Introducción
Colombia sufrió, por décadas, un conflicto armado que dejó miles de víctimas, civiles y militares, y causó una crisis de seguridad de dimensiones catastróficas 1,2. Durante los últimos 50 años del conflicto hubo aproximadamente 92.426 víctimas de acciones hostiles y, desde 1988, ocurrieron alrededor de 39.000 muertes debidas al conflicto armado 3.
Desde una perspectiva global, se ha estimado que anualmente unas 800.000 personas son víctimas de heridas de guerra que requieren admisión hospitalaria; de estas, una proporción importante es causada por minas antipersona 4. En Colombia, las minas antipersona causaron 11.929 víctimas de trauma, lo que puso al país como una de las regiones con la mayor tasa de víctimas por estos artefactos a nivel mundial 5.
La carga de trauma y violencia generada por los conflictos armados podría ser de mayor magnitud en minorías, individuos con un estado socio-económico de base bajo y poblaciones vulnerables 6. En el contexto de las minas antipersona, los efectos podrían ser peores ya que estos artefactos se ubican más comúnmente en áreas rurales, en donde las personas pertenecen a estratos socioeconómicos más bajos o a minorías étnicas (indígenas o afrodescendientes).
El propósito de este estudio fue estudiar las disparidades en mortalidad como función de la pertenencia a minorías étnicas entre víctimas de minas antipersona en Colombia.
Métodos
Este estudio se reportó de acuerdo con la guía STROBE para estudios observacionales.
Fuente de datos
Para este estudio observacional, utilizamos datos del Registro Colombiano de Víctimas de Lesiones por Minas Antipersonal (base de datos MAP/MUSE), que está completamente disponible en línea y proporciona información pública, anonimizada, de todas las personas que han sido víctimas de lesiones por minas antipersona en Colombia, desde 1991.
La base de datos MAP/MUSE es un registro patrocinado por el gobierno de la República de Colombia, que se lanzó en el año 2001, con el objetivo de recopilar datos de todos los casos de lesiones por minas antipersona en el país. Aunque inicialmente, el registro recopiló datos retrospectivamente de 1991 a 2001, la recolección prospectiva y sistemática de información comenzó a partir del 2002.
Población de estudio
Los registros de la base de datos MAP/MUSE se extrajeron de los años 2002 a 2018 y se incluyeron todas las personas registradas en la base de datos durante este período. La base de datos contiene información sobre datos demográficos y resultados. Específicamente, los elementos de datos centrales en el MAP/MUSE incluyen edad, género, origen étnico, lugar de la lesión y resultado (vivo o muerto). También contiene datos sobre si la víctima era un soldado o un civil.
Análisis estadístico
Las diferencias en las características de las víctimas de las minas terrestres se compararon entre individuos de minorías étinicas y la población mestiza, utilizando una prueba de chi-cuadrado para variables categóricas. La mortalidad se calculó dividiendo el número de eventos (muerte) por el número total de víctimas de las minas terrestres antipersonal.
Se utilizó un modelo de regresión multivariable, ajustado por sexo, grupo de edad, raza, ocupación (soldado en servicio vs. civil), área rural y zonas geográficas (departamentos), de acuerdo con el volumen de casos, para estudiar la asociación entre la pertenencia a un grupo étnico y la mortalidad por minas antipersona. Todos los análisis se realizaron en el software Stata®, versión 14 (StataCorp. LP, College Station, TX, USA).
Resultados
Durante el periodo observado se registró un total de 10.306 casos de lesiones por minas antipersona, de los cuales 430 pertenecían a grupos étnicos minoritarios (indígenas o afrodescendientes). La tabla 1 presenta las características generales de la cohorte estudiada.
Tabla 1. Características generales de toda la cohorte de víctimas de minas antipersona. Colombia, 2002-2018.

De todos los individuos víctimas por minas antipersona, 85 (19,7 %) eran mujeres y 156 (36,2 %) eran menores de 18 años. Casi todas las personas de grupos étnicos minoritarios se encontraban en zonas rurales (n=427; 99,3 %). La mortalidad fue significativamente mayor entre los individuos de grupos étnicos minoritarios, en comparación con la población mestiza (mestizos 18,5 % vs. individuos de minorías étnicas 29,3 %; p < 0,001).
Después de ajustar por sexo, grupo de edad, estado de soldado en servicio activo, área rural y volumen de casos por departamentos geográficos, encontramos que las minorías étnicas tenían mayores probabilidades de mortalidad ajustadas al riesgo después de sufrir una lesión por minas terrestres (OR=2,03; IC95% 1,61- 2,56; p < 0,001).
Discusión
En este estudio usamos datos de más de diez mil víctimas de minas antipersona, recopilados por un periodo de 16 años, y encontramos que la probabilidad ajustada de muerte luego de sufrir una lesión con este tipo de artefactos fue significativamente mayor en individuos pertenecientes a grupos étnicos minoritarios, específicamente en comunidades negras e indígenas. Estos resultados son preocupantes y deberían impulsar la creación e implementación de políticas públicas encaminadas a disminuir el impacto de esta disparidad, sobretodo en áreas rurales de Colombia.
El principal hallazgo de este estudio fue que el riesgo ajustado de morir fue mayor para individuos de grupos étnicos catalogados como minorías. Estudios previos han mostrado que los grupos raciales entendidos como minorías se han visto afectados en mayor magnitud luego de sufrir trauma 7,8,9. Evidencia de otras latitudes muestra que los pacientes de raza negra tienen una probabilidad mayor de morir en el contexto de traumatismos al ser comparados con pacientes de raza blanca. Nuestro estudio muestra resultados similares, siendo el mecanismo de trauma las minas antipersonas.
En Colombia este fenómeno ha persistido durante los últimos 50 años, desencadenado por el conflicto armado, y es nuestra intención poner en evidencia que las poblaciones minoritarias son las que pueden sufrir peores desenlaces. Estos resultados podrían servir para procurar reducir las disparidades que existen en la atención en salud. Algunas intervenciones que pensamos podrían reducir las diferencias entre poblaciones son mejorar la cobertura del sistema de salud y generar programas de prevención dirigidos a poblaciones más vulnerables, las cuales durante años se han visto marginadas en nuestro país.
Aunque encontramos una disparidad en la mortalidad como función de la pertenencia a un grupo étnico, es necesario mencionar que este hallazgo podría deberse a otros factores. Por ejemplo, nuestros resultados podrían estar permeados por factores de confusión, dado que las comunidades minoritarias tienden a vivir en regiones alejadas, donde el acceso a servicios de salud es limitado. En este escenario, no sería la pertenencia a un grupo étnico lo que estaría condicionando una mayor mortalidad, sino la deficiencia en el acceso a servicios de salud, sobretodo pre-hospitalarios, lo que podría relacionarse con una menor probabilidad de supervivencia. Sin embargo, nuestros resultados son plausibles y lógicos a la luz del contexto colombiano, y lo que se sabe hasta ahora sobre las disparidades raciales en trauma, que concuerdan con hallazgos similares en otras poblaciones y otras latitudes 6.
Nuestro estudio tiene limitaciones y los resultados deben interpretarse a la luz de los análisis realizados y la base de datos utilizada. La principal limitación de este estudio es la falta de información sobre otras variables, que podría haber mejorado el ajuste en el análisis multivariado. Al usar una base de datos administrativa, como la base MAP/MUSE, hay un déficit de la granularidad de la información o nivel de detalle de los datos. Es decir, hay ausencia de variables pre-hospitalarias y clínicas que se asocian a la probabilidad de morir, pero que no podemos incluir en nuestro modelo multivariado.
Conclusión
Este estudio encontró una asociación entre pertenecer a un grupo étnico minoritario y tener mayor probabilidad ajustada de muerte luego de sufrir un trauma por una mina antipersona. Estos hallazgos son preocupantes y merecen más estudios y una mayor atención por parte del gremio médico y los tomadores de decisiones en Colombia.