Introducción
El suicidio es definido como “el acto voluntario con resultado fatal con el conocimiento y fin de un cambio deseado” 1. En la Clasificación Internacional de las Enfermedades, undécima revisión - CIE11 2, se define como la muerte por lesión autoinfligida, deliberadamente iniciada por la persona. A su vez, la conducta suicida es toda acción dirigida a quitarse la vida, que va desde la intención e ideación hasta el intento; esta se ha relacionado a menudo con la depresión y la desesperanza, particularmente con una visión pesimista y generalizada del futuro, cuya relación se buscó de manera empírico-analítica en el presente trabajo de investigación. Así, el suicidio como acto voluntario debe ser visto a la luz de estos dos constructos clave, ambos relacionados desde la investigación psicopatológica como derivados del síndrome depresivo, aunque dicha relación no es clara aún y requiere de mayores aportes de datos.
Ideación suicida y riesgo suicida
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la ideación suicida (IS) como aquellos pensamientos pasivos sobre querer estar muerto, o los pensamientos activos sobre asesinarse a sí mismo, no acompañados de conductas de preparación para ello. Las IS son aquellos pensamientos negativos que se constituyen principalmente por fantasías de muerte, es decir pensamientos, ideas, deseos e intenciones de servirse como agente de la propia muerte 1, además de inconformidad con la vida, preocupaciones con utopías autodestructivas y maquinación de planes explícitos y estructurados para matarse 3. La IS es un factor de riesgo asociado a trastornos depresivos, consumo de sustancias, abuso de alcohol, violencia, sensación de pérdida, influencia del contexto; problemas académicos, financieros e interpersonales, dolor crónico e indefensión, violencia y dolor psicológico 4-10. Al parecer, la edad avanzada se asocia al incremento de la IS por las condiciones sociodemográficas propias de esta etapa de la vida, particularmente ante eventos estresantes como pérdidas, enfermedades crónicas, aislamiento o soledad, e indefensión por sus condiciones físicas, mentales y económicas 11.
Desde el modelo cognitivo, Rush y Beck 12 afirmaron que estas ideas responden al querer terminar con estados de angustia producidos por problemas o situaciones que se creen irresolubles e insoportables, y estos a su vez se derivan de la tríada cognitiva negativa (un yo imperfecto, un mundo hostil y despiadado, y un futuro desesperanzador). La IS, por tanto, es todo pensamiento que tiene un contenido altamente relacionado con la muerte autoinfligida, ligado a situaciones de desespero e inconformidad con la vida. Wenzel, Brown y Beck la definieron como “aquellos pensamientos, imágenes, creencias, voces u otras cogniciones reportadas por el individuo acerca de la intencionalidad de terminar con su propia vida” 13.
Investigaciones al respecto sustentan la aparición de IS en condiciones específicas de riesgo. Por ejemplo, las variables sociales (funcionamiento familiar, ajuste escolar y victimización escolar) y personales influyen en la aparición de IS, lo que indica asociaciones entre variables personales como alimentación, tendencias depresivas, victimización escolar, comportamientos antisociales, baja autoestima y autoeficacia, y los actos suicidas. Además, la cohesión o unión familiar están estrechamente relacionadas con la IS de los adolescentes, es decir, en familias desunidas o con baja cohesión hay mayor IS, lo que representa un mayor riesgo suicida 14-19; variables como el uso de drogas ilegales y aislamiento han tenido también evidencia reciente 20,21. Se puede afirmar, por tanto, que la IS está precedida por variables psicosociales, familiares y personales, y puede dar lugar a comportamientos autolesivos que constituyen alto riesgo suicida 22,23,24. En población geriátrica se han reportado índices elevados de riesgo e IS ante hospitalización, viudez, desempleo, conflictos, muerte de familiares y personas cercanas y aislamiento 25,6, lo que ha sido relevante en el desarrollo de políticas públicas frente a la prevención de esta problemática social 26.
Desesperanza y riesgo suicida
La desesperanza es fundamentalmente una creencia según la cual se considera un futuro no viable y de problemas que nunca se podrán resolver 13, donde la persona percibe una imposibilidad de lograr algo en el presente o el futuro, además de constantes imposibilidades, lo cual genera resignación y abandono de ambiciones y sueños. Desde la teoría de la indefensión se afirma que las personas con probabilidad de depresión por desesperanza presentan atribuciones estables, globales e internas, dando lugar a cogniciones asociadas a expectativas de no poder conseguir lo que se desea o que sucederán cosas estrepitosamente indeseables, a las cuales no se podrá responder de una forma eficaz 27.
La desesperanza como un predictor del suicidio se ha estudiado desde diferentes posturas. Los investigadores han determinado que durante la IS la desesperanza se presenta con mayor intensidad y esto a su vez hace que se mantenga la ideación y el riesgo suicida, lo cual establece que este sentimiento es un factor importante en la conducta suicida 28-30. Además, se ha indicado que los acontecimientos negativos de la vida influyen directamente sobre la desesperanza y el aislamiento, y estos a su vez intervienen de manera positiva sobre el riesgo de cometer actos suicidas 31,32. Escalas como el Inventario de Depresión y Desesperanza de Beck han demostrado precisión predictiva en los intentos suicidas 33.
Depresión y riesgo suicida
La depresión se define como un trastorno mental que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de placer, sentimientos de culpa y baja autoestima, acompañado de alteraciones en el patrón de sueño y el apetito, sensación de cansancio y falta de concentración, que puede llegar a hacerse crónico y recurrente, hasta dificultar el desempeño en las labores de la vida cotidiana; cuando es leve puede ser tratada con psicoterapia, pero cuando es moderada o grave se pueden necesitar medicamentos y otros apoyos profesionales. Además, en su forma más grave, puede conducir al suicidio 1,13. Según la American Psychiatric Association (APA) 34, en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, quinta versión (DSM-V), aparecen síntomas adicionales como pérdida de interés en todas o casi todas la actividades, indecisión, malestar que afecta en casi todas las esferas del individuo.
Para la OMS 2, la depresión no responde estrictamente a cambios ambientales, ni suele variar de un día para otro, la forma en que se presenta depende del individuo puesto que puede estar oculta en un consumo exagerado de alcohol, un aumento de fobias y obsesiones preexistentes, intranquilidades hipocondriacas o comportamientos histriónicos. Además, es posible que se presenten expectativas pesimistas del futuro y pensamientos o acciones autolesivas.
Según el modelo cognitivo tradicional, la depresión inicia y se mantiene por la interpretación que hace la persona de sí misma, el mundo y el futuro, proceso que Beck 35 definió como tríada cognitiva negativa, la cual consiste en que el individuo presenta tres percepciones erróneas: una cognición negativa de sí mismo, un mundo despiadado y violento, y un futuro devastador y desesperanzador 36,37; esto lleva a que la persona considere que todo en la vida es malo y que no hay razón para luchar, por ello la depresión se ha considerado como un predictor significativo de llegar a cometer actos suicidas 13.
Este modelo, basado en esquemas, resalta el papel fundamental de las representaciones mentales que el individuo hace de sí mismo y el entorno, constituido a partir de las experiencias almacenadas en la memoria que posteriormente evoca en situaciones futuras, conformando una tríada cognitiva negativa. Los esquemas tienen un contenido particular y una estructura cuya interconexión se ha denominado modo; en la conducta suicida se afirma que el modo suicida se encuentra activo. El contenido esquemático se refiere a la experiencia almacenada y se compone de pensamientos y creencias, clasificados en tres niveles: uno básico denominado pensamientos automáticos; el segundo a ideas más estructuradas como criterios condicionales, actitudes y reglas (p. e. reglas lógicas de causalidad: siempre y cuando) llamados creencias intermedias, y el último constituye el nivel central como el autoconcepto, llamado creencias nucleares. La estructura, por otra parte, corresponde a la interrelación entre esquemas llamados modos, es decir, la cantidad de ideas relacionadas que por principios de economía cognitiva son las responsables del procesamiento de la información, fundamentalmente distorsionada a favor del funcionamiento esquemático, llamadas distorsiones cognitivas 38.
La depresión se relaciona positiva y significativamente con el riesgo suicida, IS y desesperanza 24; por ejemplo, un estudio que evaluó las IS y distorsiones cognitivas en pacientes con bajo y alto riesgo, encontró que los pacientes con mayor riesgo presentaban mayores distorsiones, desesperanza y depresión en comparación con los grupos control 39. En las revisiones sistemáticas se ha encontrado que la depresión grave incrementa 2,2 veces el riesgo suicida (OR=2,20; CI 95%: 1,05-4,60), de igual manera la desesperanza (OR=2,2; CI 95%: 1,49-3,23) 40.
En el contexto latinoamericano, durante la adaptación del “Inventario de resiliencia ante el suicidio con jóvenes colombianos”, uno de los factores con mayor asociación con el riesgo suicida fue la depresión, con un 75% de indicadores de conducta suicida 41.
Variables cognitivas en riesgo suicida
Las anteriores cifras muestran un panorama de las investigaciones en el contexto latinoamericano sobre las variables cognitivas asociadas al riesgo suicida como la depresión 42, neuroticismo 43 e inflexibilidad cognitiva 44. Estos modelos han obtenido evidencia en muestras conformadas en países como Estados Unidos, en especial en personal de las fuerzas armadas, en donde se han reportado relaciones entre IS, síntomas depresivos, estrés postraumático y género 45,46. Sin embargo, la evidencia con muestras latinas o locales ha sido escasa. De forma similar, hay escasas investigaciones que soporten el modelo con poblaciones de diferentes edades.
Los estudios de revisión sobre las variables contextuales interpersonales, psicológicas, violencia intrafamiliar, abuso sexual y deficientes estrategias de afrontamiento han concluido que el suicidio es multicausal, que ha ido en aumento con las problemáticas recientes como el acoso escolar y trastornos de la conducta alimentaria, además de otras características de la conducta depresiva como la “desesperanza, vacíos existenciales, baja autoestima, desequilibrios psíquicos” 36, donde un bajo autoconcepto y los altos niveles de depresión explican la presencia de ideación suicida en los jóvenes 5,40,47. Factores como el dolor psicológico (psychache), desesperanza y deseos de escape se han identificado como los principales motivos de los intentos suicidas 48.
El objetivo del estudio, luego de la revisión documentada, fue establecer la relación entre ideación suicida, desesperanza, depresión y tríada cognitiva negativa, como evidencia del modelo cognitivo del riesgo suicida a partir de la correlación entre variables y comparaciones entre grupos sintomáticos y no sintomáticos, que se constituya como un soporte para el desarrollo de programas de intervención basados en la prevención de las muertes a distintos niveles.
Método
Diseño
El tipo de estudio fue empírico-analítico con diseño descriptivo, correlacional y comparativo. Las variables tenidas en cuenta fueron la sintomatología depresiva, IS, desesperanza y tríada cognitiva (visión negativa de sí mismo, el mundo y el futuro), a partir de las siguientes hipótesis: 1) los participantes con altos niveles de sintomatología depresiva presentan altos niveles de IS, desesperanza y tríada cognitiva negativa; 2) los participantes con altos niveles de IS presentan altos niveles de desesperanza; y 3) los grupos depresivos se diferencian significativamente de los no depresivos en cuanto a desesperanza, IS y tríada cognitiva.
Participantes
La muestra final estuvo constituida por 90 personas de ambos sexos, seleccionadas por muestreo no probabilístico por conveniencia incidental en la ciudad de Bogotá D.C. (Colombia), con una media M=24,2 años (DT=8,65 años), un mínimo de 18 y un máximo de 52 años de edad, etapa del ciclo vital correspondiente a la adultez joven e intermedia, pertenecientes a diversos niveles socioeconómicos (estratos bajo-bajo, bajo, medio-bajo, medio, medio-alto y alto), con predominancia del estrato medio (56,7%) y niveles educativos universitarios (78,9%) principalmente. Entre los criterios de inclusión se tuvo en cuenta que no estuviesen bajo los efectos de sustancias psicoactivas, ni reportar algún diagnóstico de trastorno psicótico en la actualidad, ni estar en estados iniciales de duelo.
Instrumentos
Medida de los niveles de sintomatología depresiva
Inventario de Depresión de Beck, segunda edición (BDI-II). Es un inventario de autoinforme, el cual tiene como objetivo medir la severidad de la depresión en adolescentes y adultos, sean o no psiquiátricos, mediante 21 ítems que evalúan síntomas de tristeza, pensamiento, fracaso, pérdida de placer, sentimiento de culpa y castigo, disconformidad personal, autocrítica, llanto, agitación, pensamientos suicidas, indecisión, pérdida de interés y energía, desvalorización, indecisión, cambios en los hábitos de sueño, cambios en el apetito, irritabilidad, cansancio, dificultad de concentración y pérdida de interés en el sexo. El diseño original fue realizado por Beck, Steer y Brown 49 y fue adaptado al español en Argentina 50. El BDI-II presenta una elevada consistencia interna (alpha de Cronbach = 0,94), lo que lo hace confiable en los estudios basados en síntomas depresivos. En cuanto a la calificación de cada ítem, se debe puntuar en una escala de 0 a 3 según lo que mejor describa al respondiente en la última semana; la calificación máxima es de 63 puntos siguiendo la siguiente clasificación: 0 a 13 corresponde a depresión mínima; 14 a 19 depresión leve; 20 a 28 depresión moderada; y 29 a 63 se considera depresión severa. Se ha recomendado este instrumento para ser aplicado a partir de los 13 años de edad.
Medida de la ideación suicida
Inventario de Ideación Suicida Positiva y Negativa (PANSI). Es un inventario adaptado por Villalobos-Galvis 51 del original creado por Osman, Gutiérrez, Kopper, Barrios y Chiros 52, compuesto por catorce ítems de los cuales seis miden ideación suicida positiva que corresponden a los factores protectores (por ejemplo “Tuviste confianza en lograr tus metas en el futuro?” “¿Sentiste que valía la pena vivir la vida?”), y ocho de ideación suicida negativa para medir factores de riesgo (por ejemplo “¿Pensaste en matarte porque no pudiste hacer algo que era muy importante en tu vida?”, “¿Pensaste en matarte porque viste que tu vida era un fracaso?”). El PANSI se diligencia teniendo en cuenta las dos últimas semanas respondiendo a qué tan frecuente se presentó la ideación de acuerdo con una escala que va de 0 a 4 (0 es nunca y 4 siempre). En la calificación se interpreta un alto riesgo suicida si la puntuación total es mayor a 9. Este instrumento presentó una adecuada validez convergente con la Escala de Ideación Suicida de Roberts (IS-CESD) (r = 0,42, p < 0,01) y un favorable índice de consistencia interna alfa de Cronbach = 0,89.
Medida de la desesperanza
Escala de Desesperanza de Beck (BHS). La BHS fue creada por Beck, Weissman, Lester y Trexler 53 y ha sido adaptada a varios idiomas y contextos; para este estudio se usó la versión traducida y validada por Mikulic, Cassullo, Crespi y Marconi 54, la cual está compuesta por 20 reactivos diseñados para determinar la falta de esperanza que las personas tienen acerca de sus vidas, en tres factores: sentimientos sobre el futuro (ítems 1, 6, 13, 15 y 19), pérdida de la motivación (ítems 2, 3, 9, 11, 12, 16, 17 y 20) y expectativas sobre el futuro (ítems 4, 7, 8, 14 y 18), con ítems con formato de respuesta dicotómica (verdadero y falso) tales como “Mejor me doy por vencido ya que nada puedo hacer para mejorar mi vida”, “Mi futuro parece oscuro” y “Las cosas nunca me salen como yo quiero que me salgan”. Este instrumento interpreta la desesperanza según la sumatoria directa obtenida: 0 a 3 puntos corresponde a un nivel asintomático, 4 a 8 puntos es leve, 9 a 14 puntos es moderada y 15 a 20 puntos es severa. Entre sus propiedades psicométricas presentó márgenes aceptables de consistencia interna (alfa de Cronbach = 0,78) y unas adecuadas medidas convergentes con el BDI-II (r = 0,43, p < 0,05) y el ítem de pesimismo del BDI-II (ítem 2, r = 0,64, p < 0,01).
Medida de la visión de sí mismo, el mundo y el futuro (tríada cognitiva)
Inventario de la Tríada Cognitiva. Es un instrumento elaborado por Beckham, Leber, Watkins, Boyer y Cook 55 que permite determinar cómo se encuentra el paciente en autopercepción (ítems 5, 10, 13, 17, 21, 25, 29, 31, 33 y 35), visión del mundo (ítems 3, 8, 12, 18, 20, 23, 24, 27, 30 y 34) y visión del futuro (ítems 6, 9, 11, 15, 16, 19, 26, 28, 32 y 36), con ítems como “No tengo solución”, “El mundo es un lugar muy hostil” y “Mi futuro es tan horroroso que no puedo ni pensar en él”. Está compuesto por 36 ítems ante los cuales quien responde debe marcar con una “x” si está totalmente de acuerdo, moderadamente de acuerdo, ligeramente de acuerdo, neutro, ligeramente en desacuerdo, moderadamente en desacuerdo y totalmente en desacuerdo. La calificación se realiza puntuando de 1 a 7 (izquierda a derecha) la respuesta teniendo en cuenta los ítems invertidos y realizando la sumatoria entre números positivos y negativos. La interpretación se elabora teniendo en cuenta que entre más bajo (más negativo) sea el índice total obtenido, mayor es la visión negativa general obtenida. Entre sus propiedades psicométricas obtuvo un favorable índice de consistencia interna alfa de Cronbach = 0,95 y una adecuada validez convergente con el BDI (r = 0,67, p < 0,01).
Procedimiento
El estudio se llevó a cabo inicialmente con la identificación de las características conceptuales del trastorno depresivo, tríada cognitiva negativa, ideación suicida y desesperanza, como variables cognitivas en la conducta suicida. A continuación, se convocaron los participantes posterior a una revisión de los criterios de inclusión y exclusión, además de la firma del consentimiento informado aprobado por el comité de ética de la institución universitaria, en el cual se consignaron indicaciones acerca de los riesgos, la confidencialidad y los beneficios de la investigación de manera clara y precisa, así como garantizar el trato digno, protector de los derechos y el bienestar, asegurando que los riesgos sean mínimos. En la fase siguiente se estableció el nivel de depresión, ideación suicida, desesperanza y tríada cognitiva negativa en los participantes, para posteriormente dividir los grupos sintomáticos depresivos y no depresivos según las puntuaciones altas y bajas en el BDI-II para llevar a cabo los análisis comparativos. Se concluyó la investigación con el análisis de los datos obtenidos en cuanto a correlaciones como comparaciones a la luz de la evidencia empírica.
Plan de análisis de resultados
El análisis de los datos obtenidos se realizó por medio del software SPSS versión 21. En primera instancia, se hizo un análisis estadístico descriptivo de las variables sociodemográficas como la edad (media, máximo, mínimo y desviación típica), sexo (frecuencia y porcentajes), estrato socioeconómico, estado civil y escolaridad (frecuencias y porcentajes). Posteriormente, se realizó una prueba de adecuación de la muestra mediante el test Kolmogorov-Smirnov para poder realizar las correlaciones mediante el r de Pearson entre las variables. Finalmente, se analizaron las diferencias entre grupos depresivos y no depresivos con una prueba t de Student y el tamaño del efecto con la d de Cohen 56 para conocer los posibles alcances del estudio, teniendo en cuenta que para las investigaciones en el área clínica y educación, resultados alrededor de una d = 0,30 pueden ser relevantes y deben ser tenidos en cuenta puesto que están ligados a elevadas fuentes ajenas de varianza como la confiabilidad y validez de los instrumentos, la complejidad de las situaciones o incluso la interacción entre variables 57.
Resultados
Resultados descriptivos
Se hizo un análisis descriptivo de las variables sociodemográficas como edad, sexo, estrato socioeconómico, estado civil y escolaridad (tabla 1). Se obtuvo para este estudio una muestra compuesta por un 78,9% de población femenina, con un nivel socioeconómico predominante medio, con un total de 51 personas equivalentes al 56,7%, con estado civil solteros (82,2%) y un nivel de escolaridad predominantemente universitario (n = 71), el cual corresponde a un 78,9% de la muestra total.
Tabla 1 Estadísticos descriptivos obtenidos de la muestra total (N = 90)

N: Frecuencia, M: Media, DT: Desviación típica
Fuente: elaboración propia.
Por otra parte, se evidenció que en el BDI-II se obtuvo una M = 11,47 (DT = 7,26) con un máximo de 33 puntos, en el PANSI se obtuvo una M = 6,56 (DT = 4,64) con un máximo de 25, a su vez, en el BHS una M = 1,54 (DT = 1,76) con un máximo de 9, y finalmente, en el ITCtotal se obtuvo una M = -62,05 (DT = 22,83) con un máximo de 30 puntos (tabla 2).
Tabla 2 Correlaciones de Pearson entre las variables sintomáticas y cognitivas (N = 90)

Nota: * p < 0,05; ** p < 0,01, BDI-II: Inventario de Depresión de Beck, segunda edición, i2: ítem 2 del BDI-II, indicador de desesperanza, i9: ítem 9 del BDI-II, indicador de ideación suicida, PANSI: Inventario de Ideación Suicida Positiva y Negativa, BHS: Escala de Desesperanza de Beck, ITC: Inventario de la Tríada Cognitiva, DT: Desviación típica
Fuente: elaboración propia.
Resultados correlacionales y comparativos
Posteriormente, se realizó una prueba de adecuación de la muestra mediante el test Kolmogorov-Smirnov, en la cual las variables estuvieron ajustadas a la curva normal (p ≥ 0,05). Se procedió entonces a obtener las correlaciones entre variables mediante el r de Pearson que es una medida que representa la relación lineal entre dos variables. En la tabla 2 se presentan las correlaciones entre las variables del estudio; dentro de las más significativas fueron la DS según el ítem 2 del BDI-II con la IS según el PANSI (r = 0,43, p < 0,01), la DS medida con el BHS que correlacionó significativamente con la IS según el ítem 9 del BDI-II y el PANSI (r = 0,41, p < 0,01 y r = 0,43, p < 0,01 respectivamente); de igual forma, la IS (ítem 9) y el PANSI con el ITCtotal (r = 0,44, p < 0,01 y r = 0,55, p < 0,01 respectivamente), el ITCfuturo con el PANSI y el BHS (r = 0,55, p < 0,01 y r = 0,43, p < 0,01 respectivamente). Es destacable que la única medida que tuvo una correlación alta con la depresión fue en el ITC futuro (r = 0,49, p < 0,01).
A continuación, para identificar diferencias entre personas depresivas y no depresivas en cuanto a ideación suicida, desesperanza y tríada cognitiva negativa, se llevó a cabo una prueba t de Student la cual es un método que permite evidenciar la existencia de diferencias significativas entre los datos obtenidos de dos grupos en la evaluación de una variable. En la tabla 3 se presentan los grupos comparados, los cuales evidenciaron diferencias estadísticamente significativas (p < 0,01). En la prueba del tamaño del efecto de Cohen 56, denominada así para explicar “en qué grado la hipótesis nula es falsa” 57, los tamaños fueron grandes según el criterio del mismo Cohen ya que oscilaron entre 0,57 y 0,64 con unos r entre 0,27 y 0,30, indicadores adecuados de relación entre las variables dependientes y los dos grupos evaluados.
Tabla 3 Diferencias en ideación suicida, desesperanza y tríada cognitiva negativa en depresivos y no depresivos

M: Media, DT: Desviación típica, t: t de Student, PANSI: Inventario de Ideación Suicida Positiva y Negativa, BHS: Escala de Desesperanza de Beck, ITC: Inventario de la Tríada Cognitiva, d de Cohen: estadígrafo para determinar el tamaño del efecto en comparación de muestras no relacionadas. Una puntuación superior a 0,60 es considerada grande; r: r de Pearson para determinar la relación entre los grupos y las variables comparadas.
Fuente: elaboración propia.
Discusión
El objetivo del presente estudio fue determinar la relación entre cognición según la ideación suicida, desesperanza, depresión y tríada cognitiva negativa como evidencia del modelo cognitivo del riesgo suicida. A partir de los resultados obtenidos, se puede afirmar que constituyen nueva evidencia del modelo planteado a partir de las variables evaluadas, tal como se ha propuesto en distintas revisiones sobre cognición negativa y suicidio 13,27,48. Estos hallazgos coinciden con los reportados en investigaciones similares en las que se encontraron correlaciones positivas y significativas entre depresión y riesgo suicida 16,25, lo que permite afirmar lo planteado en la hipótesis 1 del estudio, en la cual se señaló que posiblemente las conductas suicidas están estrechamente relacionadas con la depresión clínica 40,58, y se constituye como evidencia para la evaluación de un elevado riesgo suicida, tal como se encontró en las diferencias t estadísticamente significativas en el presente estudio.
Se resalta, a su vez, que la correlación positiva obtenida entre desesperanza e IS resultó acorde con los hallazgos reportados por Smith, Alloy y Abramson 27 desde el modelo de depresión por desesperanza, aspecto que apoya la aceptación de la segunda hipótesis del estudio. Semejantes resultados se han reportado en las conclusiones en estudios llevados a cabo en distintas poblaciones (etnias distintas, asiáticos, rangos de edad) 16,29,30 sobre la relación positiva y significativa entre estas dos variables, por tanto se puede afirmar que la IS es más probable que se presente en personas con desesperanza, visión negativa de sí mismos, del mundo y del futuro, como componentes cognitivos de la depresión según el modelo explicativo de este trastorno 12,39, donde aparece un continuo que inicia con las cogniciones negativas (tríada), sigue con desesperanza y termina con IS 13, aspecto que se puede evidenciar también en las diferencias significativas entre depresivos y no depresivos, tal como fueron planteadas en la tercera hipótesis del estudio.
Según el modelo teórico, los datos parecen informar acerca del funcionamiento esquemático disfuncional que da lugar a la aparición del síndrome depresivo, con la presencia de síntomas como la abulia (pérdida de voluntad), desesperanza (pesimismo y pérdida de control), no confirmación de evidencia positiva (filtros atencionales), sobrestimación de dificultades cotidianas, autofocalización en el fracaso y posterior IS 13,27,59. Clark et al. 6 resaltaron este conjunto sintomático en el cual sobresalen las cogniciones negativas a partir de la hipótesis de la primacía, en la cual la cognición cumple un papel mediador no causal con los síntomas motivacionales, conductuales, somáticos y afectivos. Evidencias a favor del papel mediador de la cognición se encuentran en estudios que sugieren que la tríada cognitiva debe ser integrada en el modelo de depresión por desesperanza, teniendo en cuenta además los estilos cognitivos inferenciales, apuntando a la generación de un modelo explicativo integrador 60, con mayor soporte empírico y claridad conceptual 61, particularmente en su papel en el desarrollo de trastornos depresivos y su comorbilidad 62.
Limitaciones
Los hallazgos reportados en el presente estudio deben ser tenidos en cuenta a la luz de las siguientes limitaciones. En primer lugar, para futuros estudios se deben considerar las diferencias entre hombres y mujeres de las muestras utilizadas, puesto que evidencia reciente ha indicado que los hombres presentan mayor vulnerabilidad de desarrollar depresión ante estresores específicos, mientras que las mujeres varían únicamente en su estilo inferencial, como moderadores de la respuesta depresiva 63.
En segundo lugar, el uso de muestras subclínicas las cuales han sido objeto de investigaciones sobre IS. Al parecer, la IS es más frecuente en jóvenes universitarios 54,11 y no se limita a depresiones graves o profundas 55, también se evidencia un notable incremento de riesgo en personas pertenecientes a grupos raciales minoritarios 64 y población infantil 65,66.
En tercer lugar, otro elemento para el desarrollo de futuras investigaciones es tener en cuenta variables cognitivas adicionales que permitan complementar el modelo cognitivo del riesgo suicida, tales como la perspectiva hacia el futuro (future time perspective FTP), la cual ha demostrado servir como atenuador de la motivación suicida con síntomas depresivos y desesperanza 67.
En cuarto lugar, con el objetivo de generar un mayor alcance de los resultados y la generalización de los mismos a nivel poblacional, se recomienda elaborar replicaciones con un tamaño muestral mayor siguiendo métodos específicos de muestreo que permitan abarcar diferentes grupos poblacionales. De igual manera, presentar los niveles de confiabilidad y validez de los instrumentos usados en el estudio, con el fin de contar a futuro con datos de adaptación al contexto local de los mismos, y así reducir las fuentes de error en la investigación.
Conclusiones
Los factores cognitivos desadaptativos, como la tríada cognitiva negativa, la desesperanza y la IS son elementos derivados de la activación de modos disfuncionales que guían el procesamiento de la información en los casos de depresión y conducta suicida. El estudio expuesto, por tanto, se presenta como nueva evidencia acerca de la relación entre estos constructos que constituyen el riesgo suicida desde el modelo cognitivo explicativo.
Estos hallazgos permitirán, a futuro, servir de soporte empírico para el desarrollo de programas de promoción en salud mental y prevención de la conducta suicida, basados en la detección de los signos de alarma a nivel cognoscitivo en los cuales se identifiquen las cogniciones relacionadas con una visión negativa de sí mismos, de los demás y del futuro, acompañada de desesperanza y la aparición de IS, la cual contiene el deseo de muerte e incluso la elaboración de un plan estructurado de muerte por suicidio, siempre y cuando se mantengan enfocados hacia la disminución del riesgo suicida y estén acompañados de una permanente intervención multidisciplinar.