2].
En Colombia, la Constitución Política de 1991 consagra el país como un “Estado social de derecho”, fundamentado en la dignidad humana, la solidaridad de las personas que la integran y la prevalencia del interés general. En su Artículo 365, la Constitución plantea que el Estado está en la obligación de prestar eficientemente los servicios públicos a los habitantes del país, y en los artículos 366 y 367 señala que los servicios públicos domiciliarios se deben prestar por cada municipio, y se conceden subsidios a las personas con menores ingresos para que puedan pagar las tarifas de los spd [4].
No obstante lo anterior, en Colombia se reportó, en el año 2009, la existencia de 12 millones de personas que no tenían acceso al agua potable (28 % de la población colombiana) y por lo menos 750 000 que tenían cortado su servicio de energía eléctrica, según datos de la Defensoría del Pueblo [5].
El Artículo 140 de la Ley 142 de 1994 determina la suspensión de los servicios públicos por incumplimiento:
El incumplimiento del contrato por parte del suscriptor o usuario da lugar a la suspensión del servicio en los eventos señalados en las condiciones uniformes del contrato de servicios y en todo caso en los siguientes:
La falta de pago por el término que fije la entidad prestadora, sin exceder en todo caso de tres períodos de facturación, y el fraude a las conexiones, acometidas, medidores o líneas.
Es causal también de suspensión, la alteración inconsulta y unilateral por parte del usuario o suscriptor de las condiciones contractuales de prestación del servicio [6].
Y el Artículo 141 de la misma ley describe el
Incumplimiento, terminación y corte del servicio. El incumplimiento del contrato por un período de varios meses, o en forma repetida, o en materias que afecten gravemente a la empresa o a terceros, permite a la empresa tener por resuelto el contrato y proceder al corte del servicio. En las condiciones uniformes se precisarán las causales de incumplimiento que dan lugar a tener por resuelto el contrato.
Se presume que el atraso en el pago de tres facturas de servicios y la reincidencia en una causal de suspensión dentro de un período de dos años, es materia que afecta gravemente a la empresa, que permite resolver el contrato y proceder al corte del servicio [6].
La palabra “desconectados” se refiere a la persona a quien se le han suspendido los spd (dos cuentas vencidas) o se le ha terminado el contrato (cortado) (después de la séptima cuenta vencida). Dicha situación de desconexión en los hogares se debe no solo a la poca capacidad de pago o empobrecimiento de la población, sino también a la construcción de inmuebles en zonas de alto riesgo y fuera de la cobertura de los spd [7].
No disponer de agua y energía eléctrica por falta de pago es una situación que pone en evidencia la naturaleza mercantil de los spd. Estos se volvieron una mercancía y los padecimientos cotidianos que afrontan las personas para pagarlos configuran otro conflicto social urbano que vive la ciudad de Medellín y el país en general [8].
Por otra parte, al interior de la vivienda, la falta de spd puede generar problemas de salud en los integrantes de los hogares desconectados, aumentando la prevalencia de enfermedades de origen infeccioso en adultos y niños. Del mismo modo, esta privación afecta la salud mental de las personas, lo que genera situaciones como estrés e intranquilidad emocional, llegando incluso a influir en la funcionalidad familiar [8].
Las enfermedades transmitidas por el agua son producidas cuando en esta hay grandes cantidades de bacterias que se alojan en los huéspedes (seres humanos), perjudicando la salud. En viviendas donde carecen de saneamiento básico, las enfermedades transmitidas por el agua se multiplican con más rapidez. Las enfermedades diarreicas son las principales enfermedades transmitidas por el agua, repercutiendo en las personas más vulnerables, como los menores de edad y las personas de la tercera edad [9].
Toda esta situación pone en evidencia que la desconexión a los spd impide la realización efectiva de los derechos humanos y vulnera otros, como el derecho a la salud y la alimentación, o el acceso a herramientas o recursos para hacerlos efectivos.
El mejoramiento del saneamiento público y el acceso al agua potabilizada evitarían las enfermedades transmitidas por el agua y las muertes resultantes.
Se aclara que la investigación se realizó antes de la implementación del agua potable en el barrio Versalles de la comuna 3 de la ciudad de Medellín, en octubre de 2017 [10].
Por lo tanto, esta investigación pretende describir la situación alimentaria nutricional de los habitantes de las viviendas desconectadas de los spd de los barrios que conforman la franja alta de la comuna 3 de la ciudad de Medellín.
Materiales y métodos
La investigación es de tipo descriptivo transversal y se efectuó en el año 2011, en la franja alta de la comuna 3 de Medellín, que abarca los barrios La Cruz, Bello Oriente, Versalles 2, Carambolas, San José de la Cima 1 y 2, y La Honda.
Para el cálculo del tamaño de la muestra de viviendas se utilizó la fórmula de población finita, con un nivel de confianza del 95 %, una población de 44 884 viviendas desconectadas de los SPD, un error del 5 % y una proporción de 0,82, derivado -el tamaño de la población- de la investigación sobre perfil alimentario y nutricional realizada en Medellín en el año 2010 [11]. La muestra estuvo conformada por 220 hogares, con un total de 541 personas.
Dado que al momento de efectuar la investigación no se contó con información detallada que permitiera identificar los hogares desconectados de los spd ubicados en la franja alta de la comuna 3, que sirviera de marco muestral para realizar un muestreo probabilístico, se decidió hacer un muestreo por conveniencia.
Fuentes de información
Para la obtención de la información se utilizaron fuentes de información primaria, por medio de un cuestionario estructurado, el cual contenía preguntas dicotómicas, politómicas y algunas abiertas, sobre aspectos socioeconómicos y de salud. De igual manera, se recogió información sobre las variables alimentarias y nutricionales de los integrantes del hogar, las cuales se obtuvieron utilizando la Escala Latinoamericana y Caribeña de Seguridad Alimentaria (elcsa). Esta hace parte de los métodos cualitativos basados en la experiencia, para medir la seguridad alimentaria en el hogar, cuyos componentes asociados son: suficiencia de alimentos, calidad adecuada de los alimentos, seguridad y predictibilidad en la adquisición de alimentos, aceptabilidad social en la manera de adquirir los alimentos, y seguridad alimentaria en el hogar para adultos y niños [12].
Análisis estadístico
La información recolectada durante el estudio se registró en los cuestionarios respectivos mediante un formulario electrónico. Todos los análisis estadísticos fueron realizados en el software estadístico, spss® versión 19 y la elaboración de tablas y gráficos se efectuó en Excel, licencia de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia.
El análisis de la información cuantitativa se dividió en dos partes: la primera consistió en un análisis descriptivo, y la segunda, en el análisis exploratorio de los datos.
Para establecer un perfil o tipología de los hogares desconectados de los spd, de acuerdo con características socioeconómicas, se hizo un análisis de correspondencias múltiples(acm), el cual es una técnica de reducción de dimensiones y elaboración de mapas perceptuales, que permite describir las relaciones existentes entre variables nominales. En el modelo se relacionaron las variables alimentarias y socioeconómicas. Dicho análisis se realizó con el software spss® versión 19.
Consideraciones éticas
Todos los participantes en la investigación firmaron previamente el consentimiento informado y el asentimiento informado según correspondiera.
Este estudio recibió la aprobación del Comité de Bioética de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, en sesión que consta en el Acta 058 del 7 de diciembre del 2011, y por sus características se catalogó a esta investigación como de riesgo mínimo.
Resultados
En los hogares encuestados en el barrio Bello Oriente, se encontró que el 35 % son hogares uniparentales madre, es decir, están constituidas por los hijos y la madre. Con una proporción (36 %) aparece la familia extensa, conformada por ambos padres, hijos y con otros parientes consanguíneos [Tabla 1].
Tabla 1 Tipología familiar de las viviendas desconectadas de los servicios públicos domiciliarios según barrios que conforman la franja alta de la comuna 3. Medellín, 2011.

n: número de hogares encuestados.
En el barrio Carambolas, la mayor proporción fueron los hogares nucleados biparentales (40 %), integrados por los hijos y ambos padres, seguida de la familia extensa (30 %).
En el barrio La Cruz se resalta la familia extensa (44 %) y la nucleada uniparental madre (32 %).
En La Honda cabe anotar la mayor proporción de familias nucleadas biparental (43 %) y uniparental madre (35 %).
Por su parte, en los barrios San José de la Cima 1 y 2, la mayor proporción son familias nucleadas biparentales (47 y 43 % respectivamente), y la extensa, con una proporción de 31 % en ambos barrios.
En Versalles 2, la distribución de tipo familiar es de la siguiente manera: familia nucleada biparental (50 %), seguida de familia nucleada biparental madre (25 %), y la extensa (25 %).
Se resalta que en los barrios Bello Oriente, Carambolas y San José de la Cima 2 hay una familia nucleada uniparental padre, es decir, conformada por familias donde viven los padres con los hijos, y en los barrios Bello Oriente, Carambolas, San José de la Cima 1 y 2 existe al menos una familia de otro tipo, conformadas sin madres ni padres.
La pirámide poblacional [Figura 1] muestra una base amplia en los grupos de adolescentes (10-14 y 15-19). En la cúspide se hallan los grupos quinquenales de 70 años en adelante. Esta forma piramidal es típica de los países en desarrollo, donde presentan alta tasa de natalidad y una esperanza de vida muy baja, debido a un aumento de la mortalidad. Dicha pirámide difiere en su forma a la de la comuna 3 y de Medellín, ya que no tienen las bases amplias y los picos no son estrechos, como se ve en la figura. En el grupo quinquenal masculino de 30 a 34 años se observa una reducción considerable; igualmente ocurre en la pirámide poblacional de Medellín.
La Tabla 2 muestra la distribución porcentual del nivel de hacinamiento (acumulación de personas en un mismo lugar) de las viviendas desconectadas según barrio. Nótese que de los 123 hogares sin hacinamiento, el mayor porcentaje (19 %) fue para San José la Cima 1, mientras que para los 39 hogares que viven en hacinamiento, el 26 % corresponde al barrio Bello Oriente, seguido de La Cruz, con un 18 %. De 58 hogares con hacinamiento crítico (corresponde a los hogares que presentan más de tres personas por cuarto), el 21 % corresponde a San José de la Cima 2 y un 19 % al barrio La Honda.
Tabla 2 Nivel de hacinamiento de las viviendas desconectadas de los servicios públicos domiciliarios según barrios que conforman la franja alta de la comuna 3. Medellín, 2011.

n: número de hogares encuestados por barrio.
En la Figura 2 se muestra que de las viviendas encuestadas de la franja alta de la comuna 3, el 57 % se halla cerca de un barranco; asimismo, el 10,45 % se encuentran aledañas a aguas contaminadas (quebradas).
Perfil socioeconómico de los hogares desconectados de los servicios públicos domiciliarios
Se realizó un acm para establecer tipologías de perfiles de los hogares desconectados de los spd relacionados con sus características socioeconómicas, por medio del estudio global de la interdependencia de las variables. El modelo interrelacionando todas las variables alimentarias y socioeconómicas explica un 33,0 % de la varianza de estas [Tabla 3].
Tabla 3 Resumen del modelo de análisis de correspondencias múltiples con las variables alimentarias y socioeconómicas.

En dicho modelo se observan dos dimensiones, conformadas por categorías de las variables [Figura 3], que podrían resumirse de la siguiente manera:

Figura 3 Perfil de los hogares desconectados de los servicios públicos domiciliarios de la franja alta de la comuna 3, Medellín, 2011. insan: Inseguridad Alimentaria y Nutricional.
Dimensión 1. Conformada por hogares en inseguridad alimentaria y nutricional moderada y severa, que se encuentran desconectados del servicio de energía eléctrica y acueducto, lo que ha generado cambios en su alimentación. Así mismo, han tenido que dejar de comprar alimentos por pagar los spd. Además, son hogares que viven en ranchos o cuartos cuyas condiciones habitacionales son precarias, viven en hacinamiento, el jefe de hogar está desempleado y reciben menos de $300 000 mensuales. Son familias uniparentales, en las cuales algún integrante presenta un tipo de malnutrición, bien sea por exceso o por déficit.
Dimensión 2. Conformada por hogares en inseguridad alimentaria y nutricional leve, que habitan en casas o apartamentos, y no presentan condiciones de hacinamiento. La vivienda se encuentra conectada al servicio de energía eléctrica y acueducto. Son familias nucleadas o extensas, en las que el jefe de hogar trabaja (empleo informal o formal) y reciben en promedio más de $300 000 mensuales. En algunos hogares, los integrantes están bien nutridos, mientras que en otros existe sobrepeso u obesidad en adultos o niños.
La Tabla 4 muestra que las familias encuestadas, en su mayoría, hacen parte del régimen de salud subsidiado (Sisbén), donde el 85 % son niños y niñas, seguido del grupo de adolescentes, con un 83 %, y el grupo de la tercera edad, con un 81 %. Es importante resaltar que el 2 % de los adolescentes son cotizantes al sistema de salud contributivo, lo que podría indicar un vínculo laboral con una empresa.
Tabla 4 Tipo de afiliación al sistema de salud de los integrantes de las viviendas ubicadas en la franja alta, según grupo de edad. Comuna 3, Medellín, 2011.

n: número de hogares encuestados.
La Tabla 5 muestra que 106 personas de los hogares se perciben enfermas, independiente del tipo de desconexión a los spd. Sobresale que del 38% de los hogares desconectados por acceso, al menos un integrante se ha sentido enfermo los últimos 3 meses.
Tabla 5 Tipo de desconexión (prestación o acceso) según percepción de la salud de los integrantes de las viviendas desconectadas de los servicios públicos domiciliarios de la franja alta de la comuna 3. Medellín, 2011.

n: número de hogares encuestados.
Como se observa en la Tabla 6, los problemas que más afectan a los integrantes de los hogares son los de tipo económico, siendo el barrio Versalles 2 donde se presenta la mayor distribución porcentual (18 %). Le sigue como problemática más sentida la situación de desconexión, donde se resalta el barrio La Cruz, con la mayor afectación, en un 29 %. Igualmente, son los problemas de orden familiar los que denotan una mayor prevalencia (26 %) para este barrio.
Tabla 6 Distribución porcentual de los hogares según barrios y problemática presentados por algunos integrantes. Comuna 3, Medellín, 2011.

n: número de hogares encuestados.
En la Tabla 7 se muestra que el 73 % de las viviendas obtiene agua de acueducto de Empresas Públicas de Medellín (epm) y no le practican ningún tratamiento para el consumo, mientras el 67 % de los hogares que obtiene agua de la pila comunitaria la consumen como les llega. Además, el 54 % de los hogares que consigue el agua del acueducto comunitario no le realizan tratamiento alguno; en cambio, el 43 % sí hierve el agua.
Tabla 7 Fuente de agua según tratamiento utilizado para consumo de los hogares de la franja alta de la comuna 3. Medellín, 2011.

n: número de hogares encuestados.
Las enfermedades más frecuentes de los hogares desconectados de los spd son gastritis (44 %), amigdalitis (30 %), problemas de piel (27 %), hipertensión y problemas respiratorios (cada uno con 26 %). Los problemas de salud menos frecuentes son derrames y el cáncer, con 2 % cada uno [Figura 4]

Figura 4 Enfermedades de algunos integrantes de los hogares desconectados de los spd de la franja alta de la comuna 3. Medellín, 2011
En la Tabla 8 se observa que el 34 % de las viviendas desconectadas por acceso a la energía han tenido al menos un integrante hospitalizado. El 87 % de las viviendas desconectadas por acceso al acueducto han tenido un familiar hospitalizado, mientras que el 9 % de las viviendas desconectas al acueducto por prestación han tenido un integrante hospitalizado.
Tabla 8 Estado de hospitalización según tipo de desconexión de los integrantes de las viviendas desconectadas de los SPD.

n: número de hogares encuestados.
En la Tabla 9 se muestra que los hogares que presentaron niños con enfermedad diarreica aguda estaban desconectados al acueducto por acceso el 87 %, y un 69 % desconectado a la energía por acceso. Los hogares que tienen niños con enfermedad respiratoria fueron los integrantes de hogares desconectados al acueducto por acceso (81 %), en relación con los desconectados a la energía por acceso (65 %).
Discusión
Los hogares desconectados a los spd de energía y acueducto que pertenecen a barrios de la franja alta de la comuna 3 mostraron una distribución porcentual por sexo mayor para el grupo de mujeres, datos estos congruentes con los obtenidos por el “Informe de calidad de vida de Medellín” [13] y por el censo realizado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (dane) para Colombia en el año 2005 [14].
Además, en este perfil se evidenció cómo la pirámide poblacional de la comuna 3 de Medellín se distribuyó en forma de campana, es decir, que la mayoría de sus habitantes tendían al envejecimiento, diferente a la distribución poblacional de los barrios de estudio, donde el comportamiento de la pirámide se observó con tendencia piramidal progresiva, lo que reveló la existencia de una gran población económicamente dependiente, comportamiento este característico de los países en desarrollo [14].
La investigación realizada por Puyana en la Universidad Nacional de Colombia, denominada “La familia extensa: una estrategia local ante crisis sociales y económicas”, describe que el parentesco y el hecho de vivir bajo un mismo techo son elementos definitivos para constituir una familia, pues así no se tengan lazos de consanguinidad, implica obligaciones de solidaridad, ya sean económicas o morales [15], En los datos obtenidos en la investigación “Situación alimentaria, nutricional y de salud de los integrantes de las viviendas desconectadas de los servicios públicos domiciliarios. Franja alta de la comuna 3” [16], en la cual se basó la realización de este artículo, se encontró que el 32 % de los hogares están compuestos por familias extensas, tipología que facilita la amortiguación de la crisis económica, los bajos ingresos, y considerada, por cierto, el refugio de madres solteras o separadas, y de personas de la tercera edad. Como lo señala la investigación de la Dra. Puyana, los datos evidenciaron, para los hogares objetos de estudio, que el 26 % son familias nucleadas uniparentales, es decir, familias con jefatura femenina; son calificadas como familias incompletas, ya que son las mujeres solas las que se encargan de la supervivencia de los dependientes y, por tanto, realizan trabajo remunerado o independiente para proveer los ingresos y, además, asumen el trabajo doméstico [15].
La infraestructura de las viviendas determina, en cierta medida, las condiciones materiales de vida de la población, las cuales están íntimamente relacionadas con otros aspectos del bienestar físico y emocional, percibidas de manera directa o indirecta por los miembros de los hogares. Lentini y Palero, en el artículo “El hacinamiento: la dimensión no visible del déficit habitacional”, señalan las consecuencias de este fenómeno, sobre el comportamiento y la salud de las personas, insistiendo que ante la imposibilidad material de muchos hogares de ampliar sus viviendas, se crean diversas estrategias adaptativas, como el subalquiler y la presencia de hogares extendidos a fin de reducir los gastos [17].
Las características resaltadas en el artículo referenciado [17] son muy similares a las encontradas en los resultados de este artículo, donde el 44 % de los hogares en situación de desconexión vive en hacinamiento y, sumado a esto, por ser barrios construidos en zonas suburbanas y en la mayoría de los casos de forma ilegal, el 57,7 % de las viviendas están cerca de barrancos, que las hace más susceptibles a deslizamiento de tierras. Por estas razones, es evidente que la situación de precariedad e insalubridad de las viviendas afecta la salud física, mental y social de las personas, y en especial a los grupos de edad más vulnerables.
En este orden de ideas, el libro de Robert Castel sobre la inseguridad social [18]. menciona que los “barrios sensibles” son aquellos que acumulan diferentes factores causantes de la inseguridad social, como fuertes tasas de desempleo, empleos precarios y actividades marginales, hábitat degradado, urbanismo sin alma y presencia permanente de jóvenes inactivos. Estos factores socioeconómicos son similares a los encontrados en esta investigación, ya que se observó, en estos hogares desconectados de los spd, altas tasas de desempleo, la informalidad en los empleos y la falta de estudios de los jóvenes.
Conclusiones
Los hogares desconectados de los spd de los barrios de la franja alta de la comuna 3 no cuentan ni con la capacidad económica ni con un entorno mínimo para mejorar sus condiciones de salud, lo cual constituye un riesgo para la salud permanente, en especial para los menores de edad.
El problema de la desconexión a los spd en los barrios de la franja alta de la comuna 3 presenta dos vertientes: la primera tiene que ver con la falta de acceso a la conexión domiciliaria, la cual no es garantizada, debido a las condiciones de vulnerabilidad en la que se encuentran las viviendas, y la segunda, la falta de capacidad de pago de los hogares. En relación a esta última vertiente, la mayoría de los hogares encuestados (80 %) manifestaron que habían dejado de comprar alimentos por pagar la factura de los servicios públicos.
En esta investigación se estableció una tipología de hogares desconectados de los servicios públicos domiciliarios de acueducto y energía por medio de la técnica de acm, que permitió identificar que los hogares desconectados presentan inseguridad alimentaria entre moderada y severa; han tenido que realizar cambios en su alimentación como consecuencia de la desconexión; del mismo modo, viven en ranchos o cuartos hacinados, cuyas condiciones habitacionales son precarias; el jefe de hogar está desempleado y reciben menos de $ 300 000 mensuales; son familias uniparentales, en las cuales algún integrante presenta un tipo de malnutrición, bien sea por exceso o por déficit.