Introducción
La interacción entre las relaciones civiles-militares y la economía de defensa en la República del Perú presenta un panorama complejo y multidimensional, que resulta esencial para entender la estabilidad y el desarrollo de la nación de cara al futuro. Este artículo se centra en explorar esta interacción a través de varios enfoques metodológicos y teóricos, que incluyen una revisión documental exhaustiva del contexto peruano y la aplicación de técnicas de los estudios de futuro.
Para comenzar, la revisión documental se enfoca especialmente en el Libro Blanco de la Defensa, un documento clave que detalla las estrategias y políticas de defensa del país (Ministerio de Defensa de la República del Perú, 2006). Además, se examinan las cifras más relevantes en cuanto a la asignación presupuestaria, lo que permite identificar tendencias y prioridades en el gasto de defensa. Esta investigación se centra particularmente en el Ejército del Perú, dado que es la fuerza con mayores activos, como lo señala el Balance militar sobre Perú del International Institute for Strategic Studies (IISS, 2024). Esta revisión proporciona un marco de referencia sólido sobre cómo el Perú gestiona sus recursos defensivos y las prioridades que establece en su política de defensa.
A nivel teórico, se lleva a cabo una revisión de los estudios en economía de defensa y sobre las relaciones civiles-militares, con el fin de comprender cómo se asignan y gestionan los recursos económicos en el ámbito de la defensa y cómo interactúan las autoridades civiles y militares en este proceso. La economía de defensa, en particular, ofrece una perspectiva sobre la eficiencia y eficacia del gasto en defensa, mientras que el estudio de las relaciones civiles-militares permite entender las dinámicas de poder y de cooperación entre estos dos actores fundamentales.
Para complementar el análisis documental y teórico, se aplica el método Delphi, una técnica de consulta a expertos, que permite recoger y analizar las opiniones de asesores y oficiales del Ejército del Perú mediante la aplicación de un cuestionario con drivers previamente establecidos para identificar posibles escenarios futuros para la defensa del país. Estos escenarios se construyen con base en los sectores estratégicos prioritarios, el comportamiento del porcentaje del PIB asignado a la defensa, las principales amenazas reconocidas, la inversión del presupuesto asignado y las alianzas estratégicas importantes para el Estado peruano.
Los resultados obtenidos mediante el método Delphi, en el marco de los estudios de futuro, proporcionan una visión prospectiva y estratégica sobre cómo podría evolucionar la defensa en el Perú en los próximos años, lo que permitiría además anticipar y planificar mejor las políticas de defensa, pero también ofrecer un diálogo de cooperación más preciso entre los actores civiles y militares.
Este artículo contribuye al conocimiento académico sobre la interacción entre las relaciones civiles-militares y la economía de defensa en el Perú, y ofrece un horizonte práctico de posibilidades para los responsables de la formulación de políticas en este sector. Al integrar la revisión documental, el análisis teórico y la consulta a expertos, se presenta una visión holística y bien fundamentada que puede servir como base para futuras investigaciones y para el diseño de estrategias de defensa más efectivas y coherentes con las necesidades y realidades del Perú.
Contexto
La República del Perú es un país latinoamericano cuyos cambios en el Gobierno central hacen de su historia un caso importante en el estudio de las relaciones civiles-militares. Como analizan Betancur-Montoya y González-Martínez (2022), la presidencia del Perú se ha destacado ampliamente en cuanto a su tipología, sus alianzas en política exterior y su influencia desde y hacia las Fuerzas Militares. Estos autores recorren la historia del Perú, en la cual resaltan la dictadura del General Velasco Alvarado en la segunda mitad del siglo XX, que estableció alianzas con la antigua Unión Soviética. Así mismo, sobresale el gobierno de Alberto Fujimori, reconocido como uno de los dictadores de finales del siglo XX, quien guardó una relación cercana con las Fuerzas Armadas, logrando una sinergia que se reflejó en la derrota de Sendero Luminoso (Miron et al., 2023), un grupo insurgente-terrorista predominante de la región.
En este siglo, Perú ha retornado a la democracia sin abandonar el sentido de importancia de la seguridad nacional, lo cual se refleja en su Libro Blanco de la Defensa -algo con lo cual cuentan pocos Estados latinoamericanos (Quintero-Cordero & Forero-Garzón, 2018)- y en su política de seguridad y defensa nacionales.
El Libro Blanco tiene varios aspectos que llaman la atención, porque denotan una conciencia respecto a la seguridad multidimensional, una concepción de la seguridad que no solamente se enfoca en la guerra y en la protección de las fronteras, sino que incluye aspectos como el crecimiento económico, el involucramiento de la sociedad en la seguridad y la defensa, y la visión del Estado como un todo en el que se deben articular todas las entidades y partes del sistema político para lograr los intereses de la nación.
Así las cosas, el Libro Blanco del Perú se establece como una forma de generar confianza a nivel doméstico e internacional, en el que se define un sistema para la solución de controversias teniendo en cuenta la seguridad hemisférica, regional, subregional y vecinal. De la misma forma, reconoce los desafíos de la globalización y las tensiones que esta genera con intereses étnicos y nacionales; y proyecta al país en su geopolítica, reconociendo factores claves para el éxito económico y la prosperidad, e identificándolo como un país marítimo, andino, amazónico, bioceánico y con presencia en la Antártida.
Por otro lado, reconoce la Política de Seguridad y Defensa como una política de Estado, es decir que no depende de los cambios presidenciales, sino que debe mantenerse como una prioridad para cualquier gobierno. A esto se suma que la seguridad se ve como el resultado de un esfuerzo diplomático, económico, militar y social, donde se establece que "toda persona natural y jurídica está obligada a participar en la Defensa Nacional" (Ministerio de Defensa de la República del Perú, 2006, p. 62).
También establece el Sistema de Seguridad y Defensa Nacional, integrado por el Consejo de Seguridad Nacional, el Sistema de Inteligencia Nacional, el Sistema Nacional de Defensa Civil, y los ministerios, organismos públicos y gobiernos regionales. Al respecto, se destaca la labor del Consejo de Seguridad Nacional, ya que no solamente está a cargo de la Política de Seguridad y Defensa y de las directivas al respecto, sino también de los requerimientos presupuestales necesarios para la seguridad y defensa, y las adquisiciones de equipamiento militar de carácter estratégico. Este consejo está integrado por el presidente de la República; los ministros de Relaciones Exteriores, del Interior, de Defensa, de Economía y Finanzas y de Justicia; el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas; el presidente del Consejo Nacional de Inteligencia y el presidente del Consejo de Ministros.
Finalmente, el Libro Blanco del Perú también establece en su capítulo noveno los recursos económicos para la defensa nacional. Allí se encuentra que el Perú concibe la seguridad y la defensa como un bien público puro, lo cual se abordará más adelante en el marco teórico. Así mismo, se establece la necesidad de asignación de recursos del presupuesto nacional para cubrir gastos fijos y variables, siendo estos últimos dependientes de las amenazas a las que se enfrente el país. Además, se establece el Fondo de Defensa Nacional con tres finalidades: 1) "Adquisición de equipamiento destinado a la modernización de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional"; 2) "Repotenciación y renovación tecnológica del equipamiento de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional"; y 3) "Reparación y mantenimiento del equipamiento de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional" (Ministerio de Defensa de la República del Perú, 2006, p. 137).
Dado que el Libro Blanco es uno de los documentos más importantes en la seguridad y la defensa de cualquier país, lo antes descrito refleja que el Perú es un país consciente de su realidad geográfica, de sus retos y de cómo enfrentarlos. También demuestra una actitud sensata respecto a la inversión que se requiere para tener un país seguro. Sin embargo, aunque esto se puede afirmar respecto a sus lineamientos, también es necesario revisar las cifras. La Figura 1 muestra el gasto en defensa del Perú como porcentaje del producto interno bruto (PIB), desde el 2018 hasta el 2022, según los datos del Banco Mundial (2024a).
Como se puede observar, el gasto en defensa oscila entre el 1,15 % y el 1,2 % del PIB, lo cual no es muy representativo, pero sí le ha permitido estar entre los primeros diez países de Latinoamérica con mayor personal militar activo tanto en 2022 como en 2023 (IISS, 2023, p. 364; 2024, p. 396). Por otro lado, aunque se aprecia un pico en el 2020, este fue el año de la pandemia del covid-19, así que es necesario tener en cuenta que la cifra es respecto al porcentaje del PIB. Por ello, se hace indispensable observar en términos reales cuánto se asignó al sector defensa. La Figura 2 muestra el gasto en defensa del 2018 al 2020 en miles de millones de dólares corrientes.

Fuente: Elaboración propia con base en datos del Banco Mundial (2024a)
Figura 1 Gasto en defensa como porcentaje del PIB.

Fuente: Elaboración propia con base en datos del Banco Mundial (2024b)
Figura 2 Gasto en defensa en miles de millones de dólares corrientes.
Al contrastar ambas gráficas, se evidencia que, a pesar de que en términos porcentuales en el 2020 hubo un incremento, en términos de dólares corrientes se presentó una baja tanto en ese año como en el 2021, lo cual guarda relación con el estancamiento económico sufrido a nivel global por la coyuntura de la pandemia. También se observa que en el 2022 se dio el mayor nivel de gasto, con 2,85 miles de millones de dólares, que corresponde al 1,15 % del PIB, lo cual indica un crecimiento de la economía peruana para este periodo.
Así, se puede concluir que, en cuanto a la asignación presupuestal al sector defensa en el Perú, se ha dado un esfuerzo por mantener el porcentaje del PIB asignado, lo cual garantiza estabilidad en el funcionamiento del sector. Esto es coherente con lo establecido en los lineamientos expuestos.
Marco teórico
La economía de defensa es un campo de estudio transdisciplinar que utiliza herramientas de las ciencias económicas y de los estudios en defensa y los estudios de paz, para establecer una agenda de investigación sobre el aporte del PIB en los gastos en defensa para el sostenimiento del personal militar, el mantenimiento de infraestructura, la investigación y el desarrollo, y la adquisición de capacidades, equipamientos y tecnología militar. Así mismo, se interesa por la relación que tiene la economía de defensa con el crecimiento económico de un país, en el costo de oportunidad que puede tener el rubro asignado a la defensa, y cómo se desarrollan las economías en tiempos de guerra y de paz.
De acuerdo con Sandler y Hartley (1995, p. xi), la economía de defensa estudia también los actores que participan en el sector de la defensa, tanto los tomadores de decisiones como los contratistas y las empresas que ofrecen sus servicios; los arreglos institucionales que se dan para las diversas adquisiciones de defensa, y la investigación al respecto. De esta forma, la economía de defensa intenta comprender el funcionamiento complejo de cómo se mueve la demanda, la oferta y la protección de los intereses nacionales, en relación con los bienes y servicios necesarios para cumplir la misión del Estado de proteger su soberanía, su población y su territorio.
Por otro lado, las relaciones civiles-militares estudian la interacción entre el gobierno civil y la sociedad con las Fuerzas Militares (Feaver, 1996; Huntington, 1957; Janowitz, 1960). En su agenda de investigación incluyen aspectos como el control democrático; la observación del cumplimiento de las Fuerzas Militares a su misión constitucional; la legitimidad mutua que se otorgan los estamentos civiles y militares; la eficiencia militar en contraste con el control civil, y los roles que cumplen las Fuerzas Militares en el Estado.
Para las relaciones civiles-militares también son de interés los roles que se otorgan a los entes que tienen a cargo la administración de la fuerza del Estado. Por ello, en ocasiones se estudia también a la policía, sobre todo cuando se da el fenómeno de su militarización en respuesta a algunas amenazas, cuando adquiere instrucción y capacidades militares. Esto se da sobre todo en Estados que tienen que enfrentar las mafias y el narcotráfico.
Con ello en mente, la economía de defensa guarda una estrecha relación con las relaciones civiles-militares en el Estado social de derecho, en cuanto es la autoridad civil quien define las prioridades de seguridad en el Estado; autoriza la forma en la que las amenazas se mitigan, y asigna el presupuesto a las entidades que se encargan de ello. De esta forma, el estamento civil puede ejercer control sobre las Fuerzas Militares a través de los recursos que les asigna, pero también definiendo cómo pueden utilizarlos.
Por tanto, si el estamento civil no cuenta con una clara comprensión de las necesidades de defensa, el presupuesto asignado puede ser insuficiente, lo que puede exponer la soberanía nacional a amenazas provenientes tanto del entorno externo como el doméstico. Por otro lado, sin embargo, un presupuesto sin control civil puede tener otros efectos, como el surgimiento de dilemas de seguridad en las regiones o a nivel global, y problemas de eficiencia económica del país. Por estas razones, las relaciones civiles-militares son claves para comprender la economía de defensa de cualquier Estado.
Al respecto, Duncan (2013) plantea una serie de preguntas aplicables al estudio de la economía de defensa y las relaciones civiles-militares, en relación con las políticas de seguridad nacional: ¿Qué significa tener la cantidad óptima de defensa y cuáles son los problemas fundamentales del análisis estándar? ¿Cuáles son los acuerdos institucionales necesarios para lograr continuamente un nivel eficiente de seguridad? ¿Cuáles son las influencias que conducen de un acuerdo más eficiente a uno menos eficiente? Y ¿cómo evitar las distorsiones institucionales de esa influencia?
Estas preguntas se basan en la premisa de que la seguridad es un bien público, dado que cumple con las dos condiciones definidas por Samuelson (1954) para considerar un bien como público: la no exclusión y la no rivalidad (Duncan, 2013). La no exclusión se refiere a que, cuando un bien público es producido, ninguna persona perteneciente a la sociedad puede ser excluida de su goce; por ejemplo, si se realizan los gastos de defensa para que una ciudad esté segura, todos los ciudadanos de esa ciudad deben poder disfrutar de la paz y la tranquilidad conseguidas, sin importar si han pagado o no por ella. Por otro lado, la no rivalidad significa que el bien puede ser utilizado por una persona sin que se disminuya la cantidad del bien ofrecido; esto también aplica a la seguridad y al gasto en defensa, pues, una vez hechas las adquisiciones en defensa, las personas pueden gozar de la seguridad sin que al "usarla" disminuya.
Esto se relaciona con la definición clásica del Estado moderno, según la cual la seguridad y la defensa son la principal responsabilidad del Estado y la razón de su existencia (Cujabante-Villamil et al., 2023). Como lo expresa Duncan (2013), sin el Estado no sería viable que las personas se pudiesen organizar para defenderse de las amenazas contemporáneas, por lo que la seguridad y la defensa son un paradigma de los bienes que debe ofrecer el Estado como una condición sine qua non para existir y sobrevivir con legitimidad.
Al respecto, es importante aclarar que tanto las políticas de seguridad como los presupuestos de defensa responden y se construyen en torno a las amenazas reconocidas y percibidas por el Estado. Sandler y Hartley (1995) estudian cómo funciona la economía de defensa en países que enfrentan amenazas no convencionales, respecto a lo cual destacan varios aspectos, como los incentivos y desincentivos para participar en actividades como revoluciones, insurrecciones, insurgencias, actividades terroristas, etc. Así mismo, establecen que se requiere conocer cómo funcionan las economías criminales. Esto ha sido retomado por otros autores de la Universidad Nacional de Defensa de los Estados Unidos (Gilman et al., 2013; Miklaucic & Naím, 2013; Williams, 2013), quienes analizan cómo la globalización ha sido aprovechada por actores al margen de la ley, y por qué sus lógicas económicas deben ser conocidas para enfrentar este tipo de amenazas.
Por su parte, Uttley (2018) propone que en las adquisiciones de defensa se debe tener en cuenta dónde se compra, qué se compra y cómo se compra lo que se requiere. Estas preguntas son esenciales para mitigar la tensión entre las adquisiciones de defensa y la eficiencia económica, es decir, para evitar el dilema guns vs. butter (Coutts et al., 2019), o que las adquisiciones de defensa representen un costo de oportunidad perjudicial para el Estado en cuanto a la oferta de otros bienes públicos como la educación y la salud, esenciales para el desarrollo.
En cuanto a dónde se compra lo que se requiere para la defensa, el estudio de Uttley (2018) señala la importancia de salvaguardar la soberanía del país. Esto es fundamental, dado que no todos los Estados pueden producir lo que se requiere. De hecho, divide en tres niveles las economías de defensa de los Estados en el sistema internacional. En el primer nivel se encuentran aquellas economías como la de Estados Unidos, con capacidades industriales y tecnológicas para producir bienes y servicios de defensa para sí mismos y para otros Estados. En el segundo nivel, están economías emergentes como la de China o Brasil, que cuentan con algunas tecnologías e industrias propias, suficientes para algunas amenazas. Y en el tercer nivel están economías como la de México y Nigeria, con poca tecnología e industria para producir armas y equipos militares. Se considera que el Perú está en este nivel, ya que cuenta con ciertas empresas de defensa como la Fábrica de Armas y Municiones del Ejército (FAME) y el Servicio Industrial de la Marina (SIMA), pero que no son autosuficientes para la seguridad nacional.
Así, los países del tercer nivel deben tener presente a qué países y empresas compran sus equipos y armamento, teniendo en cuenta que el conocimiento de estos equipos es esencial en el teatro de operaciones y que el mantenimiento puede representar un incremento de gastos, sobre todo si no se cuenta con condiciones de igualdad en las negociaciones. El sistema de alianzas también es indispensable, para evitar comprar armas y equipo de un actor que pueda llegar a ser un adversario, lo que podría perjudicar la seguridad del Estado.
Ahora bien, para analizar lo anterior, sin dejar de lado las relaciones civiles-militares y su considerable impacto en las decisiones que se toman en torno a la economía de defensa, es necesario tener en cuenta los actores relevantes en la toma de decisiones, sus intereses, los factores del entorno que pueden influir en los resultados finales y la relación entre dichos actores y el entorno para producir un resultado específico (Kuehn & Lorenz, 2011).
Finalmente, en un Estado democrático se debe responder a un espectro amplio de amenazas manteniendo coherencia no solo con los estándares internos, sino también con los establecidos a nivel global de los cuales se forma parte (Bruneau & Matei, 2008). En el caso de Perú, se siguen las directrices de la ONU y del sistema interamericano de defensa. Por lo tanto, los roles de las Fuerzas Militares y las asignaciones que se les confieren para cumplir su misión constitucional deben alinearse con los principios democráticos y de libertad. En otras palabras, es necesario reconciliar la existencia de un estamento militar lo suficientemente fuerte para responder a las amenazas reconocidas por el gobierno civil, pero también lo suficientemente subordinado a este, que ha sido legítima y legalmente constituido (Huntington, 1957; Janowitz, 1960). Es decir, se debe buscar una armonía entre la seguridad y la libertad.
Metodología
Desde la perspectiva de los estudios de futuro, existen incertidumbres y riesgos a largo plazo de diversa índole que requieren respuestas efectivas y bien fundamentadas para apoyar la toma de decisiones en las instituciones. Las tipologías de incertidumbre incluyen la estatal o ambiental percibida, de efecto y de respuesta, según la clasificación de Milliken (1987), y abarcan desde problemas de largo plazo hasta riesgos de gran escala. Esto subraya la importancia de contar con herramientas, ya sean simples o complejas, para anticipar y preparar respuestas adecuadas ante los desafíos futuros, y reforzar la gobernanza anticipatoria, entendida como la regulación de "los procesos de toma de decisiones colectivas para problemas y desafíos que aún no existen a nivel de realidad tangible en la actualidad" (Fuerth, 2009).
Para esta investigación, se hizo uso del método Delphi, cuyo propósito es recopilar y acercar las opiniones de expertos mediante el análisis y la reflexión sobre un problema previamente definido (Varela-Ruiz et al., 2012), con el fin de identificar probabilidades lineales. Este es un método semicuantitativo, ya que aplica principios matemáticos para cuantificar la subjetividad, los juicios racionales y los puntos de vista de expertos y conocedores (Cañizares & Suárez, 2022), en aras de establecer la probabilidad de ocurrencia en el tiempo de un evento futuro.
Cabe plantear la pregunta de si existen relaciones directas no estudiadas entre un tipo de incertidumbre colectiva y los procesos de gobernanza anticipatoria (Melo-Rodrigues, 2023). Es posible que se pretenda atender aquellos eventos, actos y decisiones derivados de la insuficiencia de información crítica, que permitan las relaciones entre actores y gestores, y, a su vez, entender su carácter en los procesos desarrollados por los actores hacia la construcción de lo público, considerando los resultados y comprendiendo que "es una constelación de participantes con la intención y la capacidad de actuar en el sistema global" (Dussouy, 2010, p. 142).
En el dinámico campo de los estudios de futuro, el método Delphi emerge como una herramienta crucial para explorar futuros potenciales mediante el consenso de expertos. Aplicado en el contexto del Ejército del Perú, este método permite discernir y categorizar futuros posibles que pueden impactar significativamente la economía de defensa. A través de encuestas Delphi, la tabulación de datos y el análisis cualitativo, se logra una comprensión sistemática de las tendencias emergentes y las posibles disrupciones que podrían configurar el panorama en los próximos años.
Así las cosas, en esta investigación se implementó una encuesta, a partir de la cual se identificaron drivers, que definen el comportamiento actual y potencial de la ejecución, y el core o foco central donde se centran los recursos, acciones y operaciones de los aspectos relevantes de economía de defensa asignados al sector, en especial al Ejército del Perú. El análisis se realiza según los cuartiles, las frecuencias teóricas, la mediana, la variación, la media aritmética y la desviación, aplicando la técnica de arquetipos o la construcción de cuatro posibles escenarios de futuro, determinados por su madurez de crecimiento continuado, colapso, disciplina y transformación. Se diligenciaron formatos independientes por cada asesor y oficial del Ejército del Perú. Sus resultados se usaron para identificar y valorar los drivers.
Identificación de los drivers
Los drivers son aquellos factores o fuerzas que impulsan la dinámica de un sistema y que, a su vez, tienen la capacidad de influir significativamente en el desarrollo y la construcción de futuros. En este sentido, cuando se trata de estudios de futuro como una disciplina que explora posibilidades, probabilidades y opciones de futuro, así como las visiones y valores asociados con ellos, es viable recabar en los diferentes métodos para prever y evaluar escenarios (Slaughter & Hines, 2020).
Los drivers se identifican mediante la aplicación de diversos métodos de orden cualitativo y cuantitativo, incluyendo el análisis Pestel, la encuesta Delphi, el análisis de tendencias, el IGO, el ábaco de Regnier, entre otros. Para este estudio, se ha definido como herramienta la encuesta Delphi, aplicada a diferentes asesores y oficiales del Ejército del Perú, asociados al sector defensa o al presupuesto de la nación. Adicionalmente, se plantearon diferentes tendencias sociales, desarrollos tecnológicos, cambios económicos, dinámicas políticas y factores ambientales para ampliar el espectro. El perfil de los expertos escogidos se encuentra consignado en la Tabla 1.
Tabla 1 Perfil de los expertos escogidos
N° | Ocupación | Área de especialización |
---|---|---|
1 | Oficial del Ejército del Perú | Planeamiento estratégico - Educación - Ciencias militares -Doctrina militar |
2 | Oficial del Ejército del Perú | Planeamiento estratégico |
3 | Oficial del Ejército del Perú | Cuartel general - Ciencias militares |
4 | Oficial del Ejército del Perú | Jefe del Departamento de Planeamiento |
5 | Oficial del Ejército del Perú | Locador de servicios - Asesor de Subdirección de Programación y Planeamiento de Inversiones |
6 | Oficial del Ejército del Perú | Asesor de planeamiento estratégico |
7 | Oficial del Ejército del Perú | Cuartel general |
8 | Asesor del Ejército del Perú | Asesor de la Dirección de Inversiones del Ejército |
9 | Asesor del Ejército del Perú | Jefatura de inteligencia naval |
10 | Oficial del Ejército del Perú | Planeamiento estratégico - Doctrina militar |
Fuente: Elaboración propia
Esquema de la encuesta Delphi
Para el desarrollo de la encuesta Delphi, se tuvieron en cuenta áreas importantes de estudio. Para cada una de estas áreas, se plantearon preguntas asociadas para identificar y valorar los drivers (Tabla 2).
Tabla 2 Áreas de estudio y drivers
Área de estudio | Drivers | Puntos clave explicados a los expertos |
Porcentaje del PIB asignado a la defensa | Se incrementará el porcentaje del PIB asignado para la defensa. | Se trata de un aumento en el porcentaje del PIB asignado a la financiación de las Fuerzas Armadas o al sector defensa en general (Ruttan, 2006). |
Se mantendrá el porcentaje del PIB asignado para la defensa. | Se trata de que el porcentaje del PIB que se dedica al sector defensa permanece igual a través de los años, lo que podría representar estancamiento, estabilidad o priorización constante de los recursos asignados al Ejército del Perú y su desarrollo para las políticas de defensa. | |
Se disminuirá el porcentaje del PIB asignado para la defensa. | Se trata de la afectación directa a las capacidades militares y sus implicaciones en seguridad nacional, relaciones internacionales y desarrollo socioeconómico. | |
Se ejecutarán acciones de autosostenimiento del Ejército del Perú. | Se refiere a aquellas iniciativas que permiten al Ejército del Perú generar sus propios recursos o reducir su dependencia del presupuesto estatal, haciendo posible incluir la producción de bienes y servicios, la gestión de recursos naturales y el desarrollo de proyectos especiales propios. | |
Porcentaje y uso del presupuesto de defensa asignado al Ejército Peruano | Se asignará presupuesto al Ejército del Perú para la modernización de equipos y tecnología. | Hace referencia a la destinación de recursos financieros al sector defensa cuyo propósito es actualizar, modernizar y adquirir nuevas tecnologías y equipos militares. Esto puede incluir armamento avanzado, sistemas de comunicación, vehículos militares y tecnologías de defensa cibernética (Hartley, 2010) |
Se asignará presupuesto al Ejército del Perú para entrenamiento y capacidades operativas. | Se trata de apropiar presupuesto para el entrenamiento y las capacidades operativas del Ejército del Perú, lo que podría implicar inversiones en la formación y preparación del personal militar, además de programas de entrenamiento, simulaciones, ejercicios de campo y la mejora de las capacidades tácticas y estratégicas. | |
Se asignará presupuesto al Ejército del Perú para mantenimiento de infraestructura y mejora de las condiciones del personal militar. | Implica financiamiento para la conservación y mejora de instalaciones militares, casas fiscales, hospitales y otros recursos esenciales, así como mejorar las condiciones de vida y trabajo del personal militar. | |
Se asignará presupuesto al Ejército del Perú para investigación y desarrollo. | Hace referencia a la inversión en la creación de nuevas tecnologías, tácticas y estrategias militares o financiamiento de proyectos de investigación en colaboración con universidades, institutos de investigación y la industria privada. | |
Amenazas identificadas en Perú desde el exterior, y desafíos en el interior a los que responde el Ejército Peruano | Las principales amenazas externas identificadas serán el narcotráfico y el terrorismo internacional, mientras que los desafíos internos incluirán la lucha contra los grupos insurgentes y el crimen organizado. | Se trata de la evaluación de los riesgos más significativos que enfrenta el país y que deben ser abordados por el Ejército del Perú. |
Las amenazas externas más significativas serán las disputas territoriales y el cambio climático, mientras que internamente el Ejército responderá a desastres naturales y crisis humanitarias. | Se relaciona con los desafíos internos y la evaluación de riesgos geopolíticos y ambientales que afectan la seguridad nacional y requieren una preparación militar adecuada. | |
Las amenazas externas se centrarán en ciberataques y espionaje, y los desafíos internos incluirán la seguridad fronteriza y la estabilidad social en regiones conflictivas. | Implica una evaluación de los riesgos de la era digital y los problemas internos de gobernabilidad y control territorial. | |
Alianzas internacionales y domésticas del Ejército peruano en materia de defensa | El Ejército Peruano fortalecerá sus alianzas con países vecinos y organizaciones regionales para mejorar la cooperación en seguridad y defensa. | Implica aumentar la colaboración y coordinación con otros Estados y entidades regionales para enfrentar amenazas comunes y mejorar la seguridad colectiva. |
Perú establecerá nuevas alianzas con países de fuera de la región para intercambios tecnológicos y capacitación militar. | Se trata de buscar cooperación internacional más allá de las fronteras regionales para obtener acceso a tecnologías avanzadas y programas de capacitación que mejoren las capacidades del Ejército del Perú. | |
Las alianzas domésticas se centrarán en la cooperación con la policía nacional y agencias de seguridad para enfrentar conjuntamente amenazas internas como el narcotráfico y el terrorismo. | Refleja un enfoque integral y coordinado para abordar problemas de seguridad interna de manera más efectiva. | |
Sectores estratégicos para la defensa del Perú | Los sectores estratégicos incluirán la ciberseguridad y la inteligencia, con una fuerte inversión en tecnología y formación especializada. | Implica priorizar la protección contra amenazas digitales y la mejora de las capacidades de recopilación y análisis de información. |
La defensa territorial y la protección de infraestructuras críticas, como las redes de energía y transporte, serán los sectores prioritarios. | Se trata de concentrar los esfuerzos y recursos del Ejército en asegurar la integridad del territorio nacional y la funcionalidad de las infraestructuras esenciales para el país. | |
La integración de la defensa civil y militar en la respuesta a desastres naturales y emergencias humanitarias será fundamental para la estrategia de defensa. | Se trata de la coordinación de las capacidades y recursos de las Fuerzas Armadas y las organizaciones civiles para mejorar la eficacia y eficiencia en la gestión de crisis y asistencia humanitaria. |
Fuente: Elaboración propia
Resultados
Distribución por cuartiles
La encuesta Delphi, compuesta por 5 áreas de análisis para un total de 17 drivers, fue evaluada por separado según su experticia y pertinencia, para realizar la ponderación y consolidación de los datos. Se consideraron cinco métodos para determinar las preguntas que influyen de manera significativa en el desarrollo de escenarios de futuro dentro de los eventos relevantes en economía de defensa del Perú: distribución por cuartiles, clasificación por frecuencias teóricas, clasificación según la mediana, clasificación por el coeficiente de variación y clasificación según la media aritmética y la desviación estándar. Teniendo en cuenta que el método de distribución de cuartiles mostró un dato medio comparado con los otros, se optó por la aplicación de dicha metodología. Los resultados arrojaron para el cuartil más alto ocho drivers (Tabla 3).
Tabla 3 Resultados
Elementos planteados | N.° | Drivers | Frecuencia | Porcentaje | Acumulado de las frecuencias en orden descendente | % acumulado descendente |
---|---|---|---|---|---|---|
Porcentaje y uso del presupuesto de defensa asignado al Ejército Peruano | 1 | Se incrementará el porcentaje del PIB asignado al sector defensa. | 18 | 7,11 % | 18 | 7,11 % |
Amenazas identificadas en Perú desde el e1terior, y desafíos en el interior a los que responde el Ejército Peruano | 2 | Las principales amenazas internas identificadas serán el narcotráfico y el terrorismo internacional, mientras que los desafíos internos incluirán la lucha contra los grupos insurgentes y el crimen organizado. | 18 | 7,11 % | 36 | 14,23 % |
Sectores estratégicos para la defensa del Perú | 3 | La defensa territorial y la protección de infraestructuras críticas, como las redes de energía y transporte, serán los sectores prioritarios. | 18 | 7,11 % | 54 | 21,34 % |
Porcentaje y uso del presupuesto de defensa asignado al Ejército Peruano | 4 | Se ejecutarán acciones de autosostenimiento del Ejército del Perú. | 17 | 6,72 % | 71 | 28,06 % |
Alianzas internacionales y domésticas del Ejército peruano en materia de defensa | 5 | El Ejército Peruano fortalecerá sus alianzas con países vecinos y organizaciones regionales para mejorar la cooperación en seguridad y defensa. | 17 | 6,72 % | 88 | 34,78 % |
Sectores estratégicos para la defensa del Perú | 6 | La integración de la defensa civil y militar en la respuesta a desastres naturales y emergencias humanitarias será fundamental para la estrategia de defensa. | 17 | 6,72 % | 105 | 41,50 % |
Porcentaje y uso del presupuesto de defensa asignado al Ejército Peruano | 7 | Se asignará presupuesto al Ejército del Perú para la modernización de equipos y tecnología. | 16 | 6,32 % | 121 | 47,83 % |
Porcentaje y uso del presupuesto de defensa asignado al Ejército Peruano | 8 | Se asignará presupuesto al Ejército del Perú para entrenamiento y capacidades operativas. | 16 | 6,32 % | 137 | 54,15 % |
Fuente: Elaboración propia
De acuerdo con los resultados obtenidos, se establecieron los ocho drivers de la Tabla 3, que representan un 54,15 % de ejecución de acciones encaminadas a consolidar estrategias que permitan llevar tanto la ejecución presupuestal como los objetivos estratégicos hacia la consolidación de un escenario viable para el sector defensa.
Los datos resultantes para la clasificación por frecuencias teóricas indican que las áreas de estudio presentan frecuencias superiores a 15, lo que las hace muy significativas para el análisis del fenómeno. El resultado son las mismas 8 preguntas base identificadas por el método de cuartiles, ya que su frecuencia teórica es mayor a 14,88, aproximándose a 15. Para el análisis de los datos en relación con la clasificación de la mediana (15), se consideraron aquellas frecuencias iguales o superiores a este valor, lo que permite incluir los 8 drivers ya identificados.
Con la clasificación por el coeficiente de variación se tuvieron en cuenta dos factores: la media, equivalente a 14,9, y la desviación, equivalente a 2,9. En tal sentido, el porcentaje de frecuencias en la cola de valores más altos equivale a 9,6, que para el conjunto de datos arroja como resultado únicamente el incremento del porcentaje del PIB asignado a defensa. Esto permite afirmar que el porcentaje de frecuencia equivale a 7,11 % con una frecuencia de 18.
Finalmente, para la clasificación según la media aritmética y la desviación, se determinó que las frecuencias altas corresponden a la media +1, equivalente a 17,8. Las afirmaciones base elegidas son: a) se incrementará el porcentaje del PIB asignado al sector de defensa;, b) las principales amenazas externas identificadas serán el narcotráfico y el terrorismo internacional, mientras que los desafíos internos incluirán la lucha contra los grupos insurgentes y el crimen organizado; c) la defensa territorial y la protección de infraestructuras críticas, como las redes de energía y transporte, serán los sectores prioritarios; d) se ejecutarán acciones de autosostenimiento del Ejército del Perú, y e) el Ejército peruano fortalecerá sus alianzas con países vecinos y organizaciones regionales para mejorar la cooperación en seguridad y defensa.
Las frecuencias bajas se determinaron por la media -1, equivalente a 12, y las afirmaciones base elegidas fueron estas: a) Perú establecerá nuevas alianzas con países de fuera de la región para intercambios tecnológicos y capacitación militar; b) se mantendrá el porcentaje del PIB asignado al sector defensa; c) se asignará presupuesto al Ejército del Perú para mantenimiento de infraestructura y mejora de las condiciones del personal militar, y d) se asignará presupuesto al Ejército del Perú para investigación y desarrollo.
Discusión
Arquetipos para el Ejército del Perú
El proceso Delphi reveló cuatro arquetipos fundamentales que encapsulan distintas visiones y escenarios futuros. Estos arquetipos no solo representan posibles trayectorias evolutivas, sino que también proporcionan una base sólida para la formulación de estrategias adaptativas y decisiones informadas en un entorno cada vez más complejo y globalizado. Para desarrollar estos arquetipos, se utilizaron metodologías comunes en los estudios de futuro, con un enfoque en la identificación de factores críticos y la elaboración de escenarios.
En resumen, mediante la aplicación del método Delphi y el análisis de sus resultados, se ofrece una visión técnica y accesible para anticipar futuros escenarios en la economía de defensa del Perú. Al integrar análisis teóricos y metodologías propias de los estudios de futuro, se establece una base sólida para el diseño de estrategias de defensa adaptativas, esenciales en un mundo en constante cambio.
Arquetipo 1: Crecimiento continuo
Este arquetipo se caracteriza por un escenario en el cual las condiciones económicas y estratégicas son favorables, lo que propicia un crecimiento sostenido en el ámbito militar y de defensa del Perú. En este contexto, se prevé que el país experimentará un crecimiento económico estable, permitiendo la asignación de recursos suficientes para fortalecer sus capacidades defensivas. El énfasis en alianzas regionales y modernización tecnológica refuerza este escenario de crecimiento continuo, destacando una planificación estratégica a largo plazo y un compromiso con la mejora constante de las capacidades de defensa.
En este arquetipo, el Ejército del Perú experimenta un crecimiento constante en términos de financiamiento, capacidades tecnológicas y entrenamiento, reflejado en la asignación presupuestal anual. El gobierno habrá incrementado de manera sostenida el PIB destinado al sector defensa, particularmente al Ejército del Perú, lo que permite una modernización integral de equipos y tecnologías. Ejemplos de este avance incluirán la adquisición de drones avanzados, sistemas de defensa antiaérea de última generación y vehículos blindados con tecnología de punta, fundamentales para mantener una ventaja estratégica frente a las amenazas.
La lucha contra el narcotráfico y el terrorismo internacional habrá sido efectiva gracias a la implementación de tecnologías avanzadas y a las operaciones conjuntas con fuerzas aliadas. Los desafíos internos, como la lucha contra los grupos insurgentes y el crimen organizado, se habrán gestionado con éxito mediante una coordinación eficiente, colaboración interinstitucional y operaciones militares bien organizadas. La defensa territorial y la protección de infraestructuras críticas son prioridades claras, con la implementación de sistemas avanzados de seguridad cibernética y la creación de unidades especializadas en la protección de activos estratégicos de la nación.
Las alianzas con países vecinos y organizaciones regionales se habrán fortalecido, para permitir hacer operaciones conjuntas y ejercicios militares que mejoran la interoperabilidad y la cooperación en seguridad y defensa. Estas alianzas también habrán facilitado el intercambio de tecnología y conocimientos, potenciando significativamente las capacidades del Ejército del Perú. Además, el Ejército desempeña un papel clave en la respuesta a desastres naturales y emergencias humanitarias, con equipos de respuesta rápida y preparación técnica adecuados para actuar de manera eficiente en cualquier situación, garantizando así una respuesta coordinada y efectiva.
Arquetipo 2: Colapso
Este escenario adverso representa una situación en la que las amenazas internas y externas, combinadas con dificultades económicas, podrían conducir a un colapso en las capacidades y efectividad del Ejército del Perú. La integración de amenazas complejas y la limitación de recursos configuran un escenario de alta incertidumbre, que podría llevar a una incapacidad para cumplir con sus funciones prioritarias, lo que podría resultar en un colapso parcial o total de sus capacidades operativas y estratégicas.
En este arquetipo, el PIB asignado al sector defensa, particularmente al Ejército del Perú, no habrá crecido lo suficiente para enfrentar los desafíos actuales. La falta de inversión habrá provocado una obsolescencia tecnológica, con equipos y sistemas incapaces de responder a las amenazas modernas. El narcotráfico y el terrorismo internacional habrán aumentado, debilitando las capacidades de la Fuerza y estableciendo redes que operan con impunidad en varias municipalidades. Las acciones planificadas para el autosostenimiento no se han implementado adecuadamente, lo que ha resultado en una dependencia continua de recursos externos y de su manejo ineficiente.
La protección de infraestructuras críticas es deficiente, lo que afecta tanto la economía como la calidad de vida de los ciudadanos. Las alianzas con países vecinos y organizaciones regionales habrán decaído debido a la falta de confianza y cooperación, dejando a la seguridad y la defensa como esfuerzos aislados, con una mínima cooperación internacional.
Las operaciones conjuntas y los ejercicios militares son prácticamente inexistentes, lo que debilita aún más la capacidad del Ejército para enfrentar amenazas transnacionales.
La capacidad de respuesta a desastres y emergencias es ineficaz, resultando en respuestas tardías y mal coordinadas, lo que agrava las crisis y aumenta el sufrimiento de la población afectada. Los recursos son insuficientes y la logística es caótica, lo que deja a muchas áreas sin la asistencia adecuada, intensificando la vulnerabilidad ante situaciones de emergencia.
Arquetipo 3: Disciplina
Se trata de un escenario donde la disciplina financiera y operativa es fundamental para la efectividad y sostenibilidad a largo plazo de las Fuerzas Armadas del Perú. Allí cobra especial valor la gestión de recursos, la integración efectiva en operaciones de defensa civil y militar. Asimismo, se debe contar con un enfoque claro en áreas críticas como la infraestructura y el entrenamiento, toda vez que resultan esenciales para mantener la efectividad y adaptabilidad del Ejército del Perú en un entorno cambiante y desafiante.
En este arquetipo, se ha adoptado una cultura de disciplina estricta y gestión eficiente. El aumento del porcentaje del PIB asignado ha sido moderado pero constante, lo que ha permitido realizar inversiones cuidadosas y estratégicas en la modernización de equipos y tecnologías. Cada unidad optimiza el uso de los recursos, evitando el desperdicio y maximizando el retorno de cada inversión. La gestión de recursos se planifica meticulosamente y las estrategias de sostenibilidad se ejecutan de manera rigurosa.
La defensa territorial y la protección de infraestructuras críticas se gestionan con protocolos estrictos y personal altamente entrenado. Estas infraestructuras están protegidas por sistemas de seguridad robustos, lo que garantiza su operación continua y segura. La lucha contra el narcotráfico, el terrorismo internacional, los grupos insurgentes y el crimen organizado es sistemática y efectiva, con operaciones planificadas y ejecutadas con precisión.
Las alianzas con países vecinos y organizaciones regionales se fundamentan en el respeto mutuo y la cooperación disciplinada. La coordinación en seguridad y defensa se lleva a cabo a través de ejercicios conjuntos, centrados en la mejora continua de la interoperabilidad y el entendimiento mutuo. Además, la respuesta oportuna ante desastres naturales y emergencias humanitarias se realiza con precisión, asegurando una respuesta coordinada y eficiente en cada situación.
Arquetipo 4: Transformación
Este arquetipo implica un proceso significativo de cambio y adaptación estratégica para enfrentar nuevas realidades y desafíos emergentes, que prevén una transformación mediante la adopción de tecnologías avanzadas, la mejora de la cooperación internacional y la reestructuración interna para adaptarse mejor a las amenazas contemporáneas y futuras. Se trata de una estrategia proactiva y orientada al futuro para mantener la relevancia y eficacia en el ámbito de la defensa nacional.
En este escenario, se experimenta una transformación profunda y adaptativa a las nuevas realidades del entorno local y global. El incremento del porcentaje del PIB asignado ha permitido no solo la modernización de equipos y tecnologías, sino también la implementación de innovaciones disruptivas en la estrategia y operación militar. La adopción de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, la robótica y los sistemas autónomos habrá revolucionado las capacidades operativas. Drones de combate y vigilancia operan de manera autónoma, lo que permite una mayor cobertura territorial y control, mientras que los sistemas avanzados de defensa cibernética protegen infraestructuras críticas y operaciones militares contra ciberataques.
La defensa territorial y la protección de infraestructuras críticas se gestionan con un enfoque futurista, utilizando sistemas de vigilancia y respuesta automatizados, aprovechando tanto los avances tecnológicos propios como los adquiridos. La lucha contra el narcotráfico, el terrorismo internacional, los grupos insurgentes y el crimen organizado se realiza con herramientas militares avanzadas y estrategias que permiten respuestas rápidas y efectivas ante cualquier amenaza.
Las alianzas con países vecinos y organizaciones regionales se habrán redefinido, formando parte de redes de cooperación que comparten inteligencia y recursos en tiempo real. La interoperabilidad es total, con Fuerzas Armadas que operan como una unidad cohesiva en ejercicios conjuntos y operaciones multinacionales. La capacidad de respuesta ante situaciones de desastre y emergencias humanitarias, además del talento humano, se apoya en una infraestructura y logística transformadas que permiten una respuesta inmediata y efectiva, gracias a la implementación de sistemas de alertas tempranas y equipos de respuesta rápida.
Conclusiones
De acuerdo con los resultados, se puede esperar que el Perú se mantenga en un aumento prudente del porcentaje del PIB asignado a las Fuerzas Militares, generando también una autogestión de recursos por medio de la inversión y el fortalecimiento de sus recursos.
Al contrastar la opinión de los expertos con la Política Nacional Multisectorial de Seguridad y Defensa Nacional al 2030 (Ministerio de Defensa del Perú, 2022), se concluye que la subversión y el terrorismo, y el tráfico ilícito de drogas y delitos conexos son las dos principales amenazas a la seguridad y a la defensa. Al respecto, en las Figuras 3 y 4 se muestra el comportamiento de estas amenazas según las cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) del Perú.

Fuente: Elaboración propia con base en datos del INEI (2022)
Figura 3 Acciones terroristas registradas del 2018 al 2022.

Fuente: Elaboración propia con base en datos del INEI (2022)
Figura 4 Droga ilícita decomisada de 2015 a 2022 en kilogramos (kg)
Se observa que, aunque los ataques terroristas relacionados con la subversión han disminuido desde 2020, la cantidad de kilogramos de droga incautados ha aumentado precisamente a partir de ese mismo año. Esto concuerda con la respuesta de los expertos, quienes identifican como principales amenazas el narcotráfico, el terrorismo internacional, la subversión y el crimen organizado transnacional, asignando un menor puntaje a otro tipo de amenazas de carácter tradicional, como la disputa territorial y la seguridad fronteriza. Incluso otras amenazas consideradas desde la seguridad hemisférica, como la estabilidad social, y factores medioambientales, como el cambio climático y los desastres naturales, reciben menos atención. No obstante, se evidencia una creciente conciencia sobre las emergencias humanitarias y la infraestructura crítica, ya que los expertos las consideran un sector estratégico.
Por otro lado, se evidencia un fortalecimiento de la cooperación en el entorno regional en Perú, lo cual ya ha sucedido en regiones como el Amazonas. Tal como expone García-Pinzón (2018), Brasil, Colombia y Perú conforman una región transfronteriza donde se enfrentan problemas comunes, como la falta de control institucional en los territorios y la falta de articulación entre el gobierno central y las regiones. Asimismo, en esta zona convergen los intereses de los países mencionados, ya que la región amazónica es rica en recursos naturales y tiene un alto potencial para el turismo. Finalmente, los Estados comparten amenazas comunes, como el narcotráfico, el crimen organizado transnacional y la presencia de actores ilegales.
Por ello, la zona transfronteriza requiere una respuesta basada en la cooperación regional, ya que no puede ser abordada desde la visión tradicional de un Estado soberano, algo que también se aplica a las principales amenazas que enfrenta el Perú. Esta situación se complica por la desarticulación entre el gobierno y la población de las regiones, lo que dificulta la cooperación. En este contexto, se necesitan respuestas coordinadas, combinadas e interagenciales, que no solo incluyan a las entidades nacionales, sino también una planificación conjunta con otros países vecinos. Este enfoque está alineado con el interés de Perú en evitar una carrera armamentista en la región (Flemes & Nolte, 2010).
Esto también refleja la cautela del Perú en cuanto a sus adquisiciones de defensa, lo cual se ve reflejado en la ubicación de sus alianzas. Estas están marcadas por el pragmatismo y la diversidad, ya que el Perú mantiene diversas alianzas, incluyendo a Estados Unidos, pero también a China, Rusia, países de la Unión Europea como Francia y España, y Brasil. En este sentido, resultan interesantes los acercamientos de Perú con China, como expone Ramírez-Bullón (2021), quien destaca la compra de equipos y diversas donaciones por parte de China para apoyar al Perú en situaciones humanitarias.
De la misma forma, los expertos favorecen la modernización de equipos y tecnología en el Perú, lo cual se relaciona con lo establecido en el Libro Blanco, donde se señala lo siguiente: "En términos económicos, la Seguridad y la Defensa Nacional se define como un bien público intangible, necesario fundamentalmente para garantizar la Independencia, la Soberanía y la Integridad Territorial del Estado, fijados en la Constitución Política del Estado" (Ministerio de Defensa de la República del Perú, 2006). Es evidente, por tanto, que detrás de la inversión en defensa se encuentran amenazas significativas, como el narcotráfico y el crimen organizado transnacional (Villalba-García, 2022). Para enfrentarlas, se requieren Fuerzas Armadas con capacidades amplias, lo que exige una adaptación y modernización constante de equipos, tecnología y capacidades operativas. Estos elementos son fundamentales para enfrentar desafíos cambiantes y emergentes, tanto en escenarios de crecimiento continuo como de transformación, con el fin de mantener la competitividad del país.
Así, se evidencia la importancia de una planificación estratégica sólida, en la que la inversión en capacidades tecnológicas y operativas, junto con la colaboración efectiva a nivel nacional e internacional, contribuyen al fortalecimiento de la defensa y seguridad del Perú en un entorno global dinámico y desafiante. La gestión estratégica y la disciplina financiera se presentan como factores críticos tanto en el presente como en el futuro del Ejército del Perú, dado que una administración eficiente y prudente de los presupuestos asignados es fundamental para asegurar la sostenibilidad y la efectividad operativa.
Finalmente, se establece la necesidad de fortalecer las estrategias proactivas ante amenazas complejas, combinando medidas de seguridad tradicionales con enfoques innovadores y colaborativos, mediante integraciones multidimensionales que impulsen la resiliencia, el fortalecimiento de capacidades, las alianzas regionales y el desarrollo de capacidades de inteligencia y respuesta rápida. Es esencial implementar estrategias de resiliencia institucional y adaptabilidad que integren capacidades de respuesta operativa, flexibilidad para ajustar procesos, procedimientos y prioridades, de acuerdo con las condiciones políticas, económicas y de seguridad cambiantes.