INTRODUCCIÓN
La automedicación se define como el consumo de un medicamento para tratar una enfermedad sin la indicación o supervisión de un médico, y en los niños generalmente es administrado por iniciativa propia o por el cuidador 1. Es un problema global con prevalencias reportadas de más del 50 % 1 y cercanas del 100 % en áreas de Latinoamérica 2. En Colombia se ha documentado prevalencias en la población adulta entre el 27.3 y 55,4 % 3-6; en niños está menos documentada la prevalencia.
Por otro lado, la infección respiratoria aguda (IRA) y la enfermedad diarreica aguda (EDA) son enfermedades prevalentes en la infancia, y son las causas principales de consulta a urgencias pediátricas 7,8. La automedicación en estas enfermedades aumenta el riesgo en la salud del niño, incluido la muerte, dada sus condiciones fisiológicas y prescripción del medicamento con relación al peso; adicionalmente puede generar una falsa percepción de seguridad que demora la atención médica oportuna, aumenta el riesgo de reacciones adversas y resistencia bacteriana en el caso de los antibióticos 1,9.
A nivel mundial los factores asociados a la automedicación pediátrica en EDA e IRA son la formulación previa por un médico, la propaganda en medios de comunicación, recomendaciones de otras personas, el antecedente de automedicación en eventos previos similares, factores socioeconómicos y algunas barreras de atención médica como el costo de la consulta 2,10,11. En la población pediátrica de Colombia la práctica de automedicación está menos caracterizada.
Por tanto, la automedicación en niños puede llegar a ser un problema de salud pública, y en nuestra población la práctica no está caracterizada, siendo necesario estrategias preventivas para abordarlo en la comunidad.
Este estudio tuvo como objetivo establecer la prevalencia de automedicación en la población pediátrica que consultan a una clínica universitaria con síntomas de IRA y EDA, así como caracterizar la práctica y evaluar los posibles factores asociados.
MATERIALES Y MÉTODOS
El estudio se clasificó como una investigación sin riesgo (Resolución 8430 de Colombia) y fue aprobado por el Comité de Ética de la institución, y se solicitó consentimiento informado para la recolección de la información.
Diseño del estudio
Se realizó un estudio de corte transversal. Se incluyeron padres y/o cuidadores de niños entre 0 y 15 años que asistieron al servicio de urgencias de pediatría de la Clínica Universidad de La Sabana con cuadro clínico compatible con IRA o EDA entre enero y junio de 2018. La clínica se encuentra ubicada en el municipio de Chía, departamento de Cundinamarca (Colombia) y atiende la población del régimen contributivo del área de influencia de los 11 municipios de Sabana Centro.
La automedicación se definió como la práctica de suministrarle un medicamento a un niño por parte del padre y/o cuidador por iniciativa propia y sin fórmula médica durante el curso de la enfermedad actual. Para la recolección de información se diseñó una encuesta, la cual fue autodiligenciada por los padres y/o cuidador del menor en el momento de asistencia a la clínica universitaria.
Para el diseño de la encuesta (instrumento de recolección de la información) inicialmente se realizó una revisión amplia de la literatura sobre la automedicación en niños y se realizaron reuniones con un grupo de expertos en automedicación pediátrica (pediatras y farmacólogos clínicos docentes universitarios) para complementar los ítems de la encuesta. Posteriormente, con el objetivo de realizar validez de apariencia, se conformó otro grupo de expertos en automedicación pediátrica (pediatras y farmacólogos clínicos), a quienes se les envió el instrumento para ampliar las preguntas según su criterio. Finalmente, a este instrumento se le realizó una prueba piloto con 15 padres y/o cuidadores con el objetivo de evaluar la comprensión y diligenciamiento, para determinar el instrumento definitivo.
En el instrumento se evaluaron aspectos como las características sociodemográficas, experiencias previas en cuadros clínicos similares con el uso de medicamentos, los síntomas y causas más frecuentes para la práctica de la automedicación, la identificación de los posibles efectos adversos identificados por los padres, la influencia de otras personas en la decisión de automedicar y el lugar de obtención de medicamentos entre otros.
Análisis estadístico
Se calculó el tamaño de muestra para una prevalencia del 50 % con precisión del 6 % alrededor de esta, y un error alfa del 0,05 %, estimando un tamaño de 270 pacientes; finalmente se incluyeron 300 padres/cuidadores, a quienes se les aplicó el instrumento.
Para la presentación de los datos se realizaron análisis descriptivos con frecuencias absolutas y relativas para las variables cualitativas, y medidas de tendencia central y dispersión para las cuantitativas. Para evaluar la normalidad en las variables cuantitativas se utilizó la prueba de Shapiro - Wilk. Para explorar los factores asociados a la práctica de automedicación se realizaron análisis bivariados. Para las variables cuantitativas se utilizó la prueba T de student o la prueba de U de Mann-Whitney según su distribución, y para las variables cualitativas se construyeron tablas de contingencia de 2 x 2 y se utilizó la prueba de chi2 o Test Exacto de Fisher si no cumplía el supuesto de número de observaciones por celda. Se estimó como medida de efecto el OR con su intervalo de confianza. Se construyó un modelo de regresión logística multivariado, incluyendo variables con significancia estadística en el modelo bivariado. Se estableció el valor de significancia estadística con un valor de p< 0.05. Los análisis fueron realizados usando el programa Stata 14.
RESULTADOS
Se incluyeron 300 padres y/o cuidadores. La prevalencia de automedicación fue del 46 % (IC 95 % 40 % - 52 %). Principalmente son familias que pertenecen al estrato socioeconómico dos (46.9%), del área urbana (69.7 %) y principalmente con formación secundaria, técnica y profesional. Los principales grupos etarios en los que se practica la automedicación son el grupo de lactante mayor (23.02 %) y preescolar (41.02 %). En la tabla 1 se presentan las características sociodemográficas de la población. En cuanto a la caracterización de la práctica, 57% afirmaron haber automedicado a su hijo en episodios previos similares; el 45 % lo hizo por recomendación de otra persona, entre las cuales las más comunes son el consejo de amigos, familiares y farmaceuta. Llama la atención que el 75 % de los padres y/o cuidadores considera que la automedicación es perjudicial para la salud y que el 43 % tiene la percepción de que el niño va a mejorar con la automedicación.
Las barreras como el tiempo de espera en urgencias (34 %) y la demora en la asignación de consultas (31 %) fueron también reportadas como motivos para la decisión de automedicar.
En la tabla 2 se muestra la caracterización de la práctica de automedicación y en la figura 1 se muestran los medicamentos más usados.

Fuente: elaboración propia.
Figura 1 Medicamentos administrados sin prescripción médica en cuadros clínicos previos y en el cuadro clínico actual
En el análisis bivariado se encontró asociación para la práctica de automedicación actual con el antecedente de haber realizado la automedicación en episodios previos (p < 0.001) y la edad del niño (p < 0.001) (tabla 3).
Tabla 3 Análisis bivariado de posibles factores asociados con la automedicación

* prueba de U de Mann-Whitney
** IRA: Infección Respiratoria Aguda; EDA: Enfermedad Diarreica Aguda.
Fuente: elaboración propia.
En el análisis logístico multivariado (tabla 4) se encontró que es más frecuente la automedicación en los cuidadores con el antecedente de automedicación en cuadros clínicos previos con los que no tienen el antecedente de automedicar (OR 6,09 IC 95% 3,5 - 10,3 p < 0.001) y en el grupo de 6 a 1 5 años comparado con los menores de 2 años (OR 3,51 IC 95% 1,3 - 9,1 p=0.01). En los subgrupos de medicamentos se encontró que el antecedente de automedicación y la edad de 6 a 15 años son posibles factores asociados a la automedicación de esos grupos farmacológicos.
DISCUSIÓN
En la población infantil estudiada la prevalencia de automedicación es alta (46 %) y es más frecuente que se realice cuando existe el antecedente de automedicación previa en el niño y en niños de mayor edad.
En Colombia la prevalencia de automedicación se reporta en población adulta, con cifras entre el 27.3 y 71.4 % 3,4,6, mientras que la población infantil no es clara esta prevalencia. A nivel internacional la prevalencia reportada en niños con cuadros clínicos de IRA y EDA es de 58.8 % (área rural de México) y 63.3 % (Hospital Universitario de la India) 10,11. Estos datos de la alta prevalencia sugieren la necesidad de identificar e informar factores de riesgo y complicaciones relacionadas con esta práctica, implementando medidas que contribuyan a disminuirla, revisando igualmente la legislación al respecto en Colombia y su aplicación.
En cuanto a la caracterización, se contrasta que aunque los padres y/o cuidadores perciben como peligroso automedicar a sus hijos, la prevalencia de la práctica es alta en la población estudiada. Con respecto a esto, en un estudio de tipo cualitativo en Vietnam entre padres que acuden a urgencias con niños con IRA y EDA 12, los autores reportan que entre el grupo que automedica a sus hijos existe poca conciencia de los efectos secundarios, la resistencia a los antibióticos y la eficacia de los medicamentos. Por tanto, la posible razón de ello en nuestra población no es una falta de conocimiento de el peligro asociado a la práctica, sino posiblemente otro tipo de barreras, como son el tiempo de asignación de citas ambulatorias y la percepción de demora en urgencias, así como la creencia de que a mayor edad probablemente menos riesgo.
Adicionalmente, en la caracterización de la práctica de automedicación en niños se destaca que lo encontrado en este estudio está en consonancia con lo reportado en la literatura. Son factores a la hora de tomar la decisión por el cuidador en el curso de enfermedades respiratorias y gastrointestinales el costo de la consulta médica, la creencia de una enfermedad benigna, la creencia de la necesidad de un tratamiento de emergencia, las recomendaciones por familiares, conocidos e incluso por técnicos de farmacia, la publicidad a través de los medios de comunicación 11,13,14. Adicionalmente, este estudio muestra que uno de los motivos es la percepción de demora en el servicio de urgencias y en la asignación de citas en la consulta externa. Consideramos que esta información es importante en la generación de las estrategias preventivas a nivel de salud pública y comunitaria, y podría ser insumo importante en las intervenciones encaminadas a disminuir la práctica en la población infantil.
En cuanto a la escogencia del medicamento, hay igualmente consistencia con la literatura con relación al uso de analgésicos y antipiréticos 2,11,13,14. Los medicamentos más usados fueron el acetaminofén, el ibuprofeno y el salbutamol. Sin embargo, a diferencia de estos mismos estudios, en los que el uso de antibióticos (amoxicilina y metronidazol), antigripales y antitusivos son los principales medicamentos utilizados, en la población estudiada mostró una prevalencia de uso baja. Sin embargo, es importante tener en cuenta reforzar las medidas de prevención de uso libre de estos medicamentos, ya que se reportan complicaciones por su uso indiscriminado como neumonía por resistencia antibiótica y la disminución de la expulsión de secreciones 1,9.
En cuanto a factores asociados a la práctica, reportamos el antecedente de automedicación y la mayor edad del niño. Ganchimeg y col. 9 en un estudio de la OMS en Mongolia muestra que la automedicación con antibióticos está asociada a la edad del hijo mayor (OR 1.02 IC95 % 1.01 -1.04). Geissler en Kenia 13 también encontró la edad del niño (a mayor edad mayor riesgo) y el antecedente del uso del medicamento como factores asociados a la práctica. Soriano et al. 10 en México identificó que el grupo de mayor riesgo para la automedicación por la familia fueron los de 2 a 4 años. Es probable que esto se deba a la creencia de los cuidadores de que a medida que crece el niño, las consecuencias en salud asociadas a la práctica disminuyen y deben ser tenidas en cuenta en la educación a la familia.
Por otro lado, aunque autores han reportado el nivel social de la familia y el aseguramiento en salud como factor de riesgo 4,6, en este estudio no se encontró posible asociación con el nivel educativo de los padres, ingreso económico, ni el estrato socioeconómico al que pertenecen. Incluso, por ejemplo, en Alemania se reportó que la automedicación en niños es más alta en familias con mayores ingresos económicos (OR 1.23 IC95% 1.00 - 1.33) y madres con mayor nivel educativo (OR 1.37 IC95% 1.19 - 1.57) 15. Sin embargo, conviene aclarar que la población que asiste a la clínica pertenece en su gran mayoría al régimen contributivo en salud y es de estratos 2 y 3 de nivel socioeconómico. En adultos, Peñuela, en Barranquilla, reconoce como factores asociados el pertenecer a estratos sociales bajos 6, y en Bogotá, López y col. 4, el tipo de afiliación al sistema de seguridad social en salud (OR 2.61 IC95 % 1.4 - 4.8).
La práctica de automedicación debe ser considerada de riesgo en la población pediátrica por las características propias a nivel fisiológico de este grupo etario y debido a la falta de aprobación para el uso de ciertos medicamentos en niños 1,16.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) determina que la frecuencia de automedicación en la población pediátrica es alta debido a la falta de supervisión de medicamentos; adicionalmente, los errores de medicación potencialmente nocivos pueden ser tres veces más frecuentes en la población pediátrica que en los adultos 16.
Las publicaciones médicas en pediatría sobre este tema son limitadas y, en contraste, la prevalencia de automedicación es muy alta, lo cual lleva a complicaciones y efectos adversos.
Es indispensable desde la atención primaria realizar la educación de los padres acerca de las enfermedades prevalentes en la infancia, su evolución y signos de alarma y, adicionalmente, realizar campañas educativas y de concientización sobre las posibles complicaciones y riesgos de la auto-medicación, con el fin de disminuir su prevalencia y sus desenlaces.
Como limitación se plantea el posible sesgo de memoria de la información reportada, y adicionalmente cabe la posibilidad de ocultar información por miedo a ser juzgados. Para la validez de apariencia y contenido del instrumento se realizó un consenso de expertos en pediatría y farmacología. Es el primer estudio que identifica prevalencia de automedicación pediátrica en la zona. Al existir una alta prevalencia de automedicación se deben realizar más investigaciones que evalúen factores de riesgo e intervenciones educativas a nivel comunitario.
CONCLUSIÓN
La prevalencia de automedicación en la población pediátrica que consulta a urgencias de la clínica universitaria por IRA y EDA es alta (46 %) y los posibles factores asociados son el antecedente de automedicación y la edad del niño. Se resalta la importancia de realizar campañas educativas a las familias y comunidad con el fin de prevenirla. Dada la alta prevalencia de automedicación, nuestros resultados tienen implicaciones importantes para la educación en salud publica en la población estudiada y para la revisión y profundización de la legislación colombiana con respecto a la venta de medicamentos.