Introducción
Frente a trabajos que cuestionan firmemente los resultados de la producción de nueva ciudad en las periferias urbanas (Contreras, 2015; De la Carrera, 2014) deben surgir reflexiones e investigaciones que analicen las formas en las que la ciudad construida se ha venido transformando y pueda así establecerse un contrapeso analítico que permita hacer una valoración amplia de la producción de espacios urbanos contemporáneos. La consideración de la transformación urbana de tejidos construidos (consolidados y no consolidados) debería ser estudiada con mayor detenimiento, puesto que hoy en día parece ser campo de acción primordialmente de desarrolla-dores privados que se han ajustado a las variaciones del mercado inmobiliario y han optado por una dinámica a pequeña escala, con la que intervienen cada vez más áreas urbanas que garantizan la obtención de una diferencia económica suficiente para continuar con este tipo de desarrollos. Sectores centrales, precios altos de suelo, incentivos normativos y respuestas a procesos macroeconómicos son algunos de los factores que han servido de explicación a este modo de intervenciones en otras ciudades de Latinoamérica (Fedele y Martínez, 2015; Bensus, 2018; Cuervo, 2018).
En este sentido, la presente investigación busca aportar al análisis de los procesos de cambio de los entornos construidos, al visibilizar el contexto de Bogotá, el aporte total del proceso de transformación 'lote a lote' entre el 2008 y 20181. Este proceso particular es entendido como un fenómeno que se desarrolla a pequeñas dosis2 (en tiempo y espacio) y, como describió Patricia Rincón (2004), puede ser caracterizado como una densificación por medio de la 'demolición individual' de viviendas existentes y posterior sustitución por construcciones de mayor altura (figura 1). Este tipo de intervención física es motivada, entre otras razones, por la renta diferencial que se genera tras el aumento de la cantidad de espacio construido en altura y que resulta beneficioso para el desarrollador, en tanto el valor de cambio de esta diferencia obtenida aumente (Jaramillo, 2009).
Dada la naturaleza del fenómeno descrita anteriormente y bajo la hipótesis de que este tipo de transformación ha presentado una intensificación (en términos de una mayor cantidad de intervenciones) de su presencia en el área urbana de Bogotá en los últimos años, resulta necesario comprender el real impacto de esta forma de mutación y su comportamiento a escala urbana. Por esta razón, a pesar de entender que es necesaria una lectura crítica en términos cualitativos, el presente artículo realiza una revisión cuantitativa general con el interés de visibilizarlo frente a otras formas de transformación de la ciudad contemporánea (como, por ejemplo, los procesos de renovación urbana de "sectores deteriorados", el crecimiento a grandes dosis mediante planes parciales de expansión o el constante crecimiento informal en las periferias urbanas, por mencionar tan solo algunas) y de esta forma dar paso a próximas investigaciones que profundicen en explicaciones en términos físicos, conflictos, actores y condiciones socioeconómicas particulares que puedan estar inscritas en este proceso de modificación de tejidos urbanos.
En el marco descrito anteriormente, las siguientes son preguntas que guiarán el desarrollo del texto: ¿cuál es la incidencia del fenómeno a nivel urbano? y ¿cuál es la distribución espacial que ha seguido el proceso de transformación lote a lote en el área urbana de Bogotá? El artículo está subdividido en cuatro partes: en una primera parte se intenta hacer una síntesis del estado del arte, en la que da cuenta del amplio estudio precedente que ha alimentado la comprensión de los procesos de modificación de la ciudad construida, con particular atención sobre la transformación lote a lote; en una segunda parte se hace una descripción de la metodología implementada y las reflexiones que emergieron en este punto; una tercera parte muestra los resultados obtenidos y trata de responder las preguntas planteadas anteriormente para, finalmente, en la última parte, proponer algunas reflexiones que amplíen la discusión y cuestionen la manera en la que nos podríamos acercar al estudio y a la comprensión de este tipo de realidades desde perspectivas disciplinares y profesionales.
Estado del arte
Luego de una revisión amplia y diversa se reconocen distintos acercamientos al tema de estudio que podrían ser agrupados de la siguiente manera: en primer lugar, es posible reconocer, desde perspectivas teóricas, un grupo de reflexiones que analizan los procesos de transformación y construcción en entornos construidos, y tienen como punto en común las posturas críticas a los planteamientos del movimiento moderno en el urbanismo y las diversas materializaciones de esta corriente en ciudades europeas y norteamericanas (Jacobs, 1961; Rossi, 1982; Secchi, 2013); en segundo lugar, se identificó un movimiento regional en América Latina que siguió la misma línea y analizó los planteamientos de la ciudad moderna y sus efectos sobre las ciudades latinoamericanas. Dentro de esta corriente, aproximadamente entre 1980 y los 2000, un grupo de académicos motivados por las problemáticas urbanas de las últimas tres décadas del siglo XX alimentó el debate de la ciudad construida en torno a posibles dinámicas que debía establecer en su crecimiento e introdujo la discusión entre la ciudad compacta y la ciudad extensa en sus múltiples manifestaciones (Molina, 1992; Salazar y Cortés, 1999; Carrión, 2001; Salazar, 2001); en tercer lugar, en el contexto de la ciudad de Bogotá, durante los años noventa y la primera década del siglo XXI se realizaron aproximaciones que caracterizaron la transformación 'lote a lote' en sectores específicos de la ciudad, evidenciaron las causas y efectos, así como a algunos de los actores que han incidido en este proceso (Sarmiento, 1993; 1999; Rincón, 2004; 2006; Mondragón, 2007; Peña, 2009). Y finalmente, se encuentran aproximaciones mucho más recientes (principalmente en los últimos cinco años) que destacan la extensión del fenómeno a escala urbana en distintas ciudades latinoamericanas (Fedele y Martínez, 2015; Vergara, 2017; Bensús, 2018).
Aproximaciones generales: una crítica a la modernidad
Dentro de las distintas perspectivas que centran su atención sobre lo urbano, para la presente revisión se utiliza como punto de partida la discusión sobre el 'retorno a la ciudad construida', entendiendo que esta representa un momento fundamental en la reflexión urbana. Este debate tiene origen en las críticas al urbanismo moderno desarrolladas en la segunda mitad del siglo XX por múltiples representantes. Se destacan en particular autores como Aldo Rossi (1982), Bernardo Secchi (2013) y Jane Jacobs (1961), que realizan cuestionamientos al resultado de la modernidad en las ciudades europeas y estadounidenses, a partir de la constante referencia a la historia como vehículo interpretativo. Rossi (1982), en su búsqueda por establecer una teoría de la ciudad, reclama lo urbano como un modo de percepción, aboga por una consideración fenomenológica de la ciudad, en la cual se vislumbre la multiplicidad de la vida urbana. Jacobs (1961), por su parte, desde la misma introducción de su más reconocido texto, Muerte y vida en las grandes ciudades americanas, plantea que el objeto de sus reflexiones es un "ataque" al urbanismo de la época y a la reconstrucción urbana que no reconoce los tejidos físicos y sociales existentes en la ciudad construida. Mientras que Secchi, aunque escribe años más tarde, realiza igualmente fuertes cuestionamientos en torno al resultado de la aplicación de los principios modernos, en medio de un modelo capitalista que profundizó escenarios de desigualdad en los entornos urbanos alrededor del mundo.
Si bien en el contexto latinoamericano eran de total conocimiento las críticas realizadas a la ciudad moderna, la influencia de estas ideas se extendió por gran parte del siglo XX y solo fue hasta la década de los noventa cuando múltiples autores empezaron a producir reflexiones críticas al respecto (Molina, 1992; Carrión, 2001). Trabajos desarrollados por Jaramillo (2009), Del Castillo (2007), Rofé (2009) e Hidalgo (2011) muestran cómo los comportamientos espaciales de los procesos de transformación en áreas urbanas latinoamericanas estuvieron sometidos a variables socioeconómicas particulares y cómo las alteraciones en los patrones de localización de los procesos de transformación en la ciudad están condicionadas por las tensiones propias del contexto específico en análisis.
Contexto regional: la ciudad construida latinoamericana
La puesta en crisis de la 'periferización', entendida como la crítica a la expansión de las áreas urbanas, generó múltiples reflexiones en torno a la ciudad construida en Latinoamérica a finales del siglo XX y los primeros años del siglo XXI. Según Carrión (2001), esta corriente se generó a raíz del reconocimiento de una permanente construcción y reconstrucción del entorno construido; de las posibilidades existentes en la juventud y vejez prematura (refiriéndose a las ciudades latinoamericanas), en tanto son ciudades con un desarrollo reciente, pero con condiciones de pobreza extrema; y de la disminución relativa del crecimiento demográfico. Se promovió la recuperación de los espacios construidos como el lugar de producción de una nueva ciudad o, como diría el mismo Carrión, la "urbanización de lo urbano".
Luis González Tamarit (2001), en la misma línea, plantearía argumentos como la existencia de poblaciones jóvenes y dinámicas, la presencia de redes sociales eficaces que ensayan la virtualidad y tejidos urbanos con gran complejidad funcional. Por esta razón, es posible identificar en estos autores proposiciones que señalan que, aunque la expansión de las áreas urbanas deba realizarse, sería una irresponsabilidad por parte de los gobiernos urbanos someter este fenómeno a la 'mano invisible' del mercado. Por ello, y en concordancia con Carrión y González, es necesario considerar la potencialidad existente aún en el patrimonio edificado y, de ser este insuficiente, plantear la extensión del área urbana bajo condiciones innegociables (González, 2001).
Ya en el contexto colombiano y específicamente en el bogotano, autores como Humberto Molina (1992), Françoise Dureau (2002) y José Salazar (2001) explican el comportamiento de los procesos de urbanización desde miradas económicas, demográficas y espaciales. Por un lado, Molina logró demostrar que lejos de estar de un modelo de ciudad policéntrica, Bogotá había consolidado un conglomerado de centralidades focalizadas sobre un eje de desarrollo que reprodujo un modelo de centro-periferia aún más complejizado. Dureau, por su parte, planteó que posterior al proceso de crecimiento centrífugo presentado en Bogotá entre las décadas de 1940 y 1970, a partir de la mitad de la década de 1970 se desarrollaron en paralelo los modelos endógeno, centrípeto y metropolitano3. Mientras que Salazar, más crítico de las posturas que defendían un crecimiento a través de la densificación de la ciudad construida, planteó que Bogotá adoptó un modelo híbrido de crecimiento, en el que si bien se presentó una urbanización en la periferia por parte de los estratos bajos, se destaca la densificación de zonas urbanas mediante la subdivisión de predios en los estratos más bajos y la sustitución de viviendas antiguas para la construcción de nuevos edificios en los estratos más altos. Sobre este último punto, Salazar desglosa que lejos de lograr una forma "eficaz" de intervención, las intervenciones en la ciudad construida generaron efectos indeseables, en detrimento de la calidad habitacional.
En los argumentos de los autores mencionados existe una coincidencia en la visión de un desarrollo caracterizado por la densificación de áreas construidas en paralelo con la construcción de nueva ciudad en zonas periféricas de expansión urbana, que responde a procesos de segregación intensificados por la dinámica del mercado inmobiliario y la urgencia por cubrir el déficit habitacional que había crecido durante los últimos treinta años del siglo XX.
Transformación de Bogotá: acercamientos al fenómeno
Más próximos al fenómeno de transformación lote a lote se encuentran, por un lado, los trabajos de Mondragón (2007), Rincón (2006) y Jiménez (2005), que realizan estudios fundamentales para entender las modalidades de ocupación del suelo urbano a lo largo del siglo XX. Mondragón examina los aportes de los desarrolladores privados en la urbanización de Bogotá y aporta a la discusión el papel fundamental que desempeñaron este tipo de actores en la conformación de áreas residenciales con viviendas replicadas en serie. Por otro lado, los trabajos de Jiménez (2005) y José Salazar junto con Fernando Cortés (1992) demostraban un interés común por las dinámicas de crecimiento urbano, con particular atención sobre los procesos de modificación de la ciudad edificada, en los que plantearon, simultáneamente, propuestas para evitar el deterioro de áreas residenciales. A su vez, Patricia Rincón, tras hacer una caracterización de las dinámicas de redensificación urbana en Bogotá, realizó una relación general con los ingresos de los grupos sociales, concluyó, igual que Salazar (2001), la existencia de dinámicas matizadas, y destacó, por su incidencia extendida, los procesos de subdivisión de viviendas en grupos con ingresos más bajos.
Si bien al proceso de transformación lote a lote no se le puede adjudicar una fecha de inicio, algunos autores señalan que la multiplicación masiva de este proceso, en algunas zonas de la ciudad, comenzó en la década de los setenta, intensificándose en las sucesivas (Sarmiento, 1999). La descripción puntual de los efectos del proceso de transformación lote a lote también ha sido trabajada de manera distinta por cada autor. Dureau (2002) menciona que la destrucción de casas (como se muestra en la figura 2), que muchas veces son patrimonio arquitectónico "no declarado", es muestra del proceso de densificación. El pericentro norte de Bogotá presentaría, según Dureau, posterior a una oleada de familias "unipersonales", un segundo momento "más familiar" de sectores acomodados de la población que buscaban zonas más centrales, lo que cambió la composición demográfica de la población en esta área específica de la ciudad. Según Salazar (2001), la "antiplanificación" o la planificación del mercado en este sector norte de la ciudad empezó a mostrar afectaciones no solo en la destrucción de edificaciones en buen estado, sino la saturación de las dotaciones de infraestructura urbana, la disminución de la calidad ambiental y el aumento de la congestión vehicular.
Otros autores ahondaron en la manera en la que el proceso de transformación lote a lote actuó sobre sectores específicos de Bogotá. Es el caso de Roberto Peña (2009), que revisó este proceso en el barrio Chicó e identificó que la dinámica de transformación en esta zona específica atendía principalmente a la presión de actividades corporativas y comerciales, y que en estas lógicas, el cambio de normativa había jugado un papel determinante, al incentivar aún más la intervención de desarrollado-res inmobiliarios en el sector. De igual manera, Yolanda Sarmiento de Ewert, en 1993, demostraba cómo el barrio Bosque Calderón Tejada se enfrentaba a dicho fenómeno y planteaba una alternativa de planificación que pudiese atenuar las consecuencias de la inminente densificación física del barrio.
Dimensión urbana del fenómeno: una relectura latinoamericana
Mucho más reciente se encuentra un grupo de investigadores e investigadoras que ha reconocido en el proceso de transformación en cuestión a un problema de escala urbana, estudiándolo muchas veces bajo la idea de verticalización de áreas construidas en las ciudades latinoamericanas. Se destacan los trabajos de Javier Fedele junto a Irene Martínez (2015), en Santa Fe (Argentina); el de Viktor Bensús Talavera (2018), en Lima (Perú), y el de Vergara Vidal (2017) para Santiago de Chile. Por un lado, Fedele y Martínez hacen una revisión del fenómeno en el centro de Santa Fe desde un enfoque cualitativo y descriptivo, incluyen los actores y los conflictos propios del caso de estudio, para finalmente reflexionar a partir de la importancia de los marcos normativos en la incidencia dentro del proceso. Por otro lado, Bensús Talavera examina el comportamiento en el Área Metropolitana de Lima (AML), para lo que usa información censal y poblacional mediante sistemas de información geográfica, junto con entrevistas a actores clave que tenían incidencia en las dinámicas. Todas estas aproximaciones tienen en común la relevancia del fenómeno a una escala urbana y el reconocimiento del papel normativo en dichos procesos.
Es necesario mencionar de manera independiente los trabajos de Nicolás Cuervo Ballesteros (2018) y de Jairo Oviedo Pesellini (2018) sobre el fenómeno en cuestión en el contexto contemporáneo específico de Bogotá. Por un lado, Cuervo Ballesteros hace una revisión desde una perspectiva económica, reconoce las variables que inciden en el fenómeno, para así hacer un primer balance del proceso en su dimensión urbana. Este trabajo se convierte en el primer acercamiento, en el contexto bogotano, en su comportamiento reciente, y plantea las bases para el estudio de la transformación lote a lote en Bogotá. Por otro lado, Oviedo identifica que este tipo de transformación, a pesar de encontrarse reglamentado por la norma urbana, presenta un comportamiento que dista de las direcciones plasmadas en los distintos instrumentos de ordenamiento territorial y evidencia esta distancia por medio de casos de estudio específicos. Sin embargo, no se evidencian trabajos que aclaren la real dimensión del proceso y su comportamiento espacial en Bogotá, y es justo en este vacío en el que pretende trabajar el presente artículo.
Metodología: hacia un análisis interdisciplinar
El punto de partida para la obtención de información base fue el Registro Local de Obras de Bogotá, que tiene a disposición pública, en su plataforma virtual, un visor que permite realizar búsquedas sobre una base de datos también disponible en el mismo sitio web. Esta base de datos contiene todas las licencias de construcción ejecutoriadas en la ciudad desde el año 2008 y desglosa para cada una un número de expediente, estado de ejecución y tipo de modalidad, entre otros campos de información. También, en la Secretaría Distrital de Planeación de Bogotá se obtuvo la base de datos catastrales, en la que se encuentra detallado, a nivel predial, toda el área del Distrito Capital. Estas dos bases de datos se convirtieron en los insumos principales para la extracción de información geolocalizada y descriptiva.
Sobre esta información base se realizó un proceso de selección que permitió filtrar únicamente los predios pertinentes para la presente investigación, o bien todos aquellos que entre el 2008 y 2018 presentaron conjuntamente licencias de construcción aprobadas en las modalidades de demolición total y obra nueva. En este sentido, no solo se realizó una depuración de la base de datos inicial, sino que se vinculó la localización de cada uno de los registros con la información predial de la ciudad, al unir los registros seleccionados en el Registro Local de Obras (información en puntos) con los predios de la base catastral de la ciudad (información en polígonos). Este manejo de la información tuvo como objetivo hacer la relación espacial entre los registros de interés con la información espacial disponible, y así poder avanzar en el proceso de análisis espacial.
Si bien dentro de la base de datos se cuenta con el área desarrollada o construida bajo las licencias de construcción en modalidad de obra nueva, es el área del lote afectado el valor que interesa para comprender la cantidad de área de suelo urbano alterada mediante este tipo de transformación y su relación con la localización de cada caso en el contexto urbano. En este sentido se realizaron ejercicios de clasificación por cuantiles y por percentiles asociados con la distribución de los predios en el área urbana de la ciudad, para comprender la distribución estadística de los datos seleccionados.
Finalmente, y para dar respuesta a las preguntas que se establecieron al inicio, se realizó un ejercicio de autocorrelación espacial que permitiera medir el grado en el que la variable de área predial, derivada de la selección ya mencionada, estaba correlacionada con ella misma en el marco geográfico definido (Siabato y Guzmán, 2019). Para este proceso se utilizaron las herramientas de geoestadística de programas como Arcgis 10.6 y Geoda 1.12.1.161. El ejercicio de autocorrelación espacial utilizó el índice de Morán, tanto en su versión global como local, para determinar el grado de autocorrelación existente a escala urbana y en acercamientos locales al fenómeno. También se hicieron pruebas de significancia para garantizar que los resultados obtenidos tuvieran grados máximos de confiabilidad.
Resultados del análisis espacial
Los resultados de la investigación evidenciaron que un total de 25 529 predios entre el 2008 y el 2018 habían sido transformados bajo el fenómeno en cuestión, lo que representó un total de 16 165 571 m2 aproximadamente, o bien cerca del 4.25 % del total del área urbana de Bogotá4. Sin embargo, al visualizar los resultados en salidas cartográficas es posible evidenciar que del total de predios que responden a la selección realizada existe un porcentaje mínimo que genera una distorsión en los resultados, en tanto las áreas sobrepasan altamente la media y se distancian excesivamente de los datos que se encuentran agrupados (outliers). Esta condición, además de alterar el comportamiento normal estadístico del conjunto de datos, sugiere reconocer cuál es la participación de dichos outliers en el impacto total del fenómeno, en términos de área urbana afectada.
Como se puede ver en la figura 3, a pesar de asemejar un comportamiento disperso desde un análisis visual de los resultados, en realidad se presenta una lógica agrupada o 'clusterizada' que es confirmada por la cercanía entre los predios identificados5. Este resultado es coherente, en tanto la vecindad entre elementos está vinculada directamente con la forma urbana de los entornos construidos y transformados que por su origen fueron desarrollados a través de la repetición de estructuras prediales similares entre sí. Sin embargo, el comportamiento en cada una de las agrupaciones identificadas debe ser examinado en detalle y distinguir una unidad espacial que permita entender la naturaleza de cada agrupación.
El resultado de las pruebas de normalidad sobre la variable de área predial permitió identificar que el conjunto mayoritario de los registros (68 % de los datos o bien 17 408 registros) se agrupa en un intervalo inicial entre 70 m2 y 240 m2, aproximadamente. Esto significa que es bajo este rango de área en el que se ha presentado la mayor cantidad de transformaciones. Al ampliar este rango, hasta lograr cubrir el 80 % de los datos, se llega a un intervalo definido entre 43.46 m2 y 280.88 m2, aproximadamente, lo que confirma la agrupación de los datos respecto a la variable analizada. Al evidenciar los rangos mencionados en la cartografía es posible identificar que la mayor cantidad de predios asociados al proceso de transformación se encuentra localizada en el área pericentral de la ciudad, excluyendo la zona nororiental (Usaquén), que registra predios de mayor área. De hecho, en la zona occidente y suroccidente es posible identificar que al ampliar el rango hasta el 80 % se extiende hasta las áreas periféricas de la ciudad e incluye áreas menores a los 43 m2 de lote.
Desde una primera aproximación a los resultados es posible evidenciar que el fenómeno se extiende sobre gran parte del área urbana de Bogotá, D. C. De particular interés resulta la localización de una gran cantidad de predios afectados en localidades de centro-periferia y periferia urbana, contrario a las descripciones realizadas por Sarmiento (1999), Dureau (2002) y Rincón (2006) en investigaciones anteriores. Aunque estos resultados deben ser confrontados a escala local y en recorridos de observación en el territorio, fundamentalmente en los lugares donde se registraron predios cuyas áreas están muy por encima del valor medio, la incidencia extensa del proceso de transformación lote a lote en sectores periféricos es una de las primeras revelaciones de la presente revisión.
Como se puede apreciar en la figura 4, localidades como Bosa y Suba se destacan por los mayores aportes en el total de área transformada bajo este fenómeno en la ciudad, seguidas por localidades como Los Mártires y Usaquén. Si bien el caso de Usaquén ha sido ya abordado a partir de argumentos que destacan las tendencias de desarrollos inmobiliarios de gran poder adquisitivo, relacionados con transformaciones derivadas del desplazamiento de las áreas de influencia de los centros financieros por el corredor oriental de la ciudad, los casos de Bosa y Suba resultan más complejos de explicar a primera vista y responden a lógicas distintas, que muy posiblemente también evidencian variaciones en la manifestación misma del fenómeno, en tanto las variables socioeconómicas, los actores y los conflictos derivados respondan a otro tipo de dinámicas aún no exploradas en detalle.
Fuente. Elaboración propia con base en la selección de la base de datos de la Secretaría Distrital de Planeación (SDP) y la Infraestructura de Datos Espaciales para el Distrito Capital (IDECA).
En los mapas A y B de la figura 5 es posible identificar cómo están asociados los intervalos de áreas prediales con su localización en el área urbana de la ciudad. Más allá del protagonismo que adquieren los datos no agrupados en la representación cartográfica, se denota una tendencia a la disminución de las áreas prediales asociadas al fenómeno, a medida que se extiende hacia la periferia. En otras palabras, es claro cómo los predios afectados tienen áreas menores en la periferia, en comparación con los predios en cercanía a las zonas oriental y nororiental de la ciudad. Si bien esta es una afirmación que responde a la misma configuración predial de la estructura urbana de la ciudad, en la que los predios suelen ser más pequeños a medida que se avanza hacia la periferia sur y occidental, es determinante para los resultados de la autocorrelación espacial, como veremos más adelante.
A. Mapa de percentiles (arriba a la izquierda). B. Mapa de cuartiles (arriba a la derecha).
C. Representa la agrupación de valores altos-altos (abajo a la izquierda).
D. Representa la agrupación de los valores bajos-bajos (abajo a la derecha).
Fuente. Elaboración propia.
El ejercicio de autocorrelación espacial presentó un comportamiento general con un Índice de Moran igual a 0.43, el cual expresa la existencia de autocorrelación positiva con un patrón tipo clúster positivo. Si bien este resultado es más próximo al rango -0.35 ≤ I ≤ 0.35, que representa un comportamiento aleatorio (Siabato y Guzmán, 2019), como se mencionó anteriormente, es notoria la existencia de valores atípicos que se distancian del conjunto de datos aglomerados y alteran de esta forma el índice general. Esto se constata al seleccionar dentro de la población el fragmento más agrupado, obteniendo un índice de Moran igual a 0.70 que agrupa el 61.6 % del universo de registros. Esta condición se ve reflejada en la cartografía presentada anteriormente, lo que confirma un comportamiento mayormente agrupado en los intervalos de área ya identificados.
La aplicación de índices de autocorrelación espacial local permite identificar los comportamientos específicos que el fenómeno presenta por medio de la identificación de conglomerados zonales (Siabato y Guzmán, 2019). De esta manera, la aplicación del Índice de Moran local permitió, por un lado, reconocer aquellos elementos que presentan asociaciones espaciales y, por ende, el reconocimiento de 'agrupaciones positivas y negativas', o, dicho de otra manera, cercanía entre áreas grandes y cercanía entre áreas pequeñas. Resulta necesario resaltar que este ejercicio hizo más evidentes los efectos de los comportamientos atípicos en la agrupación de los datos, puesto que, como se verá a continuación, no se evidenció la cantidad de agrupaciones que se podían esperar a partir de los anteriores análisis.
El resultado de este análisis confirmó que en las localidades de la periferia occidental de la ciudad (Bosa, Fontibón, Engativá y Suba), del total de 25 529 predios identificados, existía un total de 6601 predios (núcleos de clústeres bajo-bajo) con 'áreas menores' que se encuentran a menos de 83 m de distancia (euclidiana) entre sí. Por el contrario, la agrupación de predios de 'áreas grandes' se encuentra relacionada con las localidades del borde oriental de la ciudad (Usaquén y Chapinero) y conforma un total de 1429 predios (núcleos de clústeres alto-alto) distanciados entre sí a la misma distancia (83 metros). Los anteriores resultados pueden evidenciarse en los mapas D y C de la figura 5, respectivamente. Todos estos resultados, tras la comparación con mapas de significancia LISA6, permiten afirmar con una confiabilidad de 99.999 % la existencia de las agrupaciones detectadas. La importancia de estos resultados radica en que se identifican distintos tipos de agrupaciones según el área predial, lo que conducirá a futuros análisis más detallados que puedan ahondar en las condiciones particulares de cada sector.
Conclusiones
A partir de los resultados del análisis cuantitativo presentado es posible afirmar que el proceso de transformación lote a lote es un tipo de modificación del entorno construido que, en el contexto de Bogotá, entre el 2008 y 2018, a pesar de su desarrollo paulatino en tiempo y espacio, tiene implicaciones a gran escala que aún no han sido consideradas en su complejidad y dimensión real. Tal y como lo han planteado otros autores latinoamericanos en años recientes, este es un fenómeno que cada vez resulta más extenso y que dista de las interpretaciones que lo consideraban único en zonas de altos ingresos. Por esta razón, es necesario realizar nuevos análisis que consideren variables morfológicas de tipo histórico, físico, social, económico y cultural.
La relación identificada entre el área predial y la localización de los predios transformados sugiere que el análisis local es fundamental para identificar los matices del fenómeno. La incidencia en unos rangos de área específicos sobre los que se desarrolla este tipo de transformación podría llevar a identificar unidades geográficas de análisis que se desliguen de criterios que se alejan de la naturaleza del fenómeno y permitan así análisis más acertados. En este sentido, aportes como los de Solà (1996) y Del Castillo (2007) por medio de conceptos como contigüidad, grano urbano y áreas residencia- 3) les permitirían hacer aproximaciones más detalladas al fenómeno y reconocer las variaciones § que puedan existir en unidades morfológicas similares, con lógicas que escapan a los límites administrativos que subdividen, clasifican y normativizan aún hoy en día a la ciudad contemporánea. Urge establecer una mirada multiescalar en el abordaje del fenómeno, con el fin de comprobar si efectivamente las variables generales realmente explican los comportamientos locales.
Desde un punto de vista metodológico y tras algunos planteamientos realizados por Sui y Delyser (2012; 2013), resulta importante preguntarse sobre el objeto de la realización de este tipo de análisis. En una primera instancia, la necesidad de actuar frente a un fenómeno de transformación que se impone sobre la población de diversas áreas residenciales en la ciudad debe ubicar al investigador en un rol central en la organización de la ciudadanía mediante la información y transmisión de resultados que den a la población un conocimiento real de la situación de transformación de sus entornos. Para ello, la exploración de instrumentos como el mapeo participativo resulta fundamental, en la medida en que se obtengan resultados que superen la intención descriptiva de un fenómeno espacial determinado y permitan, a quienes habitan el territorio, expresar en la cartografía las percepciones, sentimientos y pensamientos frente a la transformación de sus hábitats. Un ejemplo de lo anterior se muestra en la figura 6. Esta cartografía fue producto de un levantamiento del proceso de transformación lote a lote, realizado de manera conjunta entre la población del área residencial de los barrios Quinta Paredes y El Recuerdo, en el marco de un proyecto de investigación realizado en el año 2017.
Finalmente, el panorama anteriormente expuesto establece una serie de retos no solo para investigadores sino para profesionales que actúan sobre el espacio urbano. Las características mismas del fenómeno deben convertirse en posibilidades para que las distintas disciplinas (arquitectura, geografía e ingeniería, por mencionar solo algunas) identifiquen nuevos campos de acción para la redirección de un proceso de transformación hasta ahora dominado en su mayoría por los intereses de desarrolladores que privilegian la especulación sobre las condiciones de habitabilidad posibles en la ciudad construida. El actual protagonismo del estudio de procesos de transformación de la ciudad construida debe llevar a reformular los escenarios proyectuales, a establecer una postura alternativa a las lógicas convencionales de desarrollo de ciudad basadas en discursos cuantitativos vacíos de contenido cualitativo y a reconocer las potencialidades existentes sobre la infraestructura actual en Bogotá y en general de la ciudad latinoamericana contemporánea.